lunes, 3 de noviembre de 2008

La verdadera historia... Capítulo 1.9






Nara Kertch










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Algo extraño estaba ocurriendo... Al aparecer Hino, El Yonko se fue retirando voluntariamente, y replegándose sobre sí mismo. Mientras salía de nuevo, Kertch se preguntaba el motivo de este extraño comportamiento... ¿Acaso El Yonko quería dejar su pique personal con Pyros como algo privado y se retiraba para que el genin no se inmiscuyera? ¿O había otra razón? El cerebro de un loro gigante porreta es tan dificil de descifrar...


Tras el divertido comentario de Hino, Kertch regresó y se alegró de ver a un superviviente... Y además un niño.

Con los ojos brillantes y el pelo momentáneamente pelirrojo, se acercó al chico para abrazarlo, y así lo hizo, aunque tuvo que retirarse enseguida porque el peta de Henki que aún se estaba terminando le empezó a quemar la ropa.




-Hino... La ultima vez que nos vimos fue en el observatorio... Aquella vez arriesgaste tu vida para separarnos a Pyros y a mi, cuando el Yonko me controlaba, y todavía no he tenido ocasión de agradecertelo.




-Es verdad... Esa fue la vez que Anji trató de violarlo, ¿no? Yo también me alegro de saber que sobreviviste. Aunque ya lo sabía, porque te vi en la Torre del Hokage hace nada... AAgagashagashagasha... Eso me recuerda... Qué rico estaba Yonda... Ufff... Agashagasha.... Ejem... Pero centrémonos. En cuanto a tu pregunta, la Aldea supo muy bien, pero el que mejor estuvo fue el Petakage. Eso si que fue un delicatessen...


Por un momento pareció que Pyros fuese a entrar en el estado de Nirvana, y a dejarlos a todos atrás en su ensoñación nostálgica de la que fue la mejor fumada de su vida. Pero al poco ya estaba respuesto, y ahora miraba con avidez el porro de Nux, que era el siguiente que Hino se estaba preparando.


- Pyros, dejalo. Nos ha salvado, por segunda vez, y quiero oír su historia... ¿De dónde ha salido esta cueva? No parece natural...














Bueno... No tiene mucha maría la cosa... Yo... Traté de fumarme al tontaime, pero se me adelantó Pyros. Después de que creaseis la copia esa rara, todos los guardas se me echaron encima y me juzgaron por intento de asesinato al líder de la Aldea.
Los muy idiotas no se daban cuanta de que era una copia, y yo me moría de ganas por fumarme ese peta con forma de yonda. Así que como no aguantaba más la tentación dejé que me desterraran y vagué por estas tierras mientras fui capturando a los genins que salían en misiones desde Konoha y los metía en jaulas. Así llegué al precipicio de allí arriba y lancé 20 de mis jaulas para ver cuanto de profundo era. El resultado es que las jaulas chocaron contra las rocas, y como había algunos del clan ese de los gordos, provocaron un destrozo enorme e hicieron este "bujero". Luego me tiré con una cuerda y los fui metiendo a todos aquí para hacerme mi propip alijo.




-Joder, tio... Qué suerte... Yo también quiero... Dame un poco, que tienes muchos genins... Agashagashaaaaaa!!





Kertch atrapó a Pyros rápidamente y lo sujetó por los brazos con fuerza. Luego se giró hacia Hino y le sonrío con simpatía. Aquel genin... No era un chico corriente... En la Aldea del Peta habría llegado muy lejos por sus habilidades, y les vendría bien llevarlo en el equipo. Aunque solo fuera por la deuda que tenían con él no podían dejarlo allí. Ya iba a proponerle la idea cuando Hino se quedó mirando fijamente el peta que Pyros se estaba preparando. Los ojos del genin se volvieron totalmente de un color verde, con la forma característica del byakugan hyuuga, pero de color verde hoja. Por si esto no fuera lo bastante raro, se lanzó sobre el porro de Pyros y se lo tiró al suelo.




-¿Qué crees que haces, renacuajo? Ahora vas a ver lo que ocurre cuando se le tira su peta a tito Pyros... Muajajaja



Se lanzó sobre el genin como poseído, pero, antes de que Kertch lo detuviera, Hino recuperó el color norma de sus ojos y le gritó:


-¡¡Atontao!! ¡Ese peta estaba en mal estado! A la hoja le faltaba 4 horas, 6 minutos, 3 segundos y 4 décimas para estar en su punto justo, ¿y ese papel? ¿lo has sacado de un clínex o qué?


Pyros se le quedó mirando como si se le hubiera aparecido la virgen, o estuviera mirando el mayor tesoro del mundo. Sin mediar palabra, todo serio, fue caminando lentamente hacia Hino y... ... Lo trincó con un brazo, mientras este pataleaba y salió corriendo a rastras con él mientras gritaba a su hermano, que estaba flipando:





-Kertch, nos lo pillamos. Este crío es la monda, y me va a preparar unos porrancos maravillosos. Así que recoje las jaulas con los genins y todas las hojas de maría que puedas y las metes en una bolsa, que yo lo llevo todo. Necesitamos que nos subas usando el Tobidasu.


Kertch puso los ojos en blanco mientras murmuraba que ni de coña iba a hacer eso. Subirlos con el Tobudasu... Y mucho es.
Así que siguió corriendo al rubio hasta la entrada y le sujetó el hombro con fuerza mientras concentraba todo su chakra en la planta de los pies. Una corriente inmensa de viento los levantó en el aire, mientras Pyros miraba con horror a Kertch percatandose de que no llevaba las jaulas ni la bolsa, y le atizaba con el brazo que le quedaba libre. Tras un accidentado aterrizaje en el que todos salieron muy magullados, los tres se incorporaron y se pusieron en marcha. Hino le había mangado a una de las genins, Kirie, un mapa de la zona, así que los tres se asomaron para ver dónde estaban.



















Tras ojearlo por encima, Kertch miró por el rabillo del ojo a Pyros y este tragó saliva.


-Yo me cago en ti!! Todo este tiempo hemos estado dando vueltas en círculo. Si hubieramos seguido por la ruta inicial, por la cascada esa de las dos estatuas habríamos llegado al puerto mucho antes y podríamos haber escapado de los dos plastas esos por mar. Pero no!! El señorito no quería pasar por el pasadizo bajo la cascada porque eso apagaría su porro un par de segundos!






-Lo sieeento... Ya sabes que me pongo malísimo... Si hasta para ducharme tengo que lavarme la cara y el pelo por partes para que no se me apague... Tendrías que ser más comprensivo con tu hermanito...



-Jajaja, di que si, Pyros... Si en la Aldea eso era lo normal... Aquí Kertch es el rarito del pueblo...






-¡¡¡Eh, vosotros!! ¿¿Que cuchicheáis?? ¡¿Os creeís que no os oigo?! Si yo no estuviera aquí para poner un poco de cabeza hace tiempo que estaríais fiambres!



Y la extraña comitiva desapareció en el horizonte... Sin saber qué otro grupo les venía pisando los talones...



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Transmisión en conversación de máxima seguridad.
Culo del mundo... Laboratorio a oscuras.


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-Jefe... Aunque el escuadrón Beta no estaba al completo, sus informes revelan que los porretas legendarios han sido ejecutados.
Además, Lady Kairos, la líder de las mercenarias ha aceptado la hora y el lugar de la reunión acordadas para el encuentro.












-Estupendo... O lo sería, de no ser porque aún están vivos.
No, no hace falta que te excuses. El equipo Beta será informado y lanzado al ataque de nuevo, a su debido momento, y por supuesto, también será castigado por el error.
Ahora lo importante es que las negociaciones con la señorita Kairos salgan bien...
Con eso mataremos dos pájaros de un tiro...
Corto y cierro.




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Fin de la transmisión.

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La verdadera historia... Capítulo 1.8









Nara
Pyros







Tras una mirada de complicidad los dos hermanos saltaron, precipitándose al vacío, Kertch dejó que el viento acariciara su cara en lo que serían sus últimos segundos de vida, mientras que Pyros aprovechó sus últimos segundos de vida intentando fumar todos los petas que le quedaban.

A los pocos segundos de caída, los dos hermanos cayeron sobre unas ramas, que frenaron un poco su caída justo antes de estamparse contra un saliente oculto tras ellas.




Al ver el increíble salto, los dos perseguidores se asomaron al barranco.



-Crees que habrán sobrevivido.







-Solo hay una forma de averiguarlo.






-Ni de coña, no pienso saltar solo para comprobar que estan muertos.





-No imbécil tu no, yo pensaba más bien en...




Dijo mientras miraba de reojo a Naruto, que, aún bajo los efectos del porro, estaba agachado, con la pupilas dilatadas empujando con un palito una piedra del suelo, mientras se le caía la baba y emitía unos sonido muy extraños.

Para que no se diera cuenta de nada, en un rápido ,aunque innecesario movimiento ya que Naruto apenas mantenía contacto con la realidad, le cogieron y lo arrojaron al vacío.
A pesar de todo esto, Naruto, seguía con su palito, empujando la piedra, que según él, aún seguía delante suya. Continuó su caída, pasando al lado de las ramas que tapaban el saliente, hasta que, por fin finalizó con un ruido seco, seguido de un gran crujido.

Sin mediar más palabras, ni discusiones acerca de la posiblidad de la supervivencia del par porretas, los dos de la liga anti-drogas bajaron la cabeza en señal de respeto, se santiguaron y se fueron de la zona, dando por muertos a los tres.
(Para los fans de Naruto: No os preocupeis, ya encontraremos alguna forma de devolverlo a la vida)


Conmocionados por el golpe y lleno de raspones, se quedaron allí tumbados, medio en coma, sin energías suficientes para afrontar el dolor que les supondría levantarse.


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Antes de continuar, aclarar, que las frases dichas por Hino pertenecen a un tercer narrador, que, debido sobre todo a falta de tiempo, nos dice sus frases por messenger y nosotros se las escribimos. Una vez protegidos los derechos de autor podemos proseguir con la historia.

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Así se quedaron durante un largo tiempo, sin apenas ningún movimiento, salvo algunos que lo dos realizaban periódicamente Kertch el de insultar a su hermano y culparle por lo sucedido y Pyros el de encender un peta y llevárselo a la boca cada vez que se le acababa el que ya tenía.

Así, pasaron unas cuantas horas, hasta que, atraído por un olor, Pyros, haciendo acopio de sus últimas fuerzas logró levantarse y entrar en una cueva situada justo delante suya, pegada a la pared del barranco.


Pasó un buen tiempo y Pyros aún no había vuelto, percatado de ello y preocupado, Kertch se levantó ayudado por una rama que había en el saliente, sin duda proveniente de las que sobresalían poco más arriba de él.
Avanzando lentamente se adentró en la cueva en busca de su hermano, por suerte, no tuvo que andar mucho, a pocos metros de la entrada, encorvado y susurrando cosas sin sentidos, se encontraba su hermano, con las manos muy ocupadas agarrando hojas de maría de una pequeña plantación que allí había y fumándoselas.

Derrepente y, alzándose sobre los ruidos que emitía Pyros, se oyó un grito proveniente del fondo de la cueva.

Haciendo un rápido gesto, Kertch, mando callar a Pyros, que estaba apunto de responder el grito con otro más fuerte y le dijo que le siguiera. Avanzando lenta y dolorosamente, se fueron acercando al supuesto emisor del sonido. A los pocos metros de cueva, las paredes antes rocosas se volvieron más lisas y con unas jaulas empotradas en la parte inferior. No tardaron en descubrir el por qué, encerrados en ellas, habían genins, algunos desconocidos pero otros muy familiares Nishiki, Nux...
Más decididos que antes, ambos ninjas avanzaron, buscando una explicación a aquellos hechos tan raros, la plantación, el grito, los genin enjaulados.

Al tiempo de caminata, las paredes de la cueva se fueron alejando de los hermanos, haciéndose cada vez más anchas hasta formar una especie de salón, con una persona en el centro, al lado de una hoguera que proyectaba su sombra en una de las paredes de la cueva, dando un ambiente un tanto terrorífico, pero no fué aquella persona la que emitió aquél escalofriante grito, sino otra, enrollada en un papel, con solo la cara visible e iluminada por el fuego, era Henki, que estaba apunto de ser fumado por una misteriosa figura.

Rápidamente supieron que debía de tratarse de algún superviviente de la aldea del peta, esos hábitos no lo tienen cualquiera, pero, lo extraño fue que esa persona pareció reconocerles a ellos...



-¡Sois los putos Kercht y Pyros!, ¡destructores de la aldea del peta!




-¡Eh!, a mi no me metas, de eso se encargo el solito.



Dijo señalando a Pyros con el dedo y echándose para un lado.


-Muy bonito... dejadome solo ante el peligro.
-Susurró. -Bueno tengo una buena escusa para eso... verás... yo estaba y... simplemente... va a sonar raro pero... fué sin...



Sus palabra fueron interrumpidas por la nueva intervención de aquella figura.



-¡¿Estaba rica?!




lunes, 27 de octubre de 2008

La verdadera historia... Capítulo 1.7









Yonko






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Kertch y Pyros corrían a toda velocidad, perseguidos por sus captores, que, menos acostumbrados que ellos a hacer ejercicio después de una gran fumada, se estaban ahogando y apenas podían seguirles.


Corrieron y corrieron hasta llegar a una zona plagada de campos de arroz, donde ambos se vieron tentados a probar formas más exóticas de fumeteo, pero decidieron seguir corriendo a regañadientes , pues los miembros de la Liga, aunque lejos, todavía les estaban siguiendo.


Al cabo de unas horas, llegaron a un lugar extraño, en el que dos gigantescas e imponentes estatuas acompañaban el curso de una cascada inmensa. Las estatuas parecían un poco desgastadas, y presentaban los agujeros típicos de una gran batalla.

Por un momento, Pyros se quedó mirando fijamente una de ellas, mientras sus ojos se ponían vidriosos, y una mueca de felicidad casi infantil se dibujaba en su rostro.
El Yonko sabía que Pyros ya estaba resignado a no fumarse todo lo que encontrasen, hasta haber dado esquinazo a sus captores (lo había aceptado a base de golpes).
Pero entonces... ¿A qué venía esa felicidad y esa cara nostálgica? De mala gana, decidió preguntar.



-¿¿A qué viene ese careto?? ¿Qué te está trayendo tan buenos recuerdos como para poner esa cara de pánfilo?










-No es nada... Es solo que... Me recuerda a una estatua con forma de Hokage que una vez me fumé en una misión de patrulla con la Anbu, jujuju...

(Para los que no lo leyeran)



Kertch puso los ojos en blanco y se lo llevó a rastras de allí. Hasta que llegaron a un puente.
Es curioso... Aquél puente se llamaba "puente de Naruto".


Después de que Pyros empezase a babear y a lanzar miradas de soslayo mirando hacia atrás por si sus perseguidores llevaban al niño consigo, ambos siguieron corriendo hasta llegar a una costa. Un cartel les anunciaba que habían cruzado la frontera y ahora estaban en otro país. El país de las olas.

Cerca de la costa, había enormes acantilados, lo que significaba que estaban arrinconados.






-Maldita sea!! Si saltamos desde aquí, estaremos...










-Muertos. Exactamente... Pero eso iba a suceder de todas maneras, de modo que... Elegid vuestra forma de morir, que hoy estamos generosos.











Kertch y Pyros no se lo pensaron dos veces antes de saltar...

domingo, 26 de octubre de 2008

La verdadera historia... Capítulo 1.6









Nara
Pyros








Pyros se quedó unos instantes paralizado, con la mente en blanco sin saber que hacer.




-No puede ser, debe ser imaginación mia.





Y sin pensarselo dos veces sacó otro papel y envolvió con este al hombre que tenía delante.




-Veo que eres persistente,mejor, más me divertiré contigo.








-¡¡¡Callaté, callaté, callaté!!!





Pyros empezó a dar ávidas calada intentando hacer callar a aquél molesto y prepotente hombre. Pero el resultado no fue distinto al anterior.
Rápidamente Pyros sacó otro papel y volvió a envolverlo, pero esta vez intentó fumarlo del revés, sin ningún reslutado. Inmediatamente provó a condimentarlo un poco antes de enrollarlo pero tampoco sirivió de mucho, solo para que el papel estuviera más rico.

Provó con más fuego, más o menos papel, en todas las posiciones, pero nada, lo único que consiguió fue fumar papel.


"-Bueno, no pasa nada, simplemente no me lo puedo fumar, que no cunda el pánico, debo de pensar en una forma de derrotarlo que no sea fumarlo."



Pyros se quedó en el sitio, pasmado, con la mente en blanco y la cara absorta, con un tic en el ojo derecho, al cabo de un rato se llevó la mano a la espalda y volvió a buscar otro papel con que envolverlo.



-¡¡Mierda!!, mal momento para quedarse sin papel de fumar.




Aprovechando la distracción de su oponente el antes encapuchado ninja lanzó un potente ataque de agua contra Pyros, lanzándolo por los aires, hasta que aterrizó encima de su hermano.




-Creo que va a ser mejor retirarnos, me he quedado sin papel, la cosa pinta chunga.



Kertch giró lentamente su cabeza hasta que sus miradas se toparon, miró con mala cara a Pyros y empezó a respirar con fuerza, tensando los músculos de su cara.





-Estupenda idea, pero yo tengo una mejor... ¡¡¡¡POR QUÉ NO TE QUITAS DE ENCIMA MIA!!!!.





Dicho esto se sacudió tirando al suelo a su hermano.



-Que espectaculo más patetico, propio de unos drogodependientes, por suerte para vosotros habeís conseguido darme pena, os eliminaré rápida, aunque no indoloramente, pensbaba daros tiempo para una muerte digna pero veo que ni eso sabeis hacer.







-¡Este es el momento!, ¡¡APUESTO A QUE FUMO MÁS QUE TU!!.



Pyros cogió la mochila de provisiones de su espalda y una vez abierta lanzó todo su contenido al aire. Docenas de porros salieron lanzados hacia arriba, dispersandose a una considerable altura.


Técnica oculta de la aldea del peta: ¡Pique no-jutsu!


Rápidamente empezó a hacer sellos con la mano libre, en la que no tenía el peta, y creó cientos de copias de lo porros que se encontraban en el aire.
Tanto el Yonko como Pyros empezaron a fumar los cientos de porros a medida que iban callendo, inmersos en tal rivalidad, que una sola calada bastaba para acabarselos. Sus movimientos eran rápidos, el humo, cada vez más espeso, al cabo de unos segundos apenas se podía ver a causa del humo, que siguió espesandose hasta formar una masa casi líquida, una especie de gelatina que ralentizaba todos los movimientos.
Los dos adversarios cayeron de rodillas al suelo, con la cara roja y llena de lagrimones, apenas podían respirar pese a que estaban acostumbrados a tratar con porretas de gran calibre y que había recibido técnica parecidas, ninguna la igualaba, ellos dos habían conseguido condensar el humo. Daban grandes bocanadas para no asfixiarse, pero eso era peor, era como intentar respirar en el agua.
Aprovechando el momento de debilidad de sus contrincantes, el Yonko-Kertch y Pyros, salieron corriendo rumbo al bosque, perseguidos a los pocos seguindos por sus adversarios, ya repuestos del ataque gracias a unas mini-botellas de oxígeno que llevaban en su equipo de emergencia.





-No creereis cof cof que una tecof cof tecnica tán simple os salvará cof cof.













-Calla inútil que se nos escapan.








Mientras tanto, en un lugar no muy alejado de esto, en un claro del bosque.





-Hice bien marchandome de la villa, al sitio donde voy no me molestará más ese anbu maníaco.





El joven genin se encontraba feliz avivando el fuego, despreocupado, sin saber que sus palabras encerraban una gran ironía, pues, el anbu al que se referían, corría en su dirección.



-¡Mierda, otra vez él no!, ¡me está persiguiendo!, ¡intentará fumarme de nuevo, no pararña hasta conseguirlo!, pues esta vez no me tratará como si fuera un objeto. ¡¡¡HIJO DE PUTA, VEN, VAMOS VEN, TE VAS A ENTERAR!!!



Al ritmo al que iban huyendo, los anbus, no tardaron en llegar hasta el claro, topándose cara a cara con el enfurecido, y, para Pyros sin razón, genin, sus perseguidores, ahora más cerca que antes, estaban apunto de cogerlos.



-Perfecto.





Y dicho esto, Pyros, agarró al genin y le puso uno de sus petas en la boca y acto seguido lo lanzo contra sus perseguidores.



-¡Arréstenle a él es más porretas que nosotros!.





Aprovechando la escasa, aunque efectiva, distracción de sus dos adversarios, Kertch y Pyros salieron del alcanze de su visión, perdiendose entre los árboles.

viernes, 24 de octubre de 2008

La verdadera historia... Capítulo 1.5









Yonko






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"La derrota suele ser pasajera. Es la claudicación lo que la vuelve permanente."
(Marilyn vos Savant).


El eco de la enorme explosión resonó en cada rincón de Konoha. Segundos después, se fue apagando, mientras el humo se disipaba lentamente...
Al cabo de un rato, entre el humo podía irse distinguiendo una silueta alta y fuerte, pero aún borrosa y oscurecida por la escasa visibilidad, junto a un bulto en el suelo. Al fin, el humo desapareció y la escena se descubrió muy parecida a la que había habido anteriormente, pero con cambios muy significativos.

Para empezar, ahora Pyros estaba sentado en el suelo (ni se había molestado en levantarse tras el revolcón de la onda expansiva), con una media sonrisa cínica en la cara. A su lado, con una expresión de locura semicontenida en los ojos, se encontraba su hermano, ahora dominado por el Yonko, que no podía creerse su suerte.


-Vaya, vaya... Pyyyyrooos... Parece que después de todo voy a cumplir mi promesa antes de lo esperado... Voy a fumarte, y lo voy a disfrutar leentamente. Pensaba darte una muerte rápida, con mi técnica definitiva, pero el entrometido de tu hermanito mayor me lo ha impedido, y hasta dentro de un año no puedo volver a hacerla, de modo que me llevará un poco más de tiempo. No puedo prometerte que no te vaya a doler... Muahaha...




Mientras Kertch, poseído por el Dios-porro, se acercaba a su hermano lentamente, murmuraba palabras sin sentido, todo colocado, y hacía sellos con las manos, todos ellos parecían ser distintas posturas para sujetar un porranco. De pronto gritó:

¡¡Técnica ninja del Peta!! ¡¡Porro-espada!!


En cada una de sus manos se materializó un porro con un filo muy agudo, capaz de cortar una hoja de maría en el aire. El Yonko siguió avanzando, con cara de maníaco, mientras el inconsciente de Pyros miraba con avidez los dos petas afilados, sin saber que si no se movía lo iban a decapitar.


Entonces sucedió. Fue como si se hubiera congelado el aire, o el tiempo se hubiera parado un instante para concentrar su atención en algo... O en alguien.

Se hizo un profundo silencio en el ambiente, todos se quedaron parados, sintiendo un miedo irracional, como la presa que percibe a su depredador. Y un momento después, empezaron a escucharse los pasos. Firmes, acompasados. Como si de una pequeña legión se tratara, la sincronización era perfecta, y un momento después dos figuras altas y encapuchadas entraron en la escena. El primero de ellos habló, al parecer dirigiendose a su compañero.




-Maldito Nick... Llega tarde... La gente NO DEBERIA poder llegar tarde... Los que llegasen tarde tendrían que ser aniquilados todos, y sus cuerpos arrojados al mar. No es que necesitemos su ayuda para ocuparnos de estos dos, pero creo que ya que estamos los tres de servicio, tendríamos que dar el callo todos; que luego pretenderá cobrar igual. Hmm...












El encapuchado siguió refunfuñando, aunque cada vez daba más la impresión de hacerlo para sí mismo, pues su compañero no daba señas de estar prestándole ni la más mínima atención. Más bien parecía interesado en Kertch, que desprendía un aura asesina de poder y humo, mientras avanzaba implacable hacia su hermano, porros en mano, ignorando a los recién llegados.



-¡Eh, tú! ¡Sí, tú, el peliverde! Será mejor que lo dejes. No vais a salir vivos de aquí, de forma que es una estupidez que te esfuerzes en acabar con él. Va a ser borrado y erradicado del mundo, al igual que tú. Ningún drogadicto puede vernos y seguir vivo. Ha sido así desde siempre, y lo seguirá siendo.
Pero antes, y mientras esperamos al tercer miembro de nuestro escuadrón... Tengo curiosidad... ¿Sois Kertch y Pyros? ¿Los porretas legendarios que abandonaron a su propia aldea después de destruirla y fumarse a su líder? Estáis de los primeros en nuestra lista, así que podéis considerarlo como un honor. Por eso nos han enviado a nosotros, uno de los mejores escuadrones.







Y pareció esbozar una sonrisa desde el interior de su capucha. El Yonko, por su parte, se limitó a mirarlo con indiferencia. De hecho ya se volvía para fumarse a aquel encapuchado tan molesto que le estaba vacilando cuando algo le detuvo de pies y manos. Extrañado, se revolvió para liberarse, cuando descubrió que era Kertch quien, desde el interior de su cuerpo, le estaba suplicando que le escuchara.


-A ver, ¿Qué leches quieres? ¿Es que no ves que estoy en un momento importante? Tengo que fumarme a ese idiota y luego decapitar y fumar a Pyros. Se lo ha ganado, no puedes negarlo, asi que si vas a decirme que le perdone la vida otra vez, ya puedes irte olvidando, porque lo voy a hacer igual.







-Maldito loro estúpido... ¡¡No se trata de eso!! ¿Es que no te has fijado en sus túnicas? ¡¡Son de la Liga, maldita sea!! ¡¡De la Liga Mundial Anti Drogas!! Esos tipos son invencibles, todo el mundo lo sabe. Hay quien dice que reciben fondos del Estado por exterminar a los drogadictos más peligrosos, otros los consideran mercenarios... Pero hay una cosa que es común para todo el mundo. Si eres un yonqui y te pillan, ¡estás muerto!

-¿Un yonqui, dices? ¡¡No seas estúpido!! Yo no soy ningún yonqui...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SOY EL YONKO!!!!!!!!!!!!!








Y con este grito de batalla, encerró a Kertch en su interior de nuevo y se avalanzó sobre el encapuchado que se había dirigido a él. En apenas unos segundos, los porros-espada se convirtieron en gigantescos rollos de papel, que estrujaron al encapuchado en su interior sin darle tiempo a reaccionar, y luego el Yonko encendió un extremo del peta mientras se lo metía en la boca.




-Ahh... Esto está muucho mejor, jajaja. Y ahora voy a por tí, Pyr...







Pero antes de poder acabar la frase, Kertch vio frente a él algo que le hizo atragantarse con el peta y toser como loco. Delante, ahora sin la capucha, tenía al mismo tipo que creía haber visto desaparecer en el papel. El tipejo le miraba con una mueca de superioridad, mientras se quitaba la túnica y decía:


-¿Qué? ¿Está rico el peta? Lo dudo, porque está tan vacío como tu cabeza, jajaja. Creo que no lo has entendido. Nadie puede enfrentarse a la Liga y salir con vida... No importa cuántas veces lo intentes, el resultado siempre será el mismo.






Y el joven apareció detrás de Kertch, propinandole una tremenda patada en la espalda, que lo lanzó volando varios metros. Cuando el peli-verde se incorporó, enfurecido, y se lanzó sobre su oponente, este ni se inmutó. Kertch sacó un porro-espada, que pasó a través de su contrario como si este fuese... Un fantasma.


-¿Pero qué cojones...? ¿Cómo hace eso? Es como si se hiciese...










-¿Intangible? ¿Inmaterial? Muchos son los que han tratado de analizar mi poder... Antes de morir, y tú caso no será distinto.












La cosa pintaba verdaderamente mal... El enemigo realmente parecía invencible, y Kertch lo observaba atentamente, buscando un punto débil que no aparecía por ningún lado.
El compañero del que los había atacado dio un largo suspiro y también se quitó su túnica.



-Ghoss, eres demasiado impetuoso... Las cosas deben hacerse con cabeza. Pero ya que has decidido que no vamos a esperar a Inhib más tiempo, te acompañaré en la matanza.





Y dicho eso se acercó a paso relajado hacia Pyros, que se incorporó con una sonrisa de felicidad. Por una vez su hermano estaba en problemas, y no le recriminaría por fumarse a aquel tipejo con tan buena pinta, de modo que se lanzó sobre el tipo y lo enrolló rapidamente en un porro enorme. Después encendió el peta con su dedo indice e inspiró a toda velocidad.
Pyros estaba preparado para que algo extraño pasase. Esperaba incluso que desapareciera como el anterior, pero en vez de eso, su adversario se dejó fumar con una cara de indiferencia en el rostro.
Pero lo más extraño es que por más que fumase, parecía estar fumando un peta vacío. Simplente era como fumar papel solo. La hoja desapareció entre las llamas, y el hombre que estaba ante Pyros cayó al suelo, liberado del papel que lo ataba.






-Bueno, pues esto es todo lo que te queda esperar, amigo. Soy ingnífugo, entre otras habilidades. Así que ahora que ambos habéis comprendido que no tenéis nada que hacer, os sugiero que os entreguéis sin oponer resistencia para ser ejecutados de la manera más rápida posible.