miércoles, 3 de marzo de 2010






Nara Kertch












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Nathaniel estaba realmente indignado. Había peleado contra cientos de tipos más duros que aquél maldito Suu, y sin embargo en unos segundos todo se había complicado muchísimo, hasta el punto de que ahora su oponente iba ganando. No podía permitirlo. Se levantó con esfuerzo.



-Ah... Por esto es que odio tanto a los malditos Suus... Nunca sabéis cuándo rendiros...











-Y sin embargo tú eras de los nuestros. ¿Por qué renegaste?







El peliazul esbozó una mueca de disgusto, como si le molestase profundamente sacar ciertos recuerdos.



-Bueno... Voy a matarte en unos segundos, así que supongo que no hay problema en decírtelo... Yo nací en una familia media Suu, pero por lo visto mis padres desde niño consideraron que no era capaz de fumar como los demás niños, por lo que no me querían. Ellos... intentaron fumarme. ¡¡Esos malditos desgraciados!!

Así que me escapé de casa, entré en el templo Suu de la ciudad y me las apañé para robar esta espada legendaria.
Juré destruir con ella la Aldea algún día, una vez dominase sus poderes, pero cuando ese día llegó, resultó que tu maldito hermano ya lo había hecho él. Fue entonces cuando decidí que las personas como vosotros no deberíais existir. Encontré una organización dispuesta a financiarme, y cree la Liga Antidrogas para mataros a todos. Y eso es lo que voy a hacer ahora mismo...

Blandió su espada brillante, y Kertch sintió lástima durante unos instantes por aquél tipo. Luego recordó que aquél tipo quería matarle y la compasión desapareció.



-¡¡Mis padres no creyeron en mis capacidades, pero al matarte a ti... un porreta legendario... demostraré que se equivocaban!! ¡¡Prepárate!!









Nathaniel disparó una onda de rayos desde su arma, y Kertch las esquivó fácilmente. Su contrario había limpiado sus ropas, y ahora ninguno de los ataques de "El Buco legendario" podría perseguirlos. Decidió que a pesar de esto, aquella espada seguía siendo algo demasiado peligroso, y debía encontrar la forma de arrebatarársela a su contrario como fuera.

Realizó el sello de la rata y ejecutó su técnica de línea sucesoria, alargando sigilosamente por el suelo el tamaño de su sombra, pero Nathaniel lo observaba con una sonrisa, perfectamente informado de lo que estaba haciendo el Nara. Dio un salto hacia atrás, esquivando la negra silueta del suelo con facilidad y luego hizo estallar el suelo a los pies de Kertch, de forma que miles de rocas surgieron del suelo, y aunque pudo esquivar unas cuentas, otras muchas lo alcanzaron desde abajo, derribandolo con fuerza.

Kertch se levantó dolorido, acusando cada vez más las heridas acumuladas de aquella batalla. Tendría que encontrar una forma de distraer a aquel tipo. Nathaniel, por su parte, parecía divertirse mucho ahora que el combate se inclinaba otra vez a su favor.

Volvió a utilizar el poder de Tierra en la hoja de su espada y creó tres enormes plantas carnívoras a la espalda del Nara, que a duras penas tuvo tiempo de girar sobre sí mismo, y bloquear con sus espadas un mordisco de la que le pillaba más cerca. Luego, siguió empujando hasta introducir los filos de las porro-espadas en la boca de la criatura y dio un tirón fuerte y rápido hacia arriba, seccionándole la cabeza limpiamente.

Las otras dos plantas se lanzaron también contra él, pero a estas no les devolvió el golpe, puesto que se le había ocurrido una idea.

Se volvió a girar para mirar a Nathaniel, dando la espalda a los monstruos de su espalda, y volvió a intentar lanzar su sombra para atraparle. Su contrario puso cara de disgusto y gritó.


-¡¡Que dejes de intentar eso!! ¡¡No te va a funcionar, entérate de una vezz!!









Y acompañó sus palabras con una nueva onda de rayos, que Kertch esquivó con una voltereta hacia el lado. El relámpago alcanzó a la planta que tenía detrás, pero apenas llegó a quemarle una hoja de su tronco, y no prendió bien. La planta carnívora alargó el cuello y abrió la boca para intentar engullir al Nara, pero este la esquivó nuevamente.

Iba a repetir el Kage Nui no Jutsu para atraparlo con su sombra, pero Nathaniel, colérico, decidió que ya se había cansado, y empezó a lanzarle ataques de todos los tipos.

En ese momento Kertch sonrió y bloqueó con su cuerpo el disparo de agua, mientras esquivaba los de los otros elementos y dejaba que pasasen de largo, directos hacia las plantas carnívoras. Finalmente, uno de los cañonazos de fuego alcanzó a una de las plantas, que prendió rápidamente y chilló con furia mientras ardía y propagaba el fuego a su compañera, en una gigantesca explosión de llamas.



-¿Y eso es todo lo que pretendías? ¿Con eso te pones tan contento? ¡¡Pero si puedo crear tantas plantas carnívoras como quiera, inútil!! ¡Jajajaja!








Pero Kertch nisiquiera se molestó en responder. Sin parar de sonreir, se colocó delante de las plantas y realizó una última vez el sello de la rata para extender su sombra, con la particularidad de que esta vez, teniendo tras de sí la explosión de llamas y luz, esta se extendió y propagó con un alcance y rapidez mil veces superior, atrapando instantaneamente a su adversario.



-¡¡Pero qué...!! ¡¡NOOOOOOOOOOOOOO!! ¡MIERDAA!










Kertch tenía absolutamente bajo su control a Nathaniel. Primero avanzó unos pasos hacia él, de modo que éste se vio obligado a hacer lo mismo. Cuando estaban separados por apenas tres palmos, Kertch hizo un movimiento con el brazo hacia adelante, mientras abría la mano derecha para lanzar uno de sus porro-espada a los pies de su contrario.

Y fue entonces cuando Nathaniel repitió el movimiento y el resultado fue que arrojó la espada legendaria a los pies de Kertch, mientras gritaba y maldecía, completamente fuera de sí.
Kertch se puso en cuclillas, y recogió la espada del suelo, con una sonrisa radiante. Liberó a su contrario y le apuntó con su propia espada, que brillaba con muchísima fuerza, como si se alegrase de tener ahora por dueño a alguien mucho más dotado y poderoso.

Nathaniel se derrumbó, completamente arrasado moralmente y consciente de que había perdido. Golpeó el suelo con los puños una y otra vez, presa de la desesperación.


-¡¡NO, NO, NO, NO Y NO!! ¡NO ES ASÍ COMO DEBÍA SER...! ¡UN YONKI COMO TÚ NO PUEDE DERROTARME! ¡AAARGHHHH!
Pero... no puedo dejar que esto acabe así... no voy a dendirme y dejar que me humilles... yo... aunque sea sin la espada... pe-pelearé... y... fumaré...





Y dijo esto sin mucho convencimiento, pero se levantó del suelo, sacó un peta polvoriento de su bolsillo y le prendió fuego antes de darle una calada. En ese momento, mientras miraba con odio a su contrario, Kertch comprendió que su oponente no iba a rendirse, y tendría que matarlo para poner fin al combate.

Pensó que no sería muy difícil acabar con un simple Suu, y además uno de nivel tan bajo como el propio Nathaniel se había definido, pero entonces algo extraño ocurrió. La tierra empezó a temblar, y el cuerpo del peliazul desprendió un aura verdosa cada vez más potente.

Su cuerpo despedía energía y odio por cada poro de la piel, e incluso levitó unos centímetros, mientras a su alderedor se formaba desde el suelo un círculo de plantas de marihuana que lo rodeaba y protegía por completo.



-Maldita sea... este tipejo... ha alcanzado el nivel de superyonki... ¿su mayor miedo era pelear sin esa espada? ¿utilizar sus poderes Suu?







Pero no tuvo tiempo de hacerse muchas preguntas. Nathaniel soltó una carcajada de felicidad y con un movimiento de su brazo las plantas de marihuana empezaron a disparar metralla de semillas venenosas contra el Nara, que las pudo bloquear con una onda de fuego lanzada por El Buco. Sin embargo, la llamarada no rozó siquiera al peliazul, porque las plantas absorbieron todo el impacto, murieron carbonizadas y luego volvieron a crecer del suelo, listas para volver a disparar sus semillas contra Kertch.


-Parece que la cosa va a ponerse interesante...




martes, 2 de marzo de 2010









Nara
Pyros







La pelea de Hino se estaba volviéndo fea, habían pasado de los insultos a los arañaros y tirones de pelos. Pyros también se encontraba en una situación bastante fea, su adversario se escondía mientras mantenía los efectos de su cruel ataque. En estos momentos Pyros desearía poder tener el chinakugan casi tanto como Hino desearía tener ahora los más de 5 metros de estatura y la piel verde escamosa del trasformado-trastornado nara.


-¡¡Mira!!, ¡¡detrás tuya!! ¡¡Pyros está apunto de fumarte!!








-¡¿Qué?!, ¡mierda!.






Hino se volvió raudo para ver a su supuesto atacante e intentar esquivar su ataque, pero no había nadie, si algo se encontraba en aquél lugar debía de haberse esfumado.


-Ajajajaaa caiste en la trampa, ahora, ¡muere!.









El pequeño taponcete rubio sacó su katana y dio un terrible tajo que cruzaba a Hino desde el hombro derecho hasta la pierna izquierda. El cuerpo de Hino cayó dividido en dos mitades inertes. Estaba ya a punto de cantar victoria, cuando notó unos brazos agarrádole por detrás, estrangulándolo.

-No, tu has caido en la mía, mi chinakugan jamás falla, sabía que no había nadie detrás mia, por eso hice esa porro-copia. -Dijo señalando los restos de maría, desperdigados por el suelo, con el pie.





Hino estaba dominando por completo el combate, tenía inmovilizado a Shikaru y estaba intentando enrollarlo para hacerse un peta con él.


-Ya te tengo donde te quería. -Frase que asustó mucho a Hino, teniendo en cuenta que le estaba agarrando por detrás... -Estrangulación de la Anaconda.







El cuerpo de Shikaru comenzó a alargarse y a salirles resbalosas escamas. Se escurrió sin problemas del fuerte agarre de Hino y empezó a enrollarse sobre él, dándo una y otra vuelta aprovechando el momento de confusión. Poco a poco el espacio de Hino se iba reduciendo, cediendo ante la impresionante fuerza de aquella imponente serpiente, ya casi apenas podía respirar, el dolor comenzaba a paralizarle. Debía pensar algo rápido si quería conservar alguna de sus costillas enteras.

Probó a morderla, pero las resistentes escamas eran escurridizas además de desmasiado duras como para ser atravesadar por un diente. Iba a dejar de morderla cuando notó un chasquido dentro de su cuerpo, seguido de una punzada de dolor en el pecho, como si lo hubiesen atravesado con una daga. Era de una de sus costillas, la vista se le fue nublando poco a poco, hasta que todo se volvió oscuro. En aquellos últimos y agonizantes momentos, las últimas semanas de su vida pasaron por delante de sus ojos, anunciándole que su fin estaba cerca. En aquellos recuerdos había una imagen que se repetía muy a menudo, la de Pyros burlándose de él por casi cualquier cosa. Una sensación comenzó a crecer en el interior de Hino y a suplantar la de dolor, una sensación de odio. No podría soportar al plasta de Pyros
si no lograra escapar de una serpiente y este tuviera que rescatarlo. Dio una larga calada a su porro para hacer desaparecer del todo los restos de dolor y haciendo acopio de todas sus fuerzas, dándolo todo, empujando con todo su cuerpo, consiguió hacerse con un poco más de espacio, el suficiente para sacar un kunai y apuñalar con el a Shikaru.




-Mira, Picachu, te guste o no voy a fumarte, las serpientes de hecho son perfectas, alargadas y cilíndricas.












Mientras tanto, no muy lejos de allí.

-Maldito, dime dónde estas, no te fumaré mucho... -Dijo en voz baja y tapándose la boca con la mano.













El combate de Pyros apenas había avanzado, su adversario seguía moviéndose oculto entre la multitud y Pyros fumaba todo tipos de árboles y casas, intentando apagar el mono. Y por si todo eso fuera poco, cada dos por tres era objetivo de las numerosas y cuidadosamente colocadas trampas explosivas, que no hacían más que mermar sus fuerzas.

El fin de Pyros se encontraba cerca, lo notaba, cada vez tenía la sangre más limpia, aquél misterioso poder de su enemigo debía de ejercer a modo de filtro en los pulmones de Pyros, haciendo de barrera infranqueable entre el humo y su sangre, permitiendo solo el flujo de aire puro. Pronto su cerebro se quedaría sin su dosis de peta, provocándole la más horrible de las muertes.





lunes, 1 de marzo de 2010






Nara Kertch












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Kertch se encontraba herido de gravedad, y eso que el combate con su oponente había durado solo unos minutos. Se dio cuenta de que tenía que pensar algo rápidamente o moriría a manos de aquel tipo.

Apoyó una rodilla en el suelo, tratando de levantarse. Escupió algo de sangre y notó la mirada divertida del otro desde arriba. Podía sentir a su alrededor a sus seres queridos dándole fuerzas para enfrentarse a aquello.

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-Que comience la diversión.







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-¡¡PERO SERÁS MAMONAZO!! ¡¿TE PARECE QUE ME ESTOY DIVIRTIENDO?! ¡QUITAME A ESTE ROBOT MARICÓN OBSESIVO DE ENCIIIMAAAA!




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-¿Quieres que te haga un masaje? Puedo contarte otro acertijo mientras jeje.
Pero vamos a una zona más tranquila mejor...














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-Hijo. Me alegra saber que estás vivo y en forma. Espero que podamos vernos algún día...













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-¡¡ Pyros!! ¡¡Gracias por avisarme!! ¡¡Ya me lo iba a perder, campeón!! ¡Barney el porrosaurio bieeeeeeeeeeen!









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Uno a uno, los recuerdos iban llegando a su cabeza... Sus amigas lesbianas, Leónidas, Kratos, Folgore... Las personas que habían formado parte de sus aventuras durante los últimos meses y le habían enseñado cómo hacerse fuerte.
Kertch apoyó la otra rodilla y empezó a levantarse con una leve sonrisa en la cara.


-Tu suerte se ha terminado, tipejo.






Y antes de recibir respuesta, esgrimió los porro-espada, inclinó el cuerpo y lanzó una estocada doble contra las piernas del oponente, que pudo esquivar por una fracción de segundo.


-¡Pero qué...! ¿¡De dónde sacas esa fuerza!?











Kertch volvió a elevarse en el aire con su Tobidasu, y desde allí lanzó un potente chorro de viento contra su oponente. Sin embargo éste lo bloqueó fácilmente con la espada y volvió a hacerla brillar.



-Como quieras... Esperaba que fueras lo bastante listo como para saber cuándo rendirte, pero en fin... ¡¡¿Quien fuma?!! ¡¡EL PUMA!! ¡Modo Fuego! ¡Katon: Técnica del dragón ígneo!








Kertch vio venir hacia él un gigantesco dragón de fuego, y fue capaz de esquivarlo por poco. Sin embargo, la criatura en llamas no pasó de largo, sino que giró sobre sí misma y se lanzó de nuevo contra un sorprendido Kertch, que no esperaba una invocación "teledirigida" contra él.

Después de perseguirle durante mucho tiempo, el ataque le alcanzó de lleno con una potencia debastadora, y lo lanzó contra uno de los muros de la fortaleza, que se hizo añicos al momento.

Kertch volvió a levantarse, cubierto de heridas y quemaduras, y alzó el vuelo nuevamente, preguntándose cómo era posible que el Jutsu lo persiguiera sólo, cuando Nathaniel no había movido las manos en ningún momento ni había hecho gestos para controlarlo. Entonces se le ocurrió una idea y decidió ponerla en práctica.

Con una rapidísima finta en el aire, esquivó a Nathaniel, pasó por su lado y giró sobre sí mismo para situarse a su espalda. Lo agarró apretándolo con fuerza por los hombros para inmovilizarlo contra su propio cuerpo y levantarlo en el aire, pero su enemigo no se lo permitió, y logró zafarse de él con un duro codazo que lo alejó varios metros.

El peliazul soltó una carcajada y su espada volvió a brillar.




-¡JAJAJAJA! Todavía en pie de guerra... Eres bastante terco, ¿lo sabías? Pero como no quiero alargar más tu sufrimiento, creo que voy a ponerle de una vez por todas el punto y final a este combate.






Nathaniel cerró los ojos, aparentemente concentrando una enorme cantidad de chakra en aquél movimiento, y luego alzó su espada brillante apuntando directamente al Nara. Del arma surgieron cinco dragones, cada uno de un elemento: fuego, agua, tierra, rayo y viento, todos ellos volando como flechas directos contra Kertch.

Éste evaluó el poder de cada uno de los dragones y decidió que si eran como el anterior, y podían perseguirlo, sólo habría una forma de salir vivo de aquello.

Esbozó una sonrisa de maníaco, y Nathaniel llegó a pensar que había perdido el juicio al verle volar directo contra los dragones, en vez de escapar de ellos.


-¡¡YIIIIIJA!! ¡VENID A MI, LAGARTIJAS CON ALAS!






Y las lagartijas llegaron. Nathaniel lo vio estrellarse contra ellas, una a una, sin comprender por qué había ido en busca del suicidio tan decididamente, hasta que comprendió lo que su contrario estaba haciendo.

Kertch se chocó en primer lugar con el dragón de elemento Agua, después de decidir que era el menos dañino de los cinco. Un mazazo acuático le dejó sin respiración, haciendo que se arrepintiera por un instante de la decisión, pero sin perder tiempo esquivó el dragón de Tierra y se lanzó de cabeza a estrellarse contra el de Fuego. Al estar empapado todo su cuerpo del ataque anterior, las quemaduras no fueron tan graves como en los anteriores ataques, y entonces Kertch sacó el hombro y propinó un placaje al dragón de Tierra, que le destrozó el hombro y a punto estuvo de rompérselo. El cuerpo se le llenó de barro y tierra, antes de que el dragón de Rayo se lanzase a por él, y abajo Nathaniel gritó de rabia al comprobar que el Nara seguía vivo. Con movimientos bruscos y coléricos, pudo verle invocar otros cinco dragones y a estos lanzarse contra él, pero todavía tardarían un segundo en llegar hasta él. En ese momento Kertch se dio cuenta de algo.

Su idea era esquivar el dragón de Rayo y lanzarse en picado contra el suelo, para hacer una toma de tierra y reducir lo máximo posible el voltaje, pero se sorprendió al ver que después de esquivar a la criatura, esta seguía de largo... directa hacia Nathaniel.


-¡¡Pero qué demonios...!! ¡¡NOOO!! ¡¡NO ES POSIIIIBLE!!










Kertch sintió cómo una sonrisa creciente se le dibujaba en el rostro al comprender lo ocurrido, y por poco pudo contener una carcajada de asombro.


-¡¡JAJAJAJAJAJA!! ¡Pero mira que eres estúpido!






El dragón de Rayo fue el primero en alcanzar a Nathaniel, a pesar de sus intentos por esquivar y repeler a la criatura con su arma legendaria. Después, carbonizado por la sacudida de miles de voltios recibida, vio impotente cómo los otros cinco dragones se lanzaban contra él, y lo alcanzaban uno tras otro, causandole quemaduras, contusiones, heridas profundas y todo tipo de lesiones que lo derribaron contra el suelo.

Kertch descendió suavemente y caminó con tranquilidad hacia su adversario, saboreando el momento, la lógica y la suerte que le habían ayudado a salir victorioso de ese asalto.


-Definitivamente eres tonto o tienes la memoria de un besugo... Personalmente me inclino por lo segundo, jajaja. Evidentemente tú tenías que conocer la naturaleza de tu propia técnica. Primero clavas la espada legendaria en tu oponente, y después "sellas" su sangre en la hoja, de forma que tus jutsus desde ese momento vayan "teledirigidos" hacia la sangre guardada, en este caso la mía, que además yo tenía cubriendo todo mi cuerpo. Pero, pedazo de zopenco, ¿no caíste en que cuando intenté agarrarte para levantarte en el aire te estabas manchando con la sangre de mis brazos y el resto de mi cuerpo? Desde ese momento ambos eramos objetivos de tus técnicas...

Nathaniel levantó a duras penas la cabeza del suelo y miró con ira contenida al peliverde. Entonces sus ojos dejaron de expresar furia por un momento, abriéndose completamente al comprender lo que había ocurrido.

-Exacto, estúpido. Veo que ahora lo entiendes... Cuando me estrellé contra el dragón de Agua, y consecutivamente con los de Fuego y Tierra, la sangre de mis ropas y que cubría mi piel se limpió, por lo que el objetivo que más apestaba a dicha sangre eras tú.
Pff... Derrotado por tu propia técnica... ¿Puede haber algo más triste?




-Aaarghh... esto.... todavía... no ha.... acabado...









Y era cierto, porque fue en ese momento cuando todo comenzó a complicarse...

viernes, 12 de febrero de 2010









Nara
Pyros





La pelea había comenzado, tanto Kertch como el poseído Pyros se encontraban sumergidos en una terrible lucha a muerte con sus respectivos adversarios. Hino, a escasos metros de ellos se encontraba ahora delante de un adversario, de parecida estatura, rubio y con una cara bastante familiar...

-Mi nombre es Shikaru, prepárate a morir.








-¡¿Naruto?!... pe... pero... ¿Qué haces aquí?...







-¡¡!!... ¡¿De qué conoces a mi hermano?!... ¡¡RESPONDE CABEZA HUEVO!!








Mientras que sus compañeros peleaban a golpes, Hino estaba teniendo otro tipo de lucha con su adversario, desplegando cada uno de ellos todas sus habilidades.

-¿Sabes?, el otro dia ví a tu madre sacando al perro... no... espera... paseaba contigo -Me alegra que saques el tema porque tu madre es tan fea y tan peluda que el único que se la folló fue King Kong y tú eres la consecuencia -Pues de ti ya ni hablemos, que eres tan feo que de pequeño tus padres te acariciaban con un palo -Lo tuyo si que es una exageración, que cuando naciste tu madre empezó a buscar la camara oculta.


La tensión se podía cortar con un cuchillo, los dos adversarios estaban en medio de una épica lucha verbal, y ninguno pareciar dispuesto a ceder. Era una auténtica lucha de titanes, pero como en toda lucha, debe de haber un vencedor, e Hino tenía la ventaja de toda la práctica que había tenido con Pyros.


-Eres tan feo que... que... tu madre... ¡¡¡AGGHHH MALDITO, ME VENGARÉEEE!!!













No muy lejos del combate de Hino, Pyros se encontraba arrancándo árboles y acercándose más y más a su enemigo, que empezaba a notar cómo le flaqueaban las piernas y cómo las gotas de sudor empezaban a recorrerle toda la cara.


-Mieeeeer...daaaaa...










Estaba ya a punto de alcanzar a su objetivo, y por consiguiente enrollarlo y fumárselo cuando, su pequeña presa, controlada por el pánico, salió corriendo hacia las puertas por las que, minutos antes, había salido. Las puertas, en respuesta a esta inesperada retirada, se abrieron de par en par, permitiendo el libre acceso, y la libre salida, a la fortaleza.

Sin pensárselo dos veces, mejor dicho, sin pensarlo, Pyros se lanzó a la persecusión de su contrincante Argus, pero algo le entretuvo al pasar justo enfrente de Hino y su especial adversario, algo muy muy familiar. A pesar de su estado de semiinconsciencia, lo poco que quedaba de Pyros pudo recopilar y procesar la información que sus sentidos le estaban dando

-Pero, ¿a este no lo tenía encerrado en mi...-Dijo mirando a Shikaru a la vez que abría raudo su enorme bolsa de viaje. -Sigue en su sitio... pero entonces, ¿cómo es posible que lo vea también fuera?... Oye, ¿tú no tendrás por casualidad un hermano o alguien que se te parezca no? -Dijo hablándole a algo que se revolvía en la bolsa, esperó un tiempo a respuesta, pateó un poco la bolsa al no recibirla y luego asintió con la cabeza. -Eso lo explica todo...


Una vez el nara hubo aclarado el misterio del hermano de Naruto, prosiguió con su persecución, entrando en la fortaleza por las puertas habiertas. El interior se encontraba lleno de soldados en formación, que iban llegando a cientos desde distintos puntos de la fortaleza, armados con todo tipo de armas. Pero no había ni rastro de Argus, la única pista de la que disponía Pyros para determinar su posición era la, ahora desafiante, voz que provenía de entre los soldados.

-¿De verdad creías poder derrotarme tan facilmente?, pobre ingenuo, ahora no te enfrentas a un escuadrón de pacotilla, estás frente a un miembro del escuadrón alfa. Mientras siga yo con vida tu seguirás con el mono, ¿duele?. Dime la verdad, ¿cuánto tiempo crees que podrás aguantar así?, ¿serás capaz de encontrarme antes de morir?, lo dudo. Ahora mismo tienes ante ti a 270 soldados, y pronto ese número aumentará, ¿podrás encontrarme entre tanta gente? jajajaaa... pero no te preocupes, para que no te aburrieras he puesto trampas por todas partes... ajajaaa... ¿morirás por el mono o por ellas? ajajaaajaa... estoy impaciente por saberlo... ajajaajaaa...



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jueves, 11 de febrero de 2010






Nara Kertch












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Al llegar a la fortaleza el trío había sido sorprendido por un grupo de tres individuos que los habían atacado casi sin dar explicaciones.

Kertch hizo un rápido análisis de la situación y dio instrucciones a sus compañeros para dividir la fuerza enemiga en enfrentamientos de uno contra uno. Sabiendo que su hermano sería el primero en entrar en combate debido a su impaciencia, Kertch le dejó a él que peleara contra su adversario (un tipo corpulento con el pelo en forma de pinchos) en la puerta principal, y le dijo a Hino que tratase de alejar a su contrario (un tipo con aspecto de niño rubio que le resultaba tremendamente familiar) todo lo que pudiera de aquella zona.

Entonces se paró a observar cómo el joven que él tenía delante parecía estudiar sus instrucciones con sumo interés, y asentía con la cabeza.




-Este tipo... -se dirigió hacia él- ¿Eres el líder de vuestro escuadrón, verdad? Debéis de ser de la Liga antidrogas también, si no me equivoco.





-Una observación muy aguda... y acertada. Por lo visto vosotros sois los que acabasteis con el escuadrón Beta, ¿verdad? Era nuestro segundo mejor grupo de hombres, y ahora dos de ellos están muertos y el otro huído. Me temo que no sois conscientes de la situación en la que estáis envueltos. Ahora mismo sois enemigos del Gobierno a nivel internacional, y por eso he decidido traer a mi equipo y ocuparme personalmente de vosotros, antes de que podáis causar más problemas. Soy Nathaniel, el líder del escuadrón Alfa y comandante máximo de la Liga Antidrogas; y seré la última persona que veas en tu miserable vida.


Kertch escuchó el discurso de su adversario y trató de recavar la mayor información posible ignorando las amenazas, pero cada vez veía más claro que aquel conflicto era ya inevitable. Habían burlado a aquel organismo durante demasiado tiempo, y al matar a dos de sus miembros habían enviado a su mejor escuadrón para acabar con ellos.
Mientras escuchaba, había aprovechado para observar el terreno circundante, descubriendo que no muy lejos de donde se encontraban había una puerta lateral de acceso a la fortaleza. Pensó que debía apañárselas para guiar el combate en esa dirección.


-Ya veo... Bien, pues si pelear es la única forma de arreglar este problema...






Sacó dos porros del bolsillo y los transformó en katanas antes de colocarse en guardia. Estaba a punto de lanzarse contra su oponente cuando se dio cuenta de que éste también estaba desenfundando una katana blanca de extraordinaria longitud.

-Bien, me alegro de ver que tú también peleas con espadas. Debo confesar que si me hubieras atacado con alguna técnica Suu esto me habría puesto de muy mal humor... De todos los yonkis que existen, no hay ninguno por el que sienta más desprecio que los Suus. Tal vez sea por el hecho de que mi poder proviene directamente... de ellos.





Y a modo de explicación para sus palabras, Nathaniel puso su katana frente a si, realizó un sello con la mano que le quedaba libre y al momento empezó a desplegar un aura de color verdoso alrededor de su cuerpo.
Atónito, Kertch se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Lo que había desenfundado un momento antes no era en realidad una katana. Ahora veía claro que su color blanco se debía a que era un porro endurecido y alargado, recubierto de papel blanco común. Al aplicarle energía, en una técnica muy similar a la que el propio Kertch usaba para crear sus porro-espada, el papel se fue desprendiendo, dejando ver un extraño metal verdoso que el Nara reconoció al momento.


-Maldita sea... Ese metal es... El mismo extraño material del que estaba hecho el portal dimensional Suu.








Después de aplicarle la onda de energía, el metal brilló con una luz verde cegadora, y desde ese momento se quedó rodeada del aura destelleante. Sin darle tiempo para preguntar por la extraña katana que portaba su oponente, este blandió la espada y dio una cuchillada al aire mientras gritaba unas palabras.


-¡¡¿Quien fuma?!! ¡¡EL PUMA!! ¡Modo Fuego!











Y al acabar de pronuciar estas palabras su arma ardió en llamas inagotables por toda la hoja. Luego con un movimiento cortó el aire y un gigantesco chorro de fuego salió proyectado en una onda directo hacia Kertch, que lo esquivó usando su Tobidasu por cuestión de milímetros.



-¡¡¿¿Pero qué demonios??!!









Sin darle tiempo de reponerse, Nathaniel lanzó una ráfaga ígnea tras otra directas contra el peliverde, que cada vez se veía con mayor problemas para esquivar los fogonazos. Finalmente una de las ondas le alcanzó de lleno en pleno pecho mientras se encontraba volando y lo derribó inmediatamente.



-¡¡¿Quien lo tala?!! ¡¡EL KOALA!! ¡Modo Rayo!











Y sin que Kertch pudiera levantarse siquiera o evaluar la gravedad de las quemaduras, la espada volvió a transformarse, esta vez electrificada desde la punta de la hoja hasta su empuñadura, y de una cuchillada vertical lanzó una verdadera metralla de rayos contra el cuerpo derribado de Kertch.

Sin embargo, no se oyó ningún grito desde el agujero carbonizado donde debía encontrarse el Nara, sino que al cabo de un par de segundos el alarido de dolor se oyó a unos pocos metros de distancia, cerca de la puerta lateral a la fortaleza.


-¡¡AAAHHHH!! Serás... ahh... desgraciado...


















Nathaniel se fue acercando con pasos relajados y solemnes hacia el magullado cuerpo de Kertch, y no pudo reprimir una carcajada.




-Mírate... eres patético. ¿De verdad creías que esa estúpida maniobra Suu de escuela primaria te salvaría? Colocar una porro-copia y tratar de huir... ¡¡Por favor!! Jajajajaja. Sabía que harías alguna estupidez así, y que huirías en un penoso intento por recuperarte de las heridas por el ataque anterior... Por eso he cambiado mi arma a modo rayo, para conducir la electricidad a través del reguero de sangre que has dejado y que te alcanzase por mucho que corrieras, jajajajaja.






-Esa arma... ¿Cómo puede tener un poder tan terrible? ¿Y por qué sabes tanto sobre las tácticas Suu e incluso eres capaz de usar nuestras técnicas como la generación de porro-espada? ¿A cuántos de los nuestros has matado para conseguir esa información... basura humana?















-Tus palabras me conmueven, jajaja. La verdad es que he matado a muchos Suus directa e indirectamente desde que fundé la liga antidrogas. Pero no es esa la razón de que pueda usar vuestras técnicas. Incluso te diré más. Esta espada, "El Buco legendario" ... es una de las llamadas "Glorias de Jamila", las verdaderas reliquias ancestrales Suu, anteriores incluso a los tres Pilares del Vicio... Con este objeto soy virtualmente invencible.
Si tengo en mi poder un arma de factoría Suu, y si conozco tan bien vuestra forma de combatir es porque...


De un rápido movimiento clavó la espada en el cuerpo de Kertch, provocándole una descarga eléctrica de muchísimos voltios, y la sacó lentamente entre las sacudidas y los alardidos del joven.


-Si puedo hacer todo esto es porque desgraciadamente yo también soy... un Suu.