domingo, 14 de diciembre de 2008

Superación. Capítulo 6







Nara Kertch













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Transcurrieron unos instantes, y el combate parecía haber terminado. Convencido de que su contrario ya casi se habría autodestruido del todo, Kertch estaba a punto de relajar un poco la presión que ejercía sobre las células de su contrario.
Pero en ese instante notó algo que le hizo preocuparse. Existían aún algunas células rebeldes en el cerebro del enemigo. Ghoss no estaba totalmente perdido, pues aun conservaba una minúscula consciencia... Como si estuviera sumido en un estado de trance.



-Joder... Qué control mental tan asombroso... Este tipo es capaz de mantener la calma hasta en una situación como esta...







Ghoss tenía los ojos cerrados, en una pose meditativa, mientras con la escasa consciencia que le quedaba buscaba una solución viable.

-Veamos... La cosa está difícil, pero no puedo permitirme perder. Antes solo me jugaba mi prestigio... Pero ahora es mi vida la que está en juego. No he entrenado tanto para morir ahora ante un simple yonki. Soy una de las personas más fuertes del mundo, y voy a acabar con este tipo, ¡sea como sea!










Atónito, Kertch vio cómo el ambiente empezaba a distorsionarse... Había una fuerza tan poderosa como su control de la oscuridad luchando contra su propio poder. Tardó un rato en descubrir de qué se trataba, hasta que una brisa muy fuerte le sacudió la cara.

Era el aire.

De alguna forma, Ghoss estaba aprovechando el aire de la sala para combatir contra la oscuridad... Y como sus reservas de chakra eran muy superiores a las del Nara, estaba ganando.


-¡¡No!! ¡¡Es imposible!!






Ghoss no tardó mucho tiempo en recuperar el control de su cuerpo, a golpe de viento, mientras extendía su poder a cara rincón de la sala. Controlando el flujo y la velocidad del aire, logró obligarle a generar una poderosa fricción justo encima de las velas situadas en los candelabros, y la luz regresó a la sala junto con 5 potentes fogonazos.

A Kertch se le cayó el alma a los pies. Comprendió que se enfrentaba a un rival invencible mientras veía la ira asesina y sedienta de venganza en los ojos de su adversario.
Este se transformó en su tercera y definitiva forma de combate, haciendose invisible de nuevo, solo que esta vez al golpear siguió siendo invisible, de la velocidad que llevaba. Y lo peor es que la potencia de cada golpe era como la de mil martillos de hierro concentrandose en cada punto.
Kertch notó como cada golpe que recibía hacía que la tierra temblase, y su cuerpo estallase en sangre y huesos rotos al contacto.

Sabiendo que iba a morir, cerró los ojos y sintió una película de imágenes pasar a toda velocidad frente a sus ojos. Recuerdos de todas las etapas de su vida pasaban con una celeridad enorme, hasta que de pronto el tiempo se congeló en una imagen, relativamente reciente.


-...para que alcancéis vuestro máximo poder habréis de enfrentaros a vuestro lado oscuro, a vuestro mayor miedo, y entonces, y solo entonces, alcanzaréis vuestro mayor potencial...





Kertch se preguntó por qué aquella imagen absurda y cómica era la que se había detenido frente a sus ojos. A lo mejor es que le había llegado al hora, y no daba tiempo a ver más.

O... Tal vez no.


Seguía sin ocurrir nada, de modo que el peliverde reflexionó, casi sin creer lo que estaba haciendo, sobre las palabras del enano verde.

Su mayor miedo... Siempre había sido el Yonko. Que el Yonko saliera de su cuerpo, y no poder controlarlo, mientras causaba daño y atacaba a inocentes.
Mientras pensaba sobre ello, la imagen de Joda cambió, como si estuviera fundiendose con algo que habitaba en el interior de Kertch... Como si se hubiera fusionado... Con el mismo Yonko.


-¡¡Eres idiota o qué te ocurre, Kertch!! ¡¡Ese tipo va a matarnos si no lo destrozas tú!! ¡¡Liberame y acabaré con él en un instante, lo sabes perfectamente!!






Kertch no podía creer lo que veía... Era...


-¿¿Yonko?? ¡¡¿Eres tú?!! ¿Qué haces con ese aspecto?
Así que estabas tratando de confundirme, incluso ahora, no? Hasta ahora que estamos a punto de desaparecer sigues tomandome el pelo y tratando de salir... Jugando con mis recuerdos... ¡No te lo perdonaré nunca! ¿Sabes qué? ¡Ahora te vas a joder
tú! Te voy a poner la miel en los labios y no te dejaré salir...

Y mientras lo decía, sin darse cuenta, había frotado entre sí dos de sus porro-espada, provocando fuego en la punta. El intenso aroma a porro amenazó con explotar en su interior, pero fiel a lo que había decidido, retuvo toda esa energía, que con tanta fuerza solía explosionar, y la canalizó hacia las armas que tenía en sus manos. Ahora notaba como un poder inmenso le recorría. Kertch abrió los ojos y esgrimió sus porro-espada, notando cómo estos brillaban con un fulgor mortífero. Con uno solo de ellos detuvo el golpe de Ghoss y le cortó un brazo limpiamente.



-¡¡AAAAAAAAAaaaaahhhhhhhhhhhhhhh!!!
¿Qué cojones? ¿Cómo has hecho eso? Ahhhh!!!










Ghoss daba alaridos de dolor, tratando de detener la emorragia. Al poco, se repuso y empleó un jutsu médico para volver a injertar su brazo donde estaba, mientras Kertch, que ahora brillaba con un aura de luz y poder sobrehumano le miraba con una sonrisa radiante.



¿Hermano? No te vas a creer lo que me acaba de ocurrir... Para ganar solo tienes que...










-Si... Sí. Ya lo sé, Kertch, pero no puedo... No puedo soltar el peta... Ese es mi mayor miedo... No puedo, tío... No...









Kertch se alegró de ver que su hermano había llegado a la misma conclusión, y le dio ánimos para hacer lo que tenía que hacer.... Era cuestión de vida o muerte.

Superación Capítulo 6









Nara
Pyros





Una tenue voz le llegó al muchacho del exterior.


-Jajajaaja... te dije que dominaba a la perfección mi elemento, que te hacía suponer que no podía volverme
completamente agua y congelarla.




Un calor recorrió el cuerpo de Pyros, un calor que le permitió resistir un poco más y pensar con más claridad, el calor del odio. Inundado por esa enorme fuerza Pyros empezó a mandar ordenes a sus músculos, intentando romper el hielo, pero ya era demasiado tarde, el hielo se había espesado, era duro como la roca. El anbu se vio forzado a buscar nuevas soluciones a este problema, mientras, su adversario, seguía presumiendo de su inteligencia y poderes.

Estaba ya a punto de rendirse, de dejar de luchar contra la hipotermia cuando, como si de un mundo paralelo se tratara, Joda se le presentó.

-...para que alcancéis vuestro máximo poder habréis de enfrentaros a vuestro lado oscuro, a vuestro mayor miedo, y entonces, y solo entonces, alcanzaréis vuestro mayor potencial...






-Pero, ¿cuál es mi mayor miedo?...





En ese mismo momento Pyros volvió a tener otro viaje, pero, esta vez no era Joda el que tenía delante, sino a él mismo tumbado en una cama, durmiendo. Inexplicablemente consiguió ver lo que soñaba, al instante reconoció el sueño, o mas bien la pesadilla. El sueño era bastante conocido por Pyros, lo había tenido innumerables veces en su infancia.
Soñaba que se iba de viaje a un claro, alejado de todo. Una vez allí, abría su bolsa y descubría que se le habían acabado los porros. Alarmado, examinaba rápidamente sus bolsillos, pero no encontraba tampoco nada. Su porro estaba apunto de agotarse, no tenía nada que fumar. Empezaba a correr sin rumbo fijo, buscando algo que liar, pero no encontraba nada que fumar. El porro era cada vez mas y mas chico, se le agotaba el tiempo. El sueño duraba lo que le duraba el porro, pues al acabarse siempre se despertaba, empapado de sudor frío y con el corazón apunto de salírsele.

Sin saber muy bien por qué, Jodas reapareció, pero esta vez no era un recuerdo.


-Exacto, ese es tu mayo miedo y habrás de superarlo si quieres ganar.






Esas últimas palabras devolvieron al rubio a su agonía, lo único que podía sentir de sus miembros era un intenso dolor. La situación era similar a la de su sueño, no podía moverse para encender otro peta y el suyo se le estaba ya agotando, al igual que su vida, si no hacía nada, moriría antes de acabárselo.
Pyros miró a su peta, era reconfortante la entrada del calor de su por sus pulmones, el aroma de hierba fresca. Solo había dos opciones, o renunciaba a fumar, o esperaba a su muerte fumando hasta el final.

-"Será este mi final... ¡¡NO, NO DEBO RENDIRME!!... pero... el mono... el mono será terrible... es la única opción... ¡¡¡DEJAR DE FUMAR NO ES UNA OPCIÓN!!!... al menos moriré como siempre había deseado... fumando... ¡¿Pero que hago?!, mi hermano confía en mi... Pero... ¿Y si no funciona?... ¿Y si Jodas el Rey de los Regates es solo eso, el Rey de los Regates?... Podría salir bien o proporcionarme una muerte horrible."


Una nube de pensamientos inundó la cabeza de Pyros, las dudas eran enormes, los riesgos, los máximos.

Superación Capítulo 6






Nara Kertch













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Los golpes pararon. Ghoss frenó su tormenta letal de golpes y se materializó en frente de Kertch, jadenado para recuperar la respiración normal. Comprobó que su oponente estaba literalmente hecho jirones. Había sido mutilado y desmembrado hasta extremos grotescos, y todo el suelo estaba teñido de sangre. Satisfecho, Ghoss se permitió caer de rodillas al suelo, agotado y herido de gravedad. Calculó que a pesar de la enorme cantidad de chacra que le suponía hacer esa técnica en el segundo y penúltimo nivel (aumentaba exponencialmente su velocidad y fuerza con cada salto, pero también el consumo de energía), todavía tenía una buena reserva. Había podido llevar su control elemental hasta extremos fuera de los límites naturales para cualquier humano gracias a que poseía unas reservas de chacra gigantescas también. Pensando en esto, Ghoss, activó un jutsu médico en su mano derecha, y fue curando sus heridas más graves, cuidadosamente.

Pero entonces, cuando estaba en mitad de la tarea, notó cómo una sombra se movía rápidamente detrás de él, y giró la cabeza inmediatamente mientras se incorporaba de golpe.
Giró su mirada asustada una vez más hacia el cuerpo hecho pedazos, pero este había desaparecido.

Y entonces, en el otro extremo de la habitación lo vio.


Le costaba distinguirlo, porque, mientras se curaba, las luces de la sala habían ido haciéndose cada vez más tenues.
Pero Ghoss no se había dado cuenta de este importante detalle, y ahora mismo la única luz que quedaba en la estancia era la del candelabro situado en el otro extreño de la habitación, cuya llama estaba ahora junto a Kertch, que estaba con el torso desnudo, los pantalones hechos jirones y el brazo izquierdo colgando de forma antinatural en su costado, fracturado en varios puntos.

Esto se encontraba en sintonía con los múltiples cortes y moratones que poblaban cada centímetro de su cuerpo, en ocasiones de muchísima profundidad.
Y sin embargo, el peliverde ahora sonreía, con la sonrisa de quien se sabe vencedor, después de haberlo pasado fatal. Ghoss no entendía cómo había podido engañarle haciendo una copia de sí mismo tan perfecta, e incluso adornandola de manera tan creíble para que pareciera descuartizada; y muchísimo menos imaginaba en qué momento había colocado aquella copia en su lugar, para escapar sigilosamente y dedicarse a apagar casi todos los candelabros de la sala.

Kertch no dio ninguna explicación. Solamente guiñó un ojo a su enemigo, y después de mojarse los dedos con sangre de su mejilla, apagó la última vela de la sala, quedando esta totalmente a oscuras...
...

Y entonces Ghoss lo entendió. Mientras la oscuridad le consumía, y se sabia absolutamente acabado, se dio cuenta de que si la sombra es el medio empleado por los Nara para sus ataques más letales, un habitáculo totalmente a oscuras simplemente era una sala de exterminio.

No había escapatoria posible, y Ghoss lo sabía mientras notaba como cada centímetro de su cuerpo era controlado de manera brutal, y obligado a destrozarse a sí mismo.
En aquella situación de dominio absoluto, el Nara podía incluso producir cáncer a su adversario, al controlar cada célula de su cuerpo.
Hasta el cerebro dejó de responderle, mientras todas las células de su cuerpo se rendían a una única orden final.


La autodestrucción.

Superación Capítulo 6









Nara
Pyros





Aprovechando la debilidad momentánea de su adversario, empezó a golpearle con todas sus fuerzas, desahogándose, vengándose de todos los golpes que le había dado y todas las burlas y contratiempos que había tenido que soportar. Patadas, puñetazos... una auténtica lluvia de golpes furiosos, la situación había cambiado en pocos segundos, Pyros había conseguido remontar.



-Ajajaajaa... no se como te está ganando, si son unos paquetes, yo a este le estoy soba...





La transmisión quedo interrumpida de golpe, Pyros notó como su patada dirigida a las costillas de su adversario le atravesaba.



-"Pero que cojon..."



Su adversario se transformó por completo en agua, se mezcló con el agua del suelo, retenida en aquella habitación cerrada. La temperatura del agua comenzó a bajar bruscamente, el hielo trepó rápidamente por la ropa mojada de Pyros, solidificándose y haciéndose más y más frío y grueso. La movilidad de Pyros se redujo a cero, el frío lo estaba atontando, no podía pensar con claridad y sus músculos se negaban a responder, la hipotermia estaba cerca. Sabía que tenía que hacer algo en los próximos segundos o no haría nada más en su vida.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Superación. Capítulo 6






Nara Kertch













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Kertch tenía a su contrario totalmente a su merced, de espaldas a sí mismo y controlado por la unión de sus sombras. Mientras Ghoss le maldecía e insultaba con todas sus ganas, el peliverde disfrutaba del momento.
Primero caminó hacia la pared, mientras Ghoss, varios pasos más adelante, repetía con exactitud el movimiento.
Una vez que esta estuvo a medio palmo de distancia de su cara, Kertch sonrió y saltó hacia adelante con todas sus ganas, con la cabeza apuntando al frente, y la cara golpeando el aire con ansia.
Pero Ghoss no golpeaba el aire...
El pobre vio impotente como su nariz se estrellaba contra los duros cimientos de la habitación una y otra vez, mientras su cabeza resultaba cada vez más dañada.
A continuación, Kertch se giró, de forma que el dio la espalda a su enemigo, y este a la pared.

Entonces el Nara saltó hacia atrás, con la consecuencia de un tremendísimo impacto de la nuca de Ghoss contra la pared. Este parecía haber perdido la conciencia hacía rato, pero Kertch seguía golpeando con distintas zonas de su cuerpo el aire, mientras Ghoss se autolesionaba sin quererlo.
Al cabo de unos minutos, Kertch comprobó que estaba llegando a la mitad de sus reservas de chackra, y como tampoco sabía de cuánto necesitaría disponer para salir de aquella cámara en las profundidades del templo, decidió que su adversario ya tenía que haber muerto y podía soltarlo.
Así que desactivó su línea de sangre, recogió su sombra y se acercó a Ghoss para constatar que este ya no movía ni un músculo y tampoco respiraba.
Kertch decidió de todas maneras salir de allí de espaldas, aprendiendo del error que había tenido su contrario.
Cuando llegó al conducto por el que habían descendido antes, Kertch levantó solo un instante la cabeza para comprobar si había algo a lo que agarrarse para trepar, pero estaba demasiado oscuro y no podía apreciarlo desde allí.

Y entonces, cuando bajó la mirada un segundo, un sudor frío recorrió su cuerpo, y su corazón dio un vuelco de golpe. Ghoss no estaba. Había desaparecido, y Kertch echó a correr en la dirección en que antes se encontraba el cadáver, que parecía haberse esfumado como lo hacía su dueño en vida.


-Es... imposible... Estaba muerto... No puede ser que él haya vuelto a... No. Seguro que hay una explicación racional para esto. Seguro que había alcanzado un dominio tan enorme de su elemento, que incluso al morir se ha fundido con el aire, y ha desaparecido una última vez, para siempre. Tiene que ser eso.




Pero entonces escuchó una voz muy familiar a su espalda. Demasiado familiar.



-Eres un estúpido. Si crees que eso ha bastado para vencerme es que me has subestimado hasta un punto incluso demasiado imbécil para ti.








Kertch no podía creerlo, pero era real. Ante sus ojos, Ghoss se materializó encima de él, flotando en el aire, y con cientos de heridas por su cara y cuerpo, que aún sangraban abundantemente. Y, a pesar de esto, el joven estaba sonriendo diabólicamente. Disfrutando del miedo que ahora inundaba los ojos de Kertch. Unos segundos después Ghoss desapareció de nuevo, y Kertch sabía lo que eso significaba. No se equivocó. Los golpes cayeron sobre él al doble de velocidad que la ocasión anterior, en las que prácticamente todos ya eran invisibles, y la fuerza de los impactos también aumentó considerablemente. Temiendo por su vida, Kertch se hizo un ovillo y esperó a que la metralla de puñetazos y patadas cesara...

Entonces notó que su hermano intentaba ponerse en contacto con él, y a duras penas pudo recibir su mensaje.




-Me alegro de oirte hermano, espero que no sea nada grave tu problema, por aquí aún quedan unas goteras que tapar.









-Bueno... Ahora... mismo... Estoy... Arrghh... en una condición un poco más difícil, hermano... Pero saldré de esta... No sé cómo... Pero lo har...






La comunicación se perdió entre oleadas de dolor...

Superación Capítulo 6









Nara
Pyros





Los golpes no paraban de venirle a Pyros, pero no pensaba rendirse, aguantaba como podía los golpes, intentando mantener la conciencia, esperando al momento en el que aquella lluvia cesara. Ese momento no tardó en llegar pocos segundos después toda aquella salvaje embestida se había frenado, dejando a Pyros libre. Quitándose con el puño, la sangre de la boca y secándose un poco la cara, el rubio dijo:

-¡Oh!, ¿qué pasa?, ¿ya te has cansado?, lástima porque yo no, ya te he dicho que no voy a perder, y mucho menos ahora que mi hermano esta apunto de ganar su combate, ¿que él gane y yo no?, no, no puedo permitirmelo, esta no será mi derrota.



Dicho esto volvió a reunir chacra y lanzó otra gran bola de fuego a su oponente.




-¿Aún no te has enterado que soy ignífugo ante ataques como ese?, pobrecito.







Wolx concentró más chacra y reforzó su coraza ignífuga, pero para su sorpresa el ataque no estaba destinado a golpearlo a él, sino a los más de 20cm de agua que cubrían el suelo a sus pies, provocando una columna de vapor en la que desapareció. Aprovechando que su adversario no podía ver, el anbu, recurrió al Kage Nui, una de las pocas técnicas que conocía que no usara el fuego.
La sombra se acercó rápidamente hacia la columna de vapor, su adversario que se encontraba concentrado en mirar al frente y a sus lados, intentando esquivar un posible ataque físico, su único punto débil, no pudo ver la sombra que se acercaba por el suelo. En el momento en el que la sombra le alcanzó ya era demasiado tarde, numerosas espinas salieron, produciéndole cortes y heridas bastante profundas. Herido y magullado Wolx cayó de rodillas al suelo, apoyándose con las manos, intentando recobrar fuerzas.

-Que seas ignífugo no quiere decir que mis ataques de fuego no te afecten. Deberías de tener más cuidado, a veces hay armas de doble filo.






-Me alegro de oirte hermano, espero que no sea nada grave tu problema, por aquí aún quedan unas goteras que tapar.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Superación. Capítulo 6






Nara Kertch













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Kertch apenas podía bloquear los golpes que le venían de todas direcciones a una velocidad fuera del alcance humano. A veces, su ojos alcanzaba a ver cómo la figura de Ghoss se hacía sólida durante una fracción de segundo, antes de recibir un golpe letal, pero se hacía invisible inmediatamente después.

Parecía imposible soportar tantos golpes a la vez, y el dolor cada vez se hacía más intenso mientras decenas de heridas y contusiones cosían su cuerpo en una interminable espiral de golpes.

Al cabo de un rato que a Kertch le pareció eterno, los golpes cesaron, y sus piernas tambaleantes, incapaces de sostener el peso, se doblaron, por lo que el peliverde cayó de boca al suelo, hecho polvo.

Ghoss se hizo material, y se sacudió el polvo de la ropa, con una media sonrisa de satisfacción.
Se dio la vuelta y echó a caminar hacia la trampilla por la que había caído, para gritarle a Nick que ya estaba.

Pero antes de poder llegar notó que sus pies, de pronto habían dejado de responderle.
Aprovechando el momento en que su contrario le había dado la espalda, Kertch se había levantado entre temblores y había logrado recuperarse lo bastante como para realizar el sello de la rata con sus manos, y emplear su técnica de línea sucesoria para extender su sombra, hasta atrapar e inmovilizar a su contrario, que ahora no podía verle, y estaba totalmente a merced del Nara, quien controlaba el total de sus movimientos con su propio cuerpo.



-¿¿¿Ehhh?? ¿Qué... Qué me ocurre??!!!














-Nunca des la espalda a tu adversario... Ahora vas a pagar por ese error de novato.









Se disponía a hacer pedazos a su enemigo cuando le llegó la señal telepática de su hermano.



-¿Como va la cosa hermano? por aquí están surgiendo unos contratiempos, tardaré un poco más de lo previsto.








-¡Eyyy, Pyros! Ahora mismo estoy remontando, espero que esto no me lleve mucho más tiempo, jeje.

Superación Capítulo 6









Nara
Pyros






Wolx apretó los dientes y miró con cara de odio a Pyros.





-¡¡Vas a pagar por esto!!, pensaba darte una muerte rápida, pero ahora, vas a sufrir lentamente... ¡¡¡Aaahhh!!!






Wolx empezó a reunir chacra y a hacer sellos a una tremenda velocidad. Su cuerpo comenzó a elevarse del suelo, por unos enormes chorros de agua a presión que continuaban sus piernas. De su cuerpo comenzaron a salir chorros y chorros de agua, que se dirigían velozmente hacia Pyros, al principio, pudo esquivarlos, pero cuando su número aumentó, se vio desbordado.


-Cuando acabe contigo no vas a servir ni para calentar café.





Una enorme cantidad de chorros golpeaba a Pyros, lanzándolo de un lado para otro, apenas había recuperado la respiración por un golpe, veía otro, aquello no parecía agotarse. Desesperado, recurrió a la telepatía, que desde chico, había podido tener con su hermano.



-¿Como va la cosa hermano? por aquí están surgiendo unos contratiempos, tardaré un poco más de lo previsto.

Superación. Capítulo 6






Nara Kertch













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Ghoss no entendía muy bien lo que estaba pasando, de modo que decició probar suerte otra vez y repetir el movimiento.
Se lanzó al ataque de nuevo, con una patada al flanco, que impactó de lleno en Kertch, luego un puñetazo que este logró esquivar, y luego despareció justo antes de recibir un codazo en la cara.
Cuando volvió a aparecer, a la derecha del peliverde, este bloqueó su puñetazo con la mano, mientras cerraba los ojos con una amplia sonrisa, y luego le devolvió el golpe con muchísima fuerza en forma de patada a la cara.

- Ahora sí que te tengo. Jajajaja.









Ghoss trató de golpearle de nuevo, aprovechando que su contrario aun tenía los ojos cerrados, pero kertch hizo un movimiento que bien podría haber sido de baile, y lo esquivó graciosamente.
Luego estiró el brazo y alcanzó de lleno a Ghoss con un puñetazo en la cara.

-¡¡No!! ¡¡No es posible!! ¡¿Cómo lo haces? ¡¿Por qué ahora puedes predecir mis movimientos?!











-Después de todo, al moverte no puedes evitar mover el aire, y ese es mi elemento... Me basta con centrarme en sus vibraciones para darte una paliza.










Pero en ese momento Ghoss no se sorprendió. Recuperó su pose de indiferencia y frío desprecio, mientras decía.


-Ya veo... Pero creo que no has tenido en cuenta algo... Tú no eres un experto en el dominio del Aire, mientras que yo sí...
La razón por la que Wolx y yo somos tan fuertes y nunca podréis derrotarnos es que dominamos al 100% nuestro elemento.
Tú no dominas el Aire, porque no puedes fundirte con él, inepto.
Ahora te lo mostraré.





Y en ese momento Ghoss no se desvaneció, como había hecho hasta entonces, sino que desapareció de la sala. Se fue haciendo cada vez más transparente hasta alcanzar una invisibilidad total. Kertch llegó a pensar que realmente había desparecido, hasta que una lluvia de golpes le cayó encima.

-¡¡¡No puede ser!!! ¡¡¡AAaaaaahhhh!!!

Superación Capítulo 6









Nara
Pyros





Pyros se llevo una mano a la espalda y se fue girando para atrás mientras la columna le crujía, después giró el cuello de un lado para otro emitiendo también unos crujidos. Con el dolor del golpetazo contra la pared ya disminuido por aquellas extrañas contorsiones, Pyros, volvió a encender su peta y le dio una larga calada.


-Si es eso lo mejor que puedes hacer, será mejor que te retires, puedes salir dañado.




-Como te atreve a amenazarme, hasta ahora nunca has podido vencerme, que te hace pensar que esta vez será distinto.





Dicho esto salió corriendo hacia Pyros, provocado por aquellas palabras. Cuando por fin lo tuvo a tiro, le soltó un directo a la cara, que fue esquivado sin esfuerzo, pero, inmediatamente después un gancho a la boca del estomago, casi invisible y rapidísimo, impacto en su objetivo, o eso parecía. Lo último que pudo ver Wolx, antes de que su adversario desapareciera tras una nube de humo, para transformarse en un papel, fue una sonrisa sádica y burlona, había caído en su trampa.

Mientras Wolx corría y atacaba a Pyros, dos copias, que se encontradas escondidas agachadas detrás de la mesa, se acercaron silenciosamente por la espalda. Wolx, cegado por la furia, no se había dado cuenta de este movimiento oculto, ni de los sellos realizados Pyros en su espalda mientras le hablaba.
A la vez que se enredaba en el papel, por el cual Pyros había sustituido su cuerpo, las copias le agarraron fuertemente, dándole a Pyros unos valiosos segundos para contraatacar.

Sin dejar tiempo a pensar, Pyros sacó de su bolsa 3 kunais, que arrojó a su adversario. Mientras estos aún estaban en el aire, concentró su chacra y tras unos veloces sellos, los kunais, comenzaron a arder en el aire, volviéndose al rojo vivo.

A pesar de tantas molestias, apenas había conseguido herir a su adversario, pues, este, en un brusco movimiento, se zafó de las copias que le tenía preso y consiguió esquivar 2 kunais, el tercero, consiguió impactarle en el brazo, dejándole un agujero en la ropa y una pequeña quemadura en el hombro.
Llevándose la mano al hombro, se arranco el kunai, y apretó la herida.


-No eres tan ignífugo como parecía, al parecer, si consigo atravesar tu capa protectora de la piel, si puedo quemarte.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Superación. Capítulo 6






Nara Kertch













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"Un hombre puede ser destruido pero no derrotado"

(Ernest Hemingway)




Kertch notó abrirse la trampilla bajos sus pies, y el frío tacto de la piedra alisadas bajo se cuerpo tumbado, mientras se deslizaba a toda velocidad por un gigantesco trampolín corredizo.
La oscuridad le envolvía, y parecía que aquella sensación iba a durar para siempre, cuando una luz pequeña apareció a lo lejos, haciéndose cada vez mayor y más potente. Finalmente, un fogonazo de luz coincidió con la impresión de estar volando, para que segundos después la gravedad sacase al peliverde de su ensoñación con una buena caída de culo.

Se levantó con esfuerzo, y comprobó que estaba en una enorme sala vacía y de apariencia antigua. Las paredes de piedra maciza se encontraban adornadas con gigantescos tapices bordados de rojo y dorado. En las esquinas se hallaban cuatro candelabros cubiertos de telarañas, y encendidos con pequeñas llamas que daban luz al habitáculo.
Al cabo de unos segundos, escuchó una risita burlona detrás de él y se giró, justo a tiempo para ver materializarse al peor enemigo que había tenido hasta el momento.





-Bueeno... Al fin ha llegado la hora. Dicen que a todos los cerdos les llega su San Martín, y creo que a ti te ha llegado al fin el tuyo.
Esta vez no tienes a tu hermano, y sabes de sobra que no puedes tocarme, así que podrías rendirte directamente y ahorrarme trabajo, ¿no crees?







Pero el peliverde, para asombro de su contrario, sonrío con la confianza de quien sabe algo que su contrario ignora. Miró con una sonrisita de superioridad a su adversario y le dijo:

-No deberías cantar victoria antes de tiempo... Podrías llevarte una sorpresa si me subestimas, fantasmilla.










Ghoss se quedó de piedra al principio, pero un momento después ya estaba respuesto y soltó una carcajada.



-Ha sido un buen farol... Pero ahora vas a sufrir, por gracioso.




Y se lanzó sobre Kertch para golpearle con un puñetazo directo a la cara. Kertch trató de bloquearlo, pero entonces el brazo de Ghoss se desvaneció en el aire, y todo él desapareció, para volver a aparecer detrás del Nara, y darle un patada en la espalda con mucha fuerza.

Kertch cayó al suelo, con un arañazo sangrandole en la mejilla izquierda, y sin embargo sonriendo.
Ghoss, cada vez más inquieto por aquella sonrisa, repitió la maniobra. Se lanzó a atacarle...
Pero esta vez Kertch no bloqueó el puñetazo. Sorprendido, y con el puño aún en la cara de Kertch, Ghoss vio cómo este le devolvía el golpe, con el doble de fuerza, en forma de rodillazo directo al estómago.

Sin comprender muy bien lo que había pasado, Ghoss retrocedió...



-¿Qué te he dicho de no subestimarme?