viernes, 19 de diciembre de 2008

Capítulo 6 Superación









Nara
Pyros






El calor siguió aumentando y aumentando, de existir el infierno, seguro sería un sitio parecido.
Al fin, Pyros, rompió su silencio.

-Te recuerdo que solo es ignífuga tu piel, y, que algo sea ignífugo no quiere decir que no tenga punto de fusión ni que no le afecte el fuego. Aunque no lo parezcas por fuera, yo sé que eres fumable por dentro, solo tengo que...



La llama se concentró, la presión en la sala no hacía mas que aumentar, Pyros estaba alcanzando su límite, la capa protectora de Wolx al fin se estaba debilitando.

Las paredes casi fundidas por el intenso calor empezaron a abombarse por la enorme presión del interior, la roca fundida caía del techo, mientras, del suelo, ascendían fuertes vapores que nublaban la visión y la distorsionaban.

En un último esfuerzo, aquel porreta, hizo acopio de sus últimas energías y las mandó a la llama, a la vez que inspiraba hondo y fuerte. Al fin, la capa ignífuga de Wolx desapareció por completo, dejando a su dueño a merced de las llamas.










En ese mismo instantes la pared, ya debilitada, que conectaba con su hermano, cedió por completo en una inmensa explosión. Pyros, notaba como a medida que el humo del peta iba entrando en sus pulmones, el inmenso poder se le escapaba sin poder retenerlo. La debilidad invadió su cuerpo, le cayeron de golpe encima todas las contusiones y heridas que había sufrido a lo largo del combate y que, la adrenalina desprendida y la concentración le habían impedido sentir. Sus piernas empezaban a fallarle, todos sus músculos le temblaban, se habría echado allí a dormir de no ser por haber oído la clara voz de su hermano proviniente del otro lado del muro derruido.

¿No te era más fácil haberle clavado una espada y punto?, haz como yo, haz como yo, simplifica las cosas... ¿que tu adversario pega muchos puñetazos?, le cortas un brazo y simplificas.






-A más cuesta liarte un porro mejor te sabe... Qué gran verdad es esa... tú no lo comprenderías... por cierto... ¿puedo fumarme ese?

martes, 16 de diciembre de 2008

Capítulo 6. Superación.







Nara Kertch













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Kertch miró por encima del hombro a su rival, que ya había terminado de curarse y ahora lo observaba con cautela.


-¿De dónde has sacado todo ese poder? No es posible... Estabas a punto de morir...









-Te lo advertí cuando empezamos el combate. Has subestimado a tu adversario, y ese error te costará la derrota.
Vas a pagar por todos y cada uno de los golpes que me has dado, por todos los drogatas inocentes que has matado y por esa arrogancia no merecida.







Ghoss se enfureció con aquellas palabras, y recurrió a todo su chacra para repetir su ataque definitivo, cargandolo de toda su fuerza. Su cuerpo brilló con una luz cegadora antes de desaparecer y lanzarse sobre el anbu a una velocidad sobrehumana y fuerza brutal, pero Kertch desviaba con facilidad todos y cada uno de sus golpes con sus espadas, que cada vez brillaban más.

Al pararle los golpes, Ghoss iba saliendo despedido con fuerza y rebotaba en las paredes de la sala, destrozando los ladrillos.
El choque de energías era abismal, y la estructura del ejercicio amenzaba con venirse abajo, incapaz de soportarlo.

Poco a poco, el peliverde fue ganandole terreno a su contrario, hasta que decidió que ya podía ponerse a la ofensiva. Esgrimió los porros-espadas y con facilidad realizó tres cortes limpios y muy profundos en el cuerpo de Ghoss, que frenó en seco por un momento, preguntándose por qué ahora aquellas espadas eran capaces de cortar hasta el aire.
Pero no tuvo mucho tiempo para preguntárselo, pues Kertch se movió con una velocidad letal hacia él, haciendole diez cortes nuevos en apenas unos segundos.

El tremendo gasto de energía, sumado a la pérdida de sangre, supuso que los mivimientos de Ghoss eran cada vez más lentos, mientras que las fuerzas de Kertch parecían ilimitadas, sin serlo realmente.



-Debo darme prisa... Ya... No puedo retener esta energía por mucho más tiempo, el Yonko no tardará en salir, y tengo que acabar esto ahora mismo.








Decidido a terminar con el que había sido el combate más duro y difícil de su vida de una vez por todas, Kertch concentró en sus espadas toda la energía que le quedaba, preparándose para una última onda de energía.















-¡¡Kyaaaaaaaaaahhhhhhhhh!!







Una onda verdiblanca salió de cada espada, y las tres impactaron con muchísima fuerza sobre Ghoss, que salió despedido muchos metros ha
cia atrás, se estrelló contra la pared y la destrozó por completo.

A través del agujero, Kertch pudo ver cómo Pyros acababa de hacer también su ataque definitivo a Wolx, y lo había lanzado igualmente contra la pared.


-Con que estabas aquí... Jajaja, estabamos al lado y no nos hemos dado cuenta.












Ahora se estaba acercando al cuerpo achicharrado de su contrario, y Kertch decidió hacer lo mismo.

Se inclinó sobre los escombros y sacó el cuerpo destrozado de Ghoss, que sin embargo aún respiraba. Se acercó a él y le dijo:

-Te perdono la vida, porque has sido el contrincante más duro que haya conocido. En lo sucesivo, vivirás sabiendo que te derroté, y tendrás más cuidado a la hora de atacar a cualquier yonki que veas, ¿entendido?






-Sss... Si... Gra... Gracias. Eres... muy amable...










Satisfecho, Kertch se retiró para descansar a su interior. Sabía que el Yonko saldría, y que probablemente haría algo horrible, pero su conciencia estaba tranquila.

Ahora podía descansar... En paz...

lunes, 15 de diciembre de 2008

Capítulo 6 Superación









Nara
Pyros





La situación apenas había cambiado para Pyros en aquellos agonizantes momentos, sabía que pensándoselo mas no iba a conseguir salir de hay, pero el dolor y el entumecimiento de los miembros le impedían cualquier acción.

-Es o mi porro o la vida... ¡¡NO!!, siempre hay un camino más corto, más fácil, siempre hay una segunda opción... Debo soltar el porro y luchar... pero... el aire puro... ¿destrozará mis pulmones?... ¡Si!, el segundo camino... la respiración, la aguantaré, el riesgo será menor, aunque no se si el efecto será el mismo... quizás insuficiente...


Pyros notaba ya como su corazón empezaba a fallar, le entró un profundo sueño, se encontraba cansado, fatigado por la pelea, con ganas de dormir y descansar aunque fuera eternamente. Numerosas veces se le pasó por la cabeza el tirar la toalla, que no tenía sentido seguir luchando una pelea perdida, pero rápidamente se deshacía de estas ideas, al parecer, su cerebro también le estaba fallando, una mala pasada del frío.




-¡¡NO!! ¡¡NO ME RENDIRÉ!!, no ahora... pero...




-Jajajaaja... ¿Aún sigues vivo?, me sorprende tu resistencia, otros ya habrían muerto, pero da igual, nadie ha conseguido sobrevivir a este ataque NADIE y mucho menos lo conseguirá un INSERVIBLE como TÚ.





Esas palabras tuvieron el mismo efectos que las anteriores, un gran rechazo y nuevas energías, energías que ahora Pyros sabía en que utilizar. Su mente volvió a ser la de antes, desaparecieron por completo las ideas de rendición quedando solo la de victoria. Renovado, Pyros tomó la mayor decisión de su vida.


Pyros dejó de respirar, al principio fue duro, pero poco a poco vio que la cosa daba resultados, a cada instante que pasaba se volvía más y más poderoso. Pasado unos cuantos segundos llegó el momento decisivo, si seguía por este camino se tendría que enfrentar a su mono.



-¿¿Quién dijo miedo??, ¡¡¡POR ESPARTAAA!!!





El rubi apretó los dientes y aguantó el dolor como pudo, de golpe y sin saber por qué, se sintió distinto, otra persona, con un poder muy superior a la anterior. Era algo nuevo para él, peligroso y excitante, tenía que mantener un nivel completo de concentración, tanto poder no es fácil de controlar. Eso unido al dolor del mono y al tener que estar aguantando la respiración hacía la situación un tanto peliaguda, pero ya no podía perder, no tan cerca.

Una energía intensa empezó a concentrarse dentro de Pyros, consciente de ello, Wolx, dedicó casi todo su chackra en reforzar el hielo, pero era como intentar detener una avalancha. La lucha de poderes se intensificó hasta que, al fin, con un fuerte estallido, el hielo, se rompió a cachitos, liberando a su ocupante envuelto en un montón de llamas que recorrieron toda la habitación, iluminándola con una intensidad casi cegadora.

Llamas recorrían el cuerpo de Pyros, aunque ninguna ardía tan intensa como la de su mirada. Con un rápido movimiento Pyros levantó a su adversario del cuello con una mano, mientras, con la libre, extendía un papel sobre la mesa de la sala. Con un brusco movimiento el anbu estampó a Wolx contra el papel, rompiendo parte de la mesa, y lo envolvió rápidamente. En un movimiento bien memorizado, Pyros se llevo a la boca el peta a la vez que lanzaba una potente llama para encenderlo.





-¿Qué haces imbécil?, ¿no sabes que soy ignífugo?






Sin mediar palabras, el rubio, intensificó su llama a niveles hasta ahora inimaginables para el. Un tornado de fuego salía a sus pies, extendiéndose luego por toda la habitación.
Ante las risas de su oponente Pyros fue aumentado el calor de sus llamas progresivamente. La temperatura se elevó drásticamente, ningún humano normal podría soportar tanta. Del techo comenzó a caer lava, piedra derretida, al igual que de las paredes, la habitación entera se estaba derritiendo poco a poco entre una nube de llamas.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Superación. Capítulo 6







Nara Kertch













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Transcurrieron unos instantes, y el combate parecía haber terminado. Convencido de que su contrario ya casi se habría autodestruido del todo, Kertch estaba a punto de relajar un poco la presión que ejercía sobre las células de su contrario.
Pero en ese instante notó algo que le hizo preocuparse. Existían aún algunas células rebeldes en el cerebro del enemigo. Ghoss no estaba totalmente perdido, pues aun conservaba una minúscula consciencia... Como si estuviera sumido en un estado de trance.



-Joder... Qué control mental tan asombroso... Este tipo es capaz de mantener la calma hasta en una situación como esta...







Ghoss tenía los ojos cerrados, en una pose meditativa, mientras con la escasa consciencia que le quedaba buscaba una solución viable.

-Veamos... La cosa está difícil, pero no puedo permitirme perder. Antes solo me jugaba mi prestigio... Pero ahora es mi vida la que está en juego. No he entrenado tanto para morir ahora ante un simple yonki. Soy una de las personas más fuertes del mundo, y voy a acabar con este tipo, ¡sea como sea!










Atónito, Kertch vio cómo el ambiente empezaba a distorsionarse... Había una fuerza tan poderosa como su control de la oscuridad luchando contra su propio poder. Tardó un rato en descubrir de qué se trataba, hasta que una brisa muy fuerte le sacudió la cara.

Era el aire.

De alguna forma, Ghoss estaba aprovechando el aire de la sala para combatir contra la oscuridad... Y como sus reservas de chakra eran muy superiores a las del Nara, estaba ganando.


-¡¡No!! ¡¡Es imposible!!






Ghoss no tardó mucho tiempo en recuperar el control de su cuerpo, a golpe de viento, mientras extendía su poder a cara rincón de la sala. Controlando el flujo y la velocidad del aire, logró obligarle a generar una poderosa fricción justo encima de las velas situadas en los candelabros, y la luz regresó a la sala junto con 5 potentes fogonazos.

A Kertch se le cayó el alma a los pies. Comprendió que se enfrentaba a un rival invencible mientras veía la ira asesina y sedienta de venganza en los ojos de su adversario.
Este se transformó en su tercera y definitiva forma de combate, haciendose invisible de nuevo, solo que esta vez al golpear siguió siendo invisible, de la velocidad que llevaba. Y lo peor es que la potencia de cada golpe era como la de mil martillos de hierro concentrandose en cada punto.
Kertch notó como cada golpe que recibía hacía que la tierra temblase, y su cuerpo estallase en sangre y huesos rotos al contacto.

Sabiendo que iba a morir, cerró los ojos y sintió una película de imágenes pasar a toda velocidad frente a sus ojos. Recuerdos de todas las etapas de su vida pasaban con una celeridad enorme, hasta que de pronto el tiempo se congeló en una imagen, relativamente reciente.


-...para que alcancéis vuestro máximo poder habréis de enfrentaros a vuestro lado oscuro, a vuestro mayor miedo, y entonces, y solo entonces, alcanzaréis vuestro mayor potencial...





Kertch se preguntó por qué aquella imagen absurda y cómica era la que se había detenido frente a sus ojos. A lo mejor es que le había llegado al hora, y no daba tiempo a ver más.

O... Tal vez no.


Seguía sin ocurrir nada, de modo que el peliverde reflexionó, casi sin creer lo que estaba haciendo, sobre las palabras del enano verde.

Su mayor miedo... Siempre había sido el Yonko. Que el Yonko saliera de su cuerpo, y no poder controlarlo, mientras causaba daño y atacaba a inocentes.
Mientras pensaba sobre ello, la imagen de Joda cambió, como si estuviera fundiendose con algo que habitaba en el interior de Kertch... Como si se hubiera fusionado... Con el mismo Yonko.


-¡¡Eres idiota o qué te ocurre, Kertch!! ¡¡Ese tipo va a matarnos si no lo destrozas tú!! ¡¡Liberame y acabaré con él en un instante, lo sabes perfectamente!!






Kertch no podía creer lo que veía... Era...


-¿¿Yonko?? ¡¡¿Eres tú?!! ¿Qué haces con ese aspecto?
Así que estabas tratando de confundirme, incluso ahora, no? Hasta ahora que estamos a punto de desaparecer sigues tomandome el pelo y tratando de salir... Jugando con mis recuerdos... ¡No te lo perdonaré nunca! ¿Sabes qué? ¡Ahora te vas a joder
tú! Te voy a poner la miel en los labios y no te dejaré salir...

Y mientras lo decía, sin darse cuenta, había frotado entre sí dos de sus porro-espada, provocando fuego en la punta. El intenso aroma a porro amenazó con explotar en su interior, pero fiel a lo que había decidido, retuvo toda esa energía, que con tanta fuerza solía explosionar, y la canalizó hacia las armas que tenía en sus manos. Ahora notaba como un poder inmenso le recorría. Kertch abrió los ojos y esgrimió sus porro-espada, notando cómo estos brillaban con un fulgor mortífero. Con uno solo de ellos detuvo el golpe de Ghoss y le cortó un brazo limpiamente.



-¡¡AAAAAAAAAaaaaahhhhhhhhhhhhhhh!!!
¿Qué cojones? ¿Cómo has hecho eso? Ahhhh!!!










Ghoss daba alaridos de dolor, tratando de detener la emorragia. Al poco, se repuso y empleó un jutsu médico para volver a injertar su brazo donde estaba, mientras Kertch, que ahora brillaba con un aura de luz y poder sobrehumano le miraba con una sonrisa radiante.



¿Hermano? No te vas a creer lo que me acaba de ocurrir... Para ganar solo tienes que...










-Si... Sí. Ya lo sé, Kertch, pero no puedo... No puedo soltar el peta... Ese es mi mayor miedo... No puedo, tío... No...









Kertch se alegró de ver que su hermano había llegado a la misma conclusión, y le dio ánimos para hacer lo que tenía que hacer.... Era cuestión de vida o muerte.

Superación Capítulo 6









Nara
Pyros





Una tenue voz le llegó al muchacho del exterior.


-Jajajaaja... te dije que dominaba a la perfección mi elemento, que te hacía suponer que no podía volverme
completamente agua y congelarla.




Un calor recorrió el cuerpo de Pyros, un calor que le permitió resistir un poco más y pensar con más claridad, el calor del odio. Inundado por esa enorme fuerza Pyros empezó a mandar ordenes a sus músculos, intentando romper el hielo, pero ya era demasiado tarde, el hielo se había espesado, era duro como la roca. El anbu se vio forzado a buscar nuevas soluciones a este problema, mientras, su adversario, seguía presumiendo de su inteligencia y poderes.

Estaba ya a punto de rendirse, de dejar de luchar contra la hipotermia cuando, como si de un mundo paralelo se tratara, Joda se le presentó.

-...para que alcancéis vuestro máximo poder habréis de enfrentaros a vuestro lado oscuro, a vuestro mayor miedo, y entonces, y solo entonces, alcanzaréis vuestro mayor potencial...






-Pero, ¿cuál es mi mayor miedo?...





En ese mismo momento Pyros volvió a tener otro viaje, pero, esta vez no era Joda el que tenía delante, sino a él mismo tumbado en una cama, durmiendo. Inexplicablemente consiguió ver lo que soñaba, al instante reconoció el sueño, o mas bien la pesadilla. El sueño era bastante conocido por Pyros, lo había tenido innumerables veces en su infancia.
Soñaba que se iba de viaje a un claro, alejado de todo. Una vez allí, abría su bolsa y descubría que se le habían acabado los porros. Alarmado, examinaba rápidamente sus bolsillos, pero no encontraba tampoco nada. Su porro estaba apunto de agotarse, no tenía nada que fumar. Empezaba a correr sin rumbo fijo, buscando algo que liar, pero no encontraba nada que fumar. El porro era cada vez mas y mas chico, se le agotaba el tiempo. El sueño duraba lo que le duraba el porro, pues al acabarse siempre se despertaba, empapado de sudor frío y con el corazón apunto de salírsele.

Sin saber muy bien por qué, Jodas reapareció, pero esta vez no era un recuerdo.


-Exacto, ese es tu mayo miedo y habrás de superarlo si quieres ganar.






Esas últimas palabras devolvieron al rubio a su agonía, lo único que podía sentir de sus miembros era un intenso dolor. La situación era similar a la de su sueño, no podía moverse para encender otro peta y el suyo se le estaba ya agotando, al igual que su vida, si no hacía nada, moriría antes de acabárselo.
Pyros miró a su peta, era reconfortante la entrada del calor de su por sus pulmones, el aroma de hierba fresca. Solo había dos opciones, o renunciaba a fumar, o esperaba a su muerte fumando hasta el final.

-"Será este mi final... ¡¡NO, NO DEBO RENDIRME!!... pero... el mono... el mono será terrible... es la única opción... ¡¡¡DEJAR DE FUMAR NO ES UNA OPCIÓN!!!... al menos moriré como siempre había deseado... fumando... ¡¿Pero que hago?!, mi hermano confía en mi... Pero... ¿Y si no funciona?... ¿Y si Jodas el Rey de los Regates es solo eso, el Rey de los Regates?... Podría salir bien o proporcionarme una muerte horrible."


Una nube de pensamientos inundó la cabeza de Pyros, las dudas eran enormes, los riesgos, los máximos.

Superación Capítulo 6






Nara Kertch













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Los golpes pararon. Ghoss frenó su tormenta letal de golpes y se materializó en frente de Kertch, jadenado para recuperar la respiración normal. Comprobó que su oponente estaba literalmente hecho jirones. Había sido mutilado y desmembrado hasta extremos grotescos, y todo el suelo estaba teñido de sangre. Satisfecho, Ghoss se permitió caer de rodillas al suelo, agotado y herido de gravedad. Calculó que a pesar de la enorme cantidad de chacra que le suponía hacer esa técnica en el segundo y penúltimo nivel (aumentaba exponencialmente su velocidad y fuerza con cada salto, pero también el consumo de energía), todavía tenía una buena reserva. Había podido llevar su control elemental hasta extremos fuera de los límites naturales para cualquier humano gracias a que poseía unas reservas de chacra gigantescas también. Pensando en esto, Ghoss, activó un jutsu médico en su mano derecha, y fue curando sus heridas más graves, cuidadosamente.

Pero entonces, cuando estaba en mitad de la tarea, notó cómo una sombra se movía rápidamente detrás de él, y giró la cabeza inmediatamente mientras se incorporaba de golpe.
Giró su mirada asustada una vez más hacia el cuerpo hecho pedazos, pero este había desaparecido.

Y entonces, en el otro extremo de la habitación lo vio.


Le costaba distinguirlo, porque, mientras se curaba, las luces de la sala habían ido haciéndose cada vez más tenues.
Pero Ghoss no se había dado cuenta de este importante detalle, y ahora mismo la única luz que quedaba en la estancia era la del candelabro situado en el otro extreño de la habitación, cuya llama estaba ahora junto a Kertch, que estaba con el torso desnudo, los pantalones hechos jirones y el brazo izquierdo colgando de forma antinatural en su costado, fracturado en varios puntos.

Esto se encontraba en sintonía con los múltiples cortes y moratones que poblaban cada centímetro de su cuerpo, en ocasiones de muchísima profundidad.
Y sin embargo, el peliverde ahora sonreía, con la sonrisa de quien se sabe vencedor, después de haberlo pasado fatal. Ghoss no entendía cómo había podido engañarle haciendo una copia de sí mismo tan perfecta, e incluso adornandola de manera tan creíble para que pareciera descuartizada; y muchísimo menos imaginaba en qué momento había colocado aquella copia en su lugar, para escapar sigilosamente y dedicarse a apagar casi todos los candelabros de la sala.

Kertch no dio ninguna explicación. Solamente guiñó un ojo a su enemigo, y después de mojarse los dedos con sangre de su mejilla, apagó la última vela de la sala, quedando esta totalmente a oscuras...
...

Y entonces Ghoss lo entendió. Mientras la oscuridad le consumía, y se sabia absolutamente acabado, se dio cuenta de que si la sombra es el medio empleado por los Nara para sus ataques más letales, un habitáculo totalmente a oscuras simplemente era una sala de exterminio.

No había escapatoria posible, y Ghoss lo sabía mientras notaba como cada centímetro de su cuerpo era controlado de manera brutal, y obligado a destrozarse a sí mismo.
En aquella situación de dominio absoluto, el Nara podía incluso producir cáncer a su adversario, al controlar cada célula de su cuerpo.
Hasta el cerebro dejó de responderle, mientras todas las células de su cuerpo se rendían a una única orden final.


La autodestrucción.

Superación Capítulo 6









Nara
Pyros





Aprovechando la debilidad momentánea de su adversario, empezó a golpearle con todas sus fuerzas, desahogándose, vengándose de todos los golpes que le había dado y todas las burlas y contratiempos que había tenido que soportar. Patadas, puñetazos... una auténtica lluvia de golpes furiosos, la situación había cambiado en pocos segundos, Pyros había conseguido remontar.



-Ajajaajaa... no se como te está ganando, si son unos paquetes, yo a este le estoy soba...





La transmisión quedo interrumpida de golpe, Pyros notó como su patada dirigida a las costillas de su adversario le atravesaba.



-"Pero que cojon..."



Su adversario se transformó por completo en agua, se mezcló con el agua del suelo, retenida en aquella habitación cerrada. La temperatura del agua comenzó a bajar bruscamente, el hielo trepó rápidamente por la ropa mojada de Pyros, solidificándose y haciéndose más y más frío y grueso. La movilidad de Pyros se redujo a cero, el frío lo estaba atontando, no podía pensar con claridad y sus músculos se negaban a responder, la hipotermia estaba cerca. Sabía que tenía que hacer algo en los próximos segundos o no haría nada más en su vida.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Superación. Capítulo 6






Nara Kertch













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Kertch tenía a su contrario totalmente a su merced, de espaldas a sí mismo y controlado por la unión de sus sombras. Mientras Ghoss le maldecía e insultaba con todas sus ganas, el peliverde disfrutaba del momento.
Primero caminó hacia la pared, mientras Ghoss, varios pasos más adelante, repetía con exactitud el movimiento.
Una vez que esta estuvo a medio palmo de distancia de su cara, Kertch sonrió y saltó hacia adelante con todas sus ganas, con la cabeza apuntando al frente, y la cara golpeando el aire con ansia.
Pero Ghoss no golpeaba el aire...
El pobre vio impotente como su nariz se estrellaba contra los duros cimientos de la habitación una y otra vez, mientras su cabeza resultaba cada vez más dañada.
A continuación, Kertch se giró, de forma que el dio la espalda a su enemigo, y este a la pared.

Entonces el Nara saltó hacia atrás, con la consecuencia de un tremendísimo impacto de la nuca de Ghoss contra la pared. Este parecía haber perdido la conciencia hacía rato, pero Kertch seguía golpeando con distintas zonas de su cuerpo el aire, mientras Ghoss se autolesionaba sin quererlo.
Al cabo de unos minutos, Kertch comprobó que estaba llegando a la mitad de sus reservas de chackra, y como tampoco sabía de cuánto necesitaría disponer para salir de aquella cámara en las profundidades del templo, decidió que su adversario ya tenía que haber muerto y podía soltarlo.
Así que desactivó su línea de sangre, recogió su sombra y se acercó a Ghoss para constatar que este ya no movía ni un músculo y tampoco respiraba.
Kertch decidió de todas maneras salir de allí de espaldas, aprendiendo del error que había tenido su contrario.
Cuando llegó al conducto por el que habían descendido antes, Kertch levantó solo un instante la cabeza para comprobar si había algo a lo que agarrarse para trepar, pero estaba demasiado oscuro y no podía apreciarlo desde allí.

Y entonces, cuando bajó la mirada un segundo, un sudor frío recorrió su cuerpo, y su corazón dio un vuelco de golpe. Ghoss no estaba. Había desaparecido, y Kertch echó a correr en la dirección en que antes se encontraba el cadáver, que parecía haberse esfumado como lo hacía su dueño en vida.


-Es... imposible... Estaba muerto... No puede ser que él haya vuelto a... No. Seguro que hay una explicación racional para esto. Seguro que había alcanzado un dominio tan enorme de su elemento, que incluso al morir se ha fundido con el aire, y ha desaparecido una última vez, para siempre. Tiene que ser eso.




Pero entonces escuchó una voz muy familiar a su espalda. Demasiado familiar.



-Eres un estúpido. Si crees que eso ha bastado para vencerme es que me has subestimado hasta un punto incluso demasiado imbécil para ti.








Kertch no podía creerlo, pero era real. Ante sus ojos, Ghoss se materializó encima de él, flotando en el aire, y con cientos de heridas por su cara y cuerpo, que aún sangraban abundantemente. Y, a pesar de esto, el joven estaba sonriendo diabólicamente. Disfrutando del miedo que ahora inundaba los ojos de Kertch. Unos segundos después Ghoss desapareció de nuevo, y Kertch sabía lo que eso significaba. No se equivocó. Los golpes cayeron sobre él al doble de velocidad que la ocasión anterior, en las que prácticamente todos ya eran invisibles, y la fuerza de los impactos también aumentó considerablemente. Temiendo por su vida, Kertch se hizo un ovillo y esperó a que la metralla de puñetazos y patadas cesara...

Entonces notó que su hermano intentaba ponerse en contacto con él, y a duras penas pudo recibir su mensaje.




-Me alegro de oirte hermano, espero que no sea nada grave tu problema, por aquí aún quedan unas goteras que tapar.









-Bueno... Ahora... mismo... Estoy... Arrghh... en una condición un poco más difícil, hermano... Pero saldré de esta... No sé cómo... Pero lo har...






La comunicación se perdió entre oleadas de dolor...

Superación Capítulo 6









Nara
Pyros





Los golpes no paraban de venirle a Pyros, pero no pensaba rendirse, aguantaba como podía los golpes, intentando mantener la conciencia, esperando al momento en el que aquella lluvia cesara. Ese momento no tardó en llegar pocos segundos después toda aquella salvaje embestida se había frenado, dejando a Pyros libre. Quitándose con el puño, la sangre de la boca y secándose un poco la cara, el rubio dijo:

-¡Oh!, ¿qué pasa?, ¿ya te has cansado?, lástima porque yo no, ya te he dicho que no voy a perder, y mucho menos ahora que mi hermano esta apunto de ganar su combate, ¿que él gane y yo no?, no, no puedo permitirmelo, esta no será mi derrota.



Dicho esto volvió a reunir chacra y lanzó otra gran bola de fuego a su oponente.




-¿Aún no te has enterado que soy ignífugo ante ataques como ese?, pobrecito.







Wolx concentró más chacra y reforzó su coraza ignífuga, pero para su sorpresa el ataque no estaba destinado a golpearlo a él, sino a los más de 20cm de agua que cubrían el suelo a sus pies, provocando una columna de vapor en la que desapareció. Aprovechando que su adversario no podía ver, el anbu, recurrió al Kage Nui, una de las pocas técnicas que conocía que no usara el fuego.
La sombra se acercó rápidamente hacia la columna de vapor, su adversario que se encontraba concentrado en mirar al frente y a sus lados, intentando esquivar un posible ataque físico, su único punto débil, no pudo ver la sombra que se acercaba por el suelo. En el momento en el que la sombra le alcanzó ya era demasiado tarde, numerosas espinas salieron, produciéndole cortes y heridas bastante profundas. Herido y magullado Wolx cayó de rodillas al suelo, apoyándose con las manos, intentando recobrar fuerzas.

-Que seas ignífugo no quiere decir que mis ataques de fuego no te afecten. Deberías de tener más cuidado, a veces hay armas de doble filo.






-Me alegro de oirte hermano, espero que no sea nada grave tu problema, por aquí aún quedan unas goteras que tapar.