domingo, 10 de enero de 2010









Nara
Pyros






Pyros se disponía darle ya la primera calada a Folgore cuando su hermano apareció corriendo por el pasillo.

-Una pequeña fumada para un hombre, una gran pérdida para la humanidad.-Dijo en señal de respeto, pues se encontraba ante un miembro del clan suu.





Kertch se acercaba por el pasillo a una velocidad increíble, apenas disponían de tiempo para salir de aquél lugar subterráneo. Pyros se apresuró en dar la primera calada a Folgore pero Kertch fue más rápido, y con un certero tajo con su porro espada, liberó al pálido Folgore.

A Pyros le hubiera dolido menos si ese tajo se lo hubiera llevado él. Unas lágrimas salieron de sus ojos a la vez que sacudía a su hermano y se desgañitaba gritándole que por qué había hecho eso. Cualquier desconocido que lo hubiese visto en ese momento, habría pensado que se había vuelto completamente loco, los que realmente ya lo conocían sabían que ya antes lo estaba.

Estaba a punto de correr detrás de Folgore cuando un olor a porro y luego un fuerte ruido de algo metálico aporreando el suelo, vino por el pasillo.


-¡¡¡¡¡ GRUUUUUUUUUU
UUAAAAAAAAAAR!!!!!
¡¡¡¡EXTERMINAR INTRUUUSOOOOS!!!!
¡¡ANIQUILAR!! ¡¡ENGULLIR!!
¡¡FUMAR!! ¡¡FORNICAR!!
¡¡REGURGITAR!! ¡¡PATEAR!!
¡¡APALEAR!!
¡¡¡¡¡¡
¡¡¡¡¡DEEEEEEESTRUII
IIIIIIIIIIIIIR!!!!!!!
!!!!!!














Pyros pronto se olvidó de Folgore, es más cualquiera que hubiera visto esa cara, con los ojos completamente abiertos y brillantes debido a la emoción, la boca totalmente relajada hasta el punto de que un hilito de baba se le caía por un lado y el cuerpo absolutamente paralizado, habria jurado que en ese momento Pyros se había olvidado de todo, incluso de hablar.


-Porroooooo... agashashgashaaaa...







Aquél enorme porro parecía haberse hecho con el control total de Pyros, de no conocer a su hermano, Kertch, pensaría que se trataba de una técnica de robot. Tras estar un rato quieto, diciendo frases totalmente incoherentes mezclando las palabras porro, fumar y algunos balbuceos, empezó a correr hacia el robot, haciendo caso omiso del elaborado plan que Kertch le estaba contando.

-Porrooooo... fumasgashagasaahhsaaa.







El porrobot esperó a que se acercara su primera víctima, cuando esta estuvo a una distantia apropiada puso el modo "patear". Tomando impulso con su pierna derecha el porrobots intentó "chutar" a Pyros, con poco éxito, pues ahora el rubio era un manojo de adrenalina, debido a la emoción del momento, esquivó el golpe como si de una viejecita se tratase, con la única diferencia de que no se la fumó (en honor a su padrino). Tras tomar impulso en el suelo, luego en la pared y por último en la espalda del bicho, Pyros se subió a la cabeza del porrobot, agarrándose al porro con las dos manos y tirando intentando arrancarlo de su sitio. No hubo éxito, el porro seguía en su sitio, estaa fuertemente anclado a la máquina, no en vano era el mejor porrobot de aquellas cuevas. La desesperación empezó a mostrarse en el rubio.


-Porroooagashahsahaahshsaaa...






Aprovechando la distracción del joven, que seguía intentando arrancar ese enorme porro, pues "al cortarlo se desperdiciaría demasiado", el porrobot intentó sacudírselo de encima, sin mucho éxito por supuesto, cuando Pyros agarra un porro nadie se lo arranca. Al final, el robot tuvo que usar el modo "engullir" para meter dentro del cuerpo el porro y con él al firmemente agarrado Pyros, y luego el modo "regurgitar" para lanzarlo a él y al porro por los aires. Sacando otro porro instantes depués para reponer al primero.



-Bueno ahora si dejas de hacer el cafre, pondremos en práctica mi plan.








-Porroooo...








-Entendido, usaré mi chinakugan.






Hino se concentró en observar a aquél extraño robot, mientras que Kertch y Pyros intentaban entretenerlo para que pudiera averiguar sus puntos débiles, bueno, para ser exactos Kertch intentaba entretenerlo y Pyros arrancarle el nuevo porro, que según él tenía mejor pinta, a pesar de ser totalmente idéntico al anterior.


-Humm... del porro que tiene en la cabeza parten numerosos cables hacia todo el cuerpo, deben de ser los responsables de proveer de energía a la máquina además de encargarse de proporcionar el alquitrán para autorepararse, como con la técnica suu. Además veo otro porro en el centro, muy bien acorazado, si no me equivoco es el que usa de original de las copias que usa para ocupar la cabeza o lanzarlas...

sábado, 9 de enero de 2010






Nara Kertch












-------------------------- ----------------------------- ----------------


Kertch no podía evitar reirse con lo cómico de la situación. Hino no paraba de gimotear y patalear intentando liberarse del porrobot, y este se dedicaba a azotarlo sin piedad, preparando la tarea.



-FORNICAR OBJETIVO... FORRRNICAAAARRRR.... FOOOOOOOKKKKK...

























-¡¡KEEEEEEEERTCHHHH!! ¡¡¡PEDAZO DE ANORMAL, QUE ME SAQUES DE AQUIIIIII!!!






-Vooooy, vooooy, no me metas prisa...







En ese momento el Nara reparó en el hecho de que Hino tenía en sus manos un porro diferente a los que él y Pyros solían llevar. Tampoco tuvo mucho tiempo para pensar en ello porque el robot, molesto por la interrupción le estaba mirando fijamente mientras emitía chirridos.




-NUEVO OBJETIVO FIJADO... INICIANDO PERSECUCIÓN!!!!






















Le dio a Hino un nuevo azote que lo lanzó contra la pared y saltó hacia Kertch, dispuesto a violarlo, pero el Nara se hizo a un lado rápidamente y le dio un tajo muy profundo al porrobot en una de sus piernas, lo que hizo que este se desestabilizara y cayera al suelo con un enorme estruendo.

Kerch se acercó a él para rematar la faena cortándole la cabeza, pero en ese momento la máquina humanoide dio un resoplido muy potente y el porro que llevaba redujo un poco su tamaño.
Después de esto, un fluído negruzco empezó a emanar de su pierna dañada y en cuestión de segundos formó una masa sólida tan dura como el resto de su cuerpo de acero.



-Pero qué demonios... Esa es la técnica de cicatrización Suu, una de las favoritas de Pyros... ¿cómo es que este bicho puede usarla?







Sin darle tiempo a hacerse más preguntas, el porrobot se levantó de un salto y extendió los brazos, listo para disparar.

Pero Kertch, que se esperaba una llamarada, se vio soprendidó cuando lo que le cayó encima fue un aluvión de porros de la misma factoría que el que Hino tenía en la mano. Kertch miró a su compañero, que estaba aturdido por el golpe de la pared y lo entendió todo.

El peliverde dedujo que seguramente esos petas eran de una calidad muy alta, por lo que sabía podían ser de la Aldea Suu, donde estaban los mejores, y probablemente Hino fue derrotado
al verse obligado a fumárselos, lo cual le dio un tiempo precioso al porrobot para inmovilizarlo y... bueno, ponerse cariñoso con él.

De un manotazo se quitó de encima los porros, pensando que si fuera el Yonko quien controlase su cuerpo en ese momento tendrían un serio problema, y de una veloz embestida cortó limpiamente la cabeza al porrobot, poniendo fin al combate.

Como la vez anterior, el robot chisporroteó antes de emitir un fogonazo de luz verde, pero esta vez no ascendió un papel. El chorro de luz verde estaba aparentemente vacío, aunque unas lucecitas azules bailaban en la corriente, despertando la curiosidad de Kertch.

Se acercó un poco más a la fuente de luz y lentamente fue metiendo la mano dentro, hasta que estuvo totalmente sumergida en el chorro. En ese momento la luz se expandió, formando una esfera que envolvió completamente a Kertch.

Lo que vino después fue un estado de trance en el que una serie de imágenes se sucedían ante los ojos del joven mostrándole los recuerdos de su padre.
Notó su corazón latiendo rápido al contemplar de nuevo a su padre enfrente de él, algo más envejecido de lo que lo recordaba, trabajando en un taller de esas mismas minas.

Vio cómo construía los porrobots, sellaba puertas y colocaba dispositivos en las esquinas de determinadas habitaciones, sin entender el motivo de todo aquello. Después, la escena volvió al taller donde el hombre estaba trabajando entre herramientas y partes robóticas.

Como si pretendiera resolverle la duda, el padre se giró mirando directamente a donde sabía que se encontraría su hijo, y empezó a hablar.

"-Kertch, hijo mío. Si estás viendo esto, quiere decir que has derrotado el porrobot que custodiaba una habitación sumamente importante. Coloqué un detector de ADN para asegurarme de que solo un hijo mío pudiera ver este mensaje, y así librarle del peligro... Estas ruinas no son un sitio normal. Si he permanecido aquí todo este tiempo es porque tenía que asegurarme de que este lugar fuera protegido.
Al final de estos túneles se encuentra una habitación que contiene un portal sagrado Suu, directamente conectado a la nueva Aldea del Peta, donde como sabes ninguno de nosotros sería bien recibido. Además, les ha costado mucho trabajo reconstruirla, y no podemos permitir que queden expuestos al mundo antes de que se hayan recuperado por completo.
Debo decir que me alegro de que fueras tú quien esté recibiendo este mensaje... para tu hermano simplemente había preparado varios sacos de porros a la salida de los túneles y no habría podido darle esta información... Pero tenías que saber esto.
Además, la última sala está custodiada por un porrobot gigante, una de mis más poderosas creaciones para salvaguardar el portal, y sería terrible que debierais enfrentaros a él. Estos túneles están protegidos por muchos sitemas de seguridad además de los porrobots. Si no se sale de ellos en 30 minutos, todas las trampas se activarán a la vez y os será imposible salir de aquí. Por suerte como te decía, la sala en la que te encuentras contiene escondido el botón para desactivar dicha seguridad durante un rato, y podáis salir rápidamente aunque hayan pasado los 30 minutos. El botón está tras el cabecero de la cama, simplemente debes pulsarlo.

Eso es todo, hijo. Me alegra saber que estás vivo y en forma. Espero que podamos vernos algún día..."


Kertch salió de la ilusión con los ojos vidriosos de la emoción contenida. No tenía tiempo para emocionarse y pensar en los detalles del mensaje, por lo que corrió hacia la cama, la movió para localizar el botón y...

...descubrió que la pelea de Hino con el porrobot lo había destrozado completamente.





-Pero qué.... ¡¡MIERDA!! ¡¡Está roto!! -Miró su reloj y comprobó que faltaban menos de cinco minutos para que se activase la alarma en todos los túneles.- ¡¡Debemos salir de aquí cagando leches!! ¡¡Hino, despierta!! ¡Tenemos que encontrar a Pyros!






Le dio dos bofetones a Hino para espabilarlo, pero no reaccionaba, así que lo cargó en su hombro y salió volando fuera de la habitación, tomando la primera bifurcación a la derecha y esperando poder restablecer el contacto con su hermano.

Al cabo de un par de minutos notó un fuerte olor a marihuana y voló lo más deprisa que pudo en esa dirección, lo que finalmente le llevó a un pasillo de color dorado y recto, mucho más largo que los otros, como si llevara a un sitio más importante...


-Oh... oh.... noo... ¡¡¡MIERDA, NO PUEDE SER!!!






Pero sí era. Al final del pasillo estaba Pyros, que tenía ya liado a Folgore y estaba a punto de fumarselo. Pero eso no era lo más grave. En el momento en que entró en la habitación sonó un rugido gigantesco que hizo temblar la tierra, y la puerta de la sala se cerró con un terrible portazo, quedando totalmente sellada por dentro.

Kertch usó su porro espada para liberar a Folgore, haciendo caso omiso de las protestas y pucheros de Pyros y miró al frente, donde un gigantesco círculo de piedra estaba dibujado en la pared de la habitación, mucho más grande y espaciosa que las otras que había visto.
El círculo de piedra estaba sellado por tres líneas que partían de él hacia los lados y terminaban en tres pequeños círculos con una ranura esférica cada uno donde seguramente haría falta introducir algo.

Kertch se giró hacia su hermano y le gritó que debían irse, pero éste nisiquiera llegó a oírle, puesto que un porrobot de tamaño monstruoso salió del suelo en ese justo momento, causando un temblor que los lanzó a todos contra el suelo y gritó:



-¡¡¡¡¡ GRUUUUUUUUUU
UUAAAAAAAAAAR!!!!!
¡¡¡¡EXTERMINAR INTRUUUSOOOOS!!!!
¡¡ANIQUILAR!! ¡¡ENGULLIR!!
¡¡FUMAR!! ¡¡FORNICAR!!
¡¡REGURGITAR!! ¡¡PATEAR!!
¡¡APALEAR!!
¡¡¡¡¡¡
¡¡¡¡¡DEEEEEEESTRUII
IIIIIIIIIIIIIR!!!!!!!
!!!!!!










Y lanzó su enorme brazo contra ellos, dispuesto a convertirlos en puré.

jueves, 7 de enero de 2010









Nara
Pyros







Los dioses habían escuchados sus plegarias, Pyros se encontraba encerrado en la misma habitación que Folgore, uno de sus petas frustrados. Pyros se pellizcó el brazo, no era la primera vez que soñaba con eso, pero esta vez era de verdad, el moratón que se acababa de dejar en el brazo daba constancia de ello.


-¿Recuerdas este papel? -Dijo sacando un papel enorme de la espalda. -Estabas dentro de él hace unas semanas, pero no era lo sufiente bueno para ti, no, tenías que abandonarlo, dejándome a solas con él. -Dijo mientra abrazaba y mecía aquél enorme rectángulo de celulosa. -Desde aquél momento juré venganza a este trozo de papel, por haberle roto, de esa manera tan cruel, su corazoncito. Juré que algún día volverías a estar dentro y esta vez no saldrías...




Pyros agarró el papel con ambas manos extendidas hacia el frente y empezó a correr hacia donde se encontraba Folgore, un ataque muy obvio, pero el joven rubio estaba totalmente convencido de que se dejaría fumar, aquel discurso habría emocionado a cualquiera, incluso él no había podido impedir que se le derramaran un par de lágrimas. Pero Folgore no pesaba lo mismo, y aquél discurso le había dado tiempo suficiente para rehunir fuerzas y esquivar a Pyros, que corría a ciegas tapado por el papel, hacia él.



-¡Es un p*** papel! ¡¡No tiene sentimientos!!.







Aquellas palabras hicieron mella en Pyros, quién callo de rodillas al suelo, cabizbajo.

-No le escuches, no sabe lo que dice, apenas te conoce... -Dijo susurrando al papel. Los susurros de Pyros fueron cambiando poco a poco hasta tornarse en un grito cargado de furia .-¡ES HORA DE QUE INTIMÉIS UN POCO!.




El nara se levantó de un salto y fijó su mirada en Folgore, sabía perfectamente lo que tenía que hacer, el plan estaba perfectamente tramado, no había error posible, había soñado con esa situación cientos de veces, cada variante estaba pensada, no había nada al azar.


-Que comience la diversión.






Pyros cerró su mano derecha y concentró dentro de ella una llamarada, cuando no pudo contenerla más, abrió la mano, emitiendo un cegador destello por toda la habitación.

Cuando al fin recuperó la vista, Folgore vió a Pyros sentado, fumándose un peta tranquilamente.

-Hola Folgore, quiero jugar a un juego, todo este tiempo has estado huyendo de mí, asustado sin motivo aparente, hiriendo los sentimientos del papel que te rodeaba, ahora será tú la víctima y yo el que te rodee. Tienes dos opciones, huir por ese boquete que hice, o hacer por una vez lo correcto y quedarte. ¿Serás capaz de de un golpe convertir tus miedos en humo y transformarte en una nueva persona?, ¿o ellos podrán contigo y te llevarán a tu perdición?. Vivir o morir, tú decides.


Folgore debía pensar rápido, algo había cambiado en la habitación, y en Pyros, no parecían los mismos, y su vida dependía de que descubriera el qué había cambiado. Para empezar Pyros no se había avalanzado sobre él, sino que le había dado una opción de huir, muy extraño, pero Folgore estaba seguro de algo, no podía hacer caso a su consejo y quedarse, pero tampoco podía huir, Pyros había ya cotejado esa posiblidad y no había hecho nada para impedirlo, debía de ser una trampa. La única opción para salir vivo de allí era descubrir qué clase de trampa era. Folgore centró toda su atención en el boquete, hasta que al final la vió, se trataba de un Genjutsu, durante el fogonazo Pyros había sustituído el boquete por muro y había creado una salida ilusoria que llevaba directo a una trampa-porro. Folgore miró a Pyros, ¿ya está?, ¿era ese todo su plan?, ¿una ilusión mal hecha?. Folgore salió corriendo hacia el muro que ocultaba la salida. Estaba a punto de cruzarlo cuando miró de nuevo a Pyros, no se había movido, seguía sonriendo, ¿había descubierto su plan y no hacía nada para evitar que escapara?, estaba jugando con él. Había algo en aquella sonrisa, algo en aquella cara, era como si no fuera humano, debía buscar otra salida, esa conducía a una trampa, no sabía cuál pero Pyros no deja escapar una presa tan facilmente.

Folgore se quedó en el centro de la habitación, deseando volver al pasado para corregir sus errores. Fue entonces cuando se le ocurrió, la entrada por dónde había venido, si llegaba antes que Pyros podía atrancarla desde fuera, y la pared era lo suficientemente espesa como para que tardara al menos unos minutos en pasar.

-Está bien, tú ganas, me quedo. -Dijo con el mejor tono a derrota que supo poner, con el fin de distraer a Pyros mientras se acercaba a la puerta.





Cuando estaba lo suficientemente cerca corrió hacia ella y la atravesó, esta vez Pyros si que se movió, intentando agarrarle antes de que la alcanzara.

Folgore salió de la habitación y atrancó la puerta tras de sí, estaba a salvo, podía huir por donde había venido a salvo de aquél rubio. Folgore notó como una inmensa alegría inundaba todo su cuerpo, había derrotado a su archienemigo en su propio terreno, las porrotrampas, solo se le ocurría una cosa que podía mejorar aquél momento, un buen par de tetas.
Su deseo fue escuchado por los dioses, delante de él apareció una rubia de enormes pechos. Folgore no daba crédito a lo que veía, todo era perfecto, aquél era su mejor día, o eso creía el. Salió corriendo hacia la rubia gritando mogue mogue, con los brazo extendidos dispuesto a sobar aquellos pechos. En cuanto estubo lo suficientemente cerca ella le abrazó y le dijo con una voz muy familiar:

-Ya eres mio.







Una nube de humo los envolvió a los dos y descubrió la verdad, Pyros le estaba abrazando, pero entre ellos dos había un papel que ahora enrollaba a Folgore.


-Te lo advertí, te revelé todos mis planes y aún así no pudistes escapar.






Entonces todo encajó para Folgore, "¿Serás capaz de de un golpe convertir tus miedos en humo?" Le había dado la clave para vencerle, de un golpe la porro-copia que había en la habitación habría desaparecido. "Ahora será tú la víctima y yo el que te rodee" Tenía razón, él había sido rodeado sin darse cuenta.






Nara Kertch












-------------------------- ----------------------------- ----------------





-OBJETIVO LOCALIZADO, CHUIIIIII... DESTRUIR, ANIQUILARRR, EXTERMINAAR... CHUIII....





















-Eh... eh... Espera un momento...











Pero el robot no se inmutó. A pesar de que su estatura era ligeramente inferior a la de Kertch, y lo aparatoso que parecía ser, el peliverde se vio sorprendido de pronto por la velocidad de la que el robot hacía gala. En cuestión de segundos se avalanzó sobre el Nara y le propinó un gancho brutal que lo levantó por los aires.

A continuación, el robot extendió los brazos y disparó dos potentes chorros de fuego directos contra el pecho de un aturdido Kertch, que a duras penas logró esquivarlo elevandose con el Tobidasu cuando las llamaradas le quedaban a un palmo del pecho.

Desde las alturas, Kertch observó a su adversario, ahora ya convencido de que el robot tenía órdenes y sería imposible hacerle cambiar de idea. Así pues, Kertch estudió detenidamente en los siguientes minutos la estructura de la bestia mecánica, y observó que su cabeza estaba formada por un porro de considerable tamaño integrado en la estructura del aparato.




-Hmm... ¿Un porro? Esto parece tecnología Suu. Y lo que es más, me suena muchísimo haber visto uno de estos en alguna parte...







Pero no tuvo tiempo de pararse a analizarlo mucho más, porque el robot alzó sus brazos hacia el techo y le disparó una nueva doble llamarada, que esta vez Kertch esquivó fácilmente.
Voló con rapidez hacia la espalda del robot, y lo agarró por los brazos, tratando de paralizarlo mientras buscaba algún mecanismo con el que apagarlo en su nuca.

Pero en los pocos segundos que tuvo mientras la máquina se revolvía con enorme fuerza tratando de liberarse, Kertch sólo pudo ver lo que parecía una ranura ovalada, en la que estaba incrustada el porro gigante que hacía de cabeza en el robot, y dedujo que seguramente el porro haría de suministro. Justo antes de que el robot girara sobre sí mismo y aplastase a Kertch contra el suelo, este pudo apreciar que efectivamente el porro parecía estar menguando de tamaño lantamente.

Se levantó del suelo justo a tiempo de evitar un placaje con el que el robot pensaba aplastarlo contra el suelo y rodó hacia atrás para esquivar un puñetazo de la criatura contra el lugar que había ocupado segundos antes, y que dejó un enorme boquete en el suelo. Sus pies patinaron sobre el suelo varios metros hacia atrás y se quedó en cuclillas observando atentamente a su enemigo.

Kertch pensó rápidamente que la forma más efectiva de acabar con él sería conseguir que el porro se apagara, pero él no dominaba el Suiton, y no veía nada en la habitación que contuviese agua, por lo que sólo le quedaba una posibilidad.

Mientras el robot corría directo hacia él desde la otra punta, Kertch adoptó la típica pose de los corredores antes del pistoletazo de salida, sacó dos porros de su bolsillo y los aumentó con la técnica Suu del porro-espada para formar dos afiladas katanas; una en cada mano.

Cuando consideró que el robot estaba más desprotegido, se agachó un poco más, asegurandose de que la planta de sus pies apuntaba hacia la pared de atrás y disparó un potente chorro de Tobidasu, directo hacia su enemigo.





-DESTRUIR OBJETIVO, DESTRUIR OBJETIVO, DESTRUIR OBJETIVO, CHUIIIII...























-Eso es... Deja tu cabeza al descubierto...













El tiempo pareció congelarse cuando Kertch giró en el aire, esgrimiendo los porros-espada y asestó dos tajos horizontales en la base del porro que llevaba el robot sobre la cabeza, cortándolo limpiamente desde la base.

El porro cayó al suelo y se apagó al momento, mientras que el robot empezó a soltar chispazos, cayó estrepitosamente y luego unas pequeñas explosiones se formaron por todo su cuerpo.

Kertch se acercó a la máquina hecha pedazos, pero al acercarse esta desprendió un potente fogonazo de luz verdosa, y por el chorro de luz fue ascendiendo en el aire lo que parecía un trozo de papel.

Kertch lo recogió del aire y al momento el chorro de luz se apagó para siempre. Al bajar la mirada para leer el papel, descubrió la tipografía, puesto que además últimamente se la había encontrado ya en varias ocasiones.






-¿Otra carta de nuestro padre? Un segundo... ¡¡Es verdad!! ¡Ya me acuerdo!








Y en ese momento Kertch recordó que ya había visto estos porrobots (pues así los llamaba su padre) en el taller que tenían en el sótano de su casa, en la Aldea del Peta.
Por un momento le invadió la nostalgia al recordar a su padre, que era inventor, enseñandole sus últimas creaciones y compartiendo con él sus logros y sus fracasos.

Pero antes de poder emocionarse más, su vista se clavó en el contenido de la carta.

Querido John.

El otro día me fumé a una vieja, ¿sabes? Me preguntó que si tenía fuego y le dije que podía hacer una barbacoa con ella si quería. La tipa salió espantada y la tuve que enrrollar y fumar como Dios manda, claro. Jojojo, recuerdo que esto le divertía mucho al pequeño Pyros... Seguro que si todavía vive el rubiales hace este truco en honor de su maravilloso padrino, jojojo.

Bueno, y aparte de esta anecdota sin importancia, te quería decir que sí, que ya he visto trescientasmil veces los diseños de tus últimos robots, so cansino, y que no hace falta que me mandes más, que están todos muy chulos.

Por cierto, macho, te estás apalancando ya demsiado en la ciudad minera aburridisma esa, ¿no? Estar tanto tiempo allí, sin echarte un buen pei... Yo sé que te sientes más seguro allí, y dado que eres un fugitivo te supone el lugar perfecto para seguir con tus inventos, pero necesitas una plantación de las buenas, macho. Osea que si quieres volver a salir con papi un dia de estos no tienes más que avisarme y nos vamos los dos a fumar gente, ¿de acuerdo?

Bueno, te dejo, que tengo a un negro haciendome un biturbo y creo que el muy inútil le ha dado una calada. Como me lo encuentre mamao te juro que no respondo.

Sayonara, baby!!

Tu rival y siempre amigo. Jack Sporrow.


Kertch se encontró muy sorprendido al leer la carta de Jack. Principalmente porque esta estaba escrita en un tono muy diferente del anterior mensaje de Sporrow que habían encontrado, mucho más informal, lo que le hacía pensar que en esta nueva carta ya debían de haber recuperado bastante el contacto y la confianza de nuevo. Su padre debió de pasar mucho tiempo escondido en Aurumia para que Sporrow lo tuviera tan localizado.

Por otro lado, Kertch dedujo que su padre debió de marcharse hacía poco tiempo de allí, dado que la anterior carta revelaba que había sido escrita estando Pyros y él todavía en Konoha, y aquello no había pasado hace mucho, por lo que en Esparta su padre debió de quedarse también poco tiempo.

Mientras pensaba en todo esto, el Nara abrió la trampilla y bajó las escaleras de nuevo hacia los túneles subterraneos, esta vez con más calma y observando cada pasadizo que encontraba cuidadosamente en busca de pistas.
No tardó mucho en distinguir lo que parecía una quemadura en la piedra de una pared, y siguiendo el recorrido pudo notar cómo un creciente olor a marihuana se hacía perceptible en una dirección. Al final del camino se encontraba una habitación de la que salían terribles aullidos, por lo que Kertch se paró un segundo frente a la puerta, temeroso de lo que podía encontrar.

Tragó saliva, empujó la pesada puerta y entró en la habitación. En su interior, Kertch pudo reconocer con un rápido barrido visual varias cosas verdaderamente desconcertantes.

A la derecha de la sala se encontraba una cama antigua, con cortinas de seda muy tupida y que tapaban lo que había sobre el colchón. A la izquierda estaba un enorme boquete en la pared, a través del cual se veía parte de la habitación contigua, y sobre ellos una lámpara vieja de cuatro bombillas, que ya tenía tres fundidas y la restante parpadeaba lastimeramente.

Así, en esa situación de semipenumbra, Kertch distinguió la forma de un chico sobresaliendo a través del agujero de las cortinas sobre la cama, y al que solo se le veía la mitad del tronco. Pero incluso a través de aquella baja iluminación, Kertch podía reconocer perfectamente a un Hino desamparado e histético, que gritaba y lloriqueaba penosamente pidiendole auxilio.

Kertch no se lo pensó dos veces. Desenfundó nuevamente los porro-espada y se lanzó contra la cama, cortando por la mitad las cortinas y dejándolas caer pesadamente al suelo, revelando con ello el interior de la cama.

Entonces vio que sobre ella había otro porrobot de dimensiones parecidas, en pose sospechosa y que ya tenía a Hino con los pantalones bajados, el trasero en pompa y a cuatro patas, tratando desesperadamente de escapar de la máquina.


-OBJETIVO LOCALIZADO, FOOOOKKKK.... FORNICAR OBJETIVO... FORRRNICAAAARRRR....
























-Estooo... Hino... ¿Qué haces? Se supone que tenemos que encontrar a Pyros, no entiendo qué haces aquí divirtiendote con este porrobot.






-¡¡PERO SERÁS MAMONAZO!! ¡¿TE PARECE QUE ME ESTOY DIVIRTIENDO?! ¡QUITAME A ESTE ROBOT MARICÓN OBSESIVO DE ENCIIIMAAAA!


Y Kertch pensaba hacerlo... De verdad. Otra cosa es que pensara hacerlo deprisa, se dijo entre risas.


martes, 1 de diciembre de 2009

Capítulo 12 Fantasmas









Nara
Pyros






Aprovechando el humo, el ruido y el cabreo de Pyros por haber errado de nuevo el blanco, Folgore escapó por aquel agujero que llevaba a unas escaleras, empezó a bajar los escalones de 6 en 6, prefería acabar callendo de las escaleras que dentro de un peta. A los pocos metros de descenso una bifurcación, tenía que elegir una dirección antes de que Pyros pudiera ver cuál tomaba."-Derecha, pero..." -Pensó mirando a su peta, tenía razón, Pyros sería capaz de olerlo a kilómetros de distancia, con lo que llegó rapidamente a la conclusión de que "-Sin peta o como peta...". Y así fue como Folgore salió corriendo por el pasadizo de la derecha, arrojando su peta por el de la izquierda, con suerte eso llegaría a despistar a su perseguidor el tiempo suficiente para escapar de aquél lugar.






-Corre, corre que se escapa.






Dijo arrojando a Hino a través del agujero por el que acababa de escapar Folgore, había muy pocas posiblidades de que hubiera una trampa detrás, pero "-Más vale prevenir que curar" -pensó, y hacía tiempo que quería probar la habilidad de Hino como zapador.
Tras comprobar que Hino no había salido volando por los aires, Pyros entró en aquellas escaleras. Era demasiado tarde, tanto Folgore como Hino habían desaparecido en oscuridad.

Hino tuvo un poco de suerte, pudo ver una figura marchándose, en una especide de carrera-baile, con las manos adelantadas abriéndose y cerrándose como estrujando algo, pero esa suerte se le acabó a la segunda bifurcación, y tuvo que seguir eligiendo caminos al azar, esperando encontrar a Folgore antes que Pyros, sabía que con él en su poder podía exigirle casi cualquier cosa a Pyros, Folgore le daría ventaja en las futuras negociaciones.

Pyros habría visto marcharse a Hino por la derecha de no haber tenido el peta encendido en su boca. El peta hacía las funciones de una especie de linterna en la oscuridad de aquellas escaleras, pero justo enfrente de los ojos no es el mejor sitio para situar una linterna, sobre todo si se pretende ver. Así que corrió casi a ciegas hasta la bifurcación, luego giró sin pensárselo a la izquierda, le olía mejor aquel camino y Pyros siempre hacía caso a su olfato.


El aliento ya comenzaba a faltarle a Folgore cuando su carrera le llevó a una habitación sin más salida que por la que había entrado, se encontraba totalmente perdido, ya no recordaba ni las bifurcaciones que había tomado.

Pyros tampoco podía decir que se encotrase en un situación muy diferente, llevaba ya minutos corriendo con una bola de fuego a modo de linterna, gritando como un loco y estrellándose contra las paredes cada vez que había un giro brusco y no le daba tiempo a frenar su carrera. Ahora se encontraba tumbado boca arriba, ese último golpe había sido especialmente fuerte, era hora de pensar, y aquella bola de fuego en su mano le había dado una idea.


Folgore se había encogido en un lado de la habitación, recuperando el aliento.
"-Mejor descanso un rato aquí y luego sigo intentando salir..." -Sus cavilaciones sobre la situación quedaron bruscamente interrumpidas por una pequeña explosión seguida de un fuerte haz de luz roja proveniente del otro lado de la habitación. -¿Cansado ya?, podía oir tu respiración desde el otro lado-dijo una voz a través del pequeño agujero, que pronto se volvió del tamaño de una persona al impactar contra él, desde el otro lado, una bola gigantesca de fuego.
Folgore intentó levantarse, pero sus piernas no le obedecieron, se encontraba totalmente paralizado, estaba desconcertado del todo, ¿cómo era posible que le oyera resoplar a través de medio metro de sólida piedra?... claro que lo que Folgore no sabía es que Pyros ya llevaba 10 minutos tirando paredes abajo, siguiendo siempre el mismo procedimiento, abría un agujero en un punto clave del muro y luego lo tiraba de una enorme bola de fuego y que ya se le estaban acabando las frases (
-Y ahora sé un buen peta.../-Puedes huir pero no esconderte... tampoco está aquí.../-¡Ajajaa ya eres mio!, ¿no creerías que podías faltar a tu cita con mi papel?... ¿Folgore?/-Has sido un porro muy malo, has tenido a tu papi preocupado/-1, 2, 3, vas a mi peta otra vez...).

lunes, 30 de noviembre de 2009






Nara Kertch












-------------------------- ----------------------------- ----------------

Kertch escuchaba interesadamente lo que el hombre le explicaba. Por lo visto, aquella ciudad, llamada Aurumia, había sido un importante núcleo comercial y minero en el pasado, que prosperaba felizmente antes de la llegada de Folgore. En el momento en que este nombre salió en la conversación, Kertch se mostró sorprendido y quiso asegurarse.


-¿Folgore? ¿Está usted seguro de que ese era su nombre?








-Segurísimo. Él mismo no se cansó de repetirlo mientras bailaba y cantaba extrañas y grotescas coreografías.






Definitivamente era el mismo Folgore que el grupo se había encontrado tiempo atrás, y que todos habían visto desaparecer desintegrado en medio de una tremenda explosión suicida causada por él mismo.

El Nara iba a hacer más preguntas cuando algo desvió su atención. A la izquierda de la cabeza de Geiler, justo a su espalda, estaba la dichosa puerta por la que Pyros e Hino habían estado un tiempo preguntando, solo que entonces estaba cerrada y ahora se encontraba abierta de par en par.

Maldiciéndose a sí mismo por no haberse percatado de la desaparición de sus compañeros, Kertch se levantó rápidamente de la mesa y empezó a caminar hacia las escaleras.


-Espera... ¿A dónde vas...? ¡¡NOOOOO!! ¡LA PUERTA ESTÁ ABIERTA! ¡Maldita sea!






El hombre echó a correr más rápido todavía que Kertch, apartándolo de un empujón y bajó las escaleras a toda prisa gritando como un poseído algo de que no liberarían a su prisionero.

Uranior lo miraba todo aún sentado desde la mesa, y no parecía tener intención de moverse. Kertch se incorporó con rapidez y corrió detrás de Geiler, cada vez más mosqueado con el misterio del asunto hasta que el final de las escaleras comenzó a estar cada vez más iluminado y ruidoso.


-¡¡No me cogeréis con vida!! ¡Uaaahahaha!







-¿Que no? Ahora tengo una nueva oportunidad para fumarte... Dicen que el tren de los petas sólo pasa una vez en esta vida, pero parece que en esta ocasión he tenido suerte... Y no voy a dejar pasar esta oportunidad...





-Espera, tronco. Antes deberíamos preguntarle por aquello que dijo sobre la Aldea del Pet... ¡¡Tiooo!!





Pero era demasiado tarde. Pyros se había lanzado sobre Folgore, papel en mano, y lo estaba persiguiendo por todo el desván, mientras éste corría y brincaba por la habitación, esquivando con agilidad al rubio.

Llegado un momento, Pyros se desesperó y empezó a lanzar cañonazos de fuego contra su víctima, alegando que tostadito tampoco perdía mucho sabor y al menos así se estaría quieto.

Nada más lejos de la realidad. Folgore siguió esquivando los disparos hasta que se encontró arrinconado contra una pared.



-Muy bien, eso es... Y ahora estate quietecito y sé un buen peta. Digoo.. buen chico.





Por supuesto, Folgore no estaba dispuesto a ello, y en cuanto recibió el cañonazo dio una voltereta hacia adelante, dejando a su espalda un enorme boquete en la pared. Entre la confusión y el humo, Folgore logró levantarse deprisa y correr por el agujero, detrás del cual sorprendentemente había más escaleras, y siguió bajando antes de que nadie pudiera detenerlo.


Pyros chasqueó la lengua y salió corriendo detrás de Folgore una vez más, mientras Hino le seguía. Pero cuando Geiler trató de hacer lo mismo, Kertch lo cogió del cuello y lo estampó contra la pared.


-No tan deprisa, abuelo. Ya estás contándome lo que pasa aquí... ¡Y ahora quiero la verdad! ¡Qué hacía Folgore en tu sótano y a dónde van esas otras escaleras que había detrás de la pared!





El hombre se resistió unos segundos, pero enseguida se dio cuenta de que era inútil y agachó la cabeza.




-Está bien, está bien... Te lo contaré todo, pero afloja un poco mi cuello, que no puedo respirar.. ah...ah...-Se aflojó la presión del cuello.- Así mejor. Yo... perdí a mi mujer y a una hija por culpa de ese malnacido... Las secuestró y las sobó durante días antes de que pudiéramos dar con él, y entonces se escapó, dejando terribles secuelas psicológicas a las pobrecillas.
Cuando el pueblo decidió desistir y marcharse, yo me quedé aquí, pero porque fui el único lo bastante rabioso con ese maldito como para quedarme buscando venganza.



-Continúa.







-Hace un par de días logré capturarlo por fin, colocando una muñeca hinchable especialmente tetona a modo de cebo, y lo encerré en mi sótano. Durante estos dos días lo he tenido aquí abajo sin comida ni bebida, para que sufra por lo que le hizo a mis pequeñas, pero él no ha hecho más que reir y bailar incluso estando aquí encerrado. Hoy había decidido acabar con el problema de una vez quitándole la vida, pero entonces tuvisteis que aparecer vosotros y... todo se ha echado a perder, ¡maldita sea!


-Me importa un pimiento lo que pienses de nosotros. Pero has de saber que no eres el único que ha tenido problemas con ese sujeto, así que tranquilízate, que lo capturaremos.
Y ahora dime, ¿a dónde conducen esas escaleras?




Dijo señalando al boquete en la pared.


-Es un pasadizo a la mina. Realmente ese conducto se abandonó hace tiempo, por eso construimos esta casa y la vecina sobre las escaleras. Ahora que está abierto quién sabe a dónde puede conducir. Las minas están a las afueras, pero algunos pasadizos se cavaron justo debajo de la ciudad, cuando se descubrió que bajo nosotros también había minerales preciosos... Y por eso debajo existe una red de conductos subterráneos que conectan cualquier punto de Aurumia .

Sin esperar más respuesta, Kertch soltó a Geiler y dejó que se desplomase contra el suelo antes de echar a correr por las escaleras. Sin embargo habían pasado varios minutos y tanto Hino como Pyros habían desaparecido en el entramado de conductos subterráneos. Cada pocos pasos aparecía una nueva bifuración, en ocasiones con hasta seis caminos distintos a elegir, por lo que era muy improbable que los encontrase.

Intentó conectar telepáticamente con su hermano, pero Pyros parecía estar bastante enajenado mentalmente mientras perseguía a Folgore. Hino por lo visto debía de haberse perdido también, porque no estaba con el rubio.

Kertch dejó el resto al azar, y siguió corriendo por los pasadizos girando de vez en cuando aleatoriamente hasta que al final vislumbró una salida. Subió unas escaleras y empujó la trampilla metálica sobre su cabeza para ver dónde se encontraba. Nada más sacar la cabeza escuchó un sonido mecánico y el eco metálico de unos pasos sobre el suelo.

Se encontraba en una habitación en semi-penumbra, aparentemente cerrada durante mucho tiempo. Pero no tuvo tiempo de estudiarla con mucho más detenimiento porque los pasos metálicos se hicieron cada vez más fuertes mientras una extraña figura robótica salía de la oscuridad.

-CHIUUUUIIIIII... ACTIVANDO PROTOCOLO DE SEGURIDAD NÚMERO 1. DESTRUIR OBJETIVO, DESTRUIR OBJETIVOOOO...