domingo, 12 de julio de 2009

Capítulo 11. El ataque de las mercenarias. ¡¡Aaaaay pajarraaca!!






Nara Kertch












-------------------------- ----------------------------- ----------------

Kertch estaba confundido. Nunca había peleado con una mujer tan hermosa, y lo peor es que esta parecía ir muy en serio.
Su caballerosidad le gritaba que no debía golpearla bajo ninguna circunstancia, mientras que su razón imperaba defenderse de los ataques y contratacar para salvar la vida.
Después de todo, aquellas armas estaban muy bien afiladas.

Al final, el Nara adoptó una postura desde la que poder defenderse bien de los impactos, sacó sus porros-espada y esperó a que su contrincante diera el primer golpe.

-¡¡¿Qué pasa?!! ¿Te has quedado bloqueado? ¿No se te ocurre nada? Poobrecito...
Tranquilo, peliverde, que esto va a ser rápido.












Kertch mantuvo la cabeza fría a las mofas de su oponente, mientras la miraba con indiferencia.

Ella se lanzó al ataque con su espada y Kertch la desvió con facilidad. Aprovechando que esto la desequilibró por un momento, el chico empujó un poco más hacia la izquierda y se giró para colocarse a su espalda.
Una vez fuera del campo de visión de Selene, Kertch creó dos copias, y les dio una instrucción rápida. Estas desaparecieron rápidamente entre los árboles antes de que la chica se diera la vuelta.










































Selene se giró muy cabreada y trató una vez más de alcanzarle con su arma, pero Kertch la esquivó girándose con agilidad. Para que ella no sospechase, el peliverde le lanzó varios ataques lentos y previsibiles, que ella consiguió bloquear sin problemas.

Siguió haciéndolo, mientras la chica retrocedía paso a paso. Sin que se diera cuenta, Kertch la estaba llevando a otra zona del bosque.


-¿¿¿Pero qué haces??? ¿Estás luchando en serio? Ya me había parecido que no tenías mucha inteligencia desde el primer momento, pero esto ya se lleva la palma.
No me digas que te estás conteniendo sólo porque soy una chica.
¿Eres consciente de que puedo matarte, cabeza de chorlito?


Y se dispuso a lanzar un último golpe, que no llegó a terminar.
Por alguna razón ahora el joven que tenía delante estaba sonriendo, como si ya hubiera ganado.


-Claro que soy consciente de eso, cariño. Pero creo que me has subestimado.

Ah, y avisame cuando quieras salir ;).







La chica hizo una mueca de extrañeza, sin comprender lo que su contrario quería decir. Un segundo después lo entendió, mientras el suelo se abría bajo sus pies y era sepultada bajo una lluvia de ramas.


-¡¡¡¡¡¡¡AAah!!!!






















Por suerte, abajo también había unas cuantas, y el follaje suavizó su caída.

Miró hacia arriba, furiosa, mientras Kertch le guiñaba un ojo desde las alturas. Sus copias habían colocado la trampa perfectamente.

------------------- ---------------------
Por otra parte, Hino y Uranior estaban tratando de atacar a la líder de las mercenarias, que se los quitaba de encima como si fuesen mosquitos.
-¡¡Malditos insectos!! ¡Morid de una vez!




















Hino estaba todo el tiempo intentando tocarle los pechos, mientras que Uranior ya se había dado cuenta de que no podía escapar de ninguna manera, por lo que se dispuso a pelear.



-¡¡Muy bien, vieja repugnante!! ¡Voy a machacarte!







El chico lanzó su sombra y la atrapó por los pies, mientras con las manos preparaba los sellos para lanzarle una ola de arena que la enterrase.


-¡Bien, Uranior! ¡Por fin haces algo útil, tío! Ahora que la tienes sujeta la sobaré.
¡¡Técnica "mogue mogue" de Parco Folgore!!




Los movimientos de Hino comenzaron a hacerse más rápidos y ágiles, mientras imitaba los movimientos de su antiguo enemigo.



Capítulo 11 El ataque de las mercenarias. ¡¡Aaaaay pajarraaca!!









Nara
Pyros






La rubia, después de haber esquivado sin problemas a Hino (Uranior la esquivó a ella), se situó enfrente del rubio, mirándolo fijamente. Ambos estaban esperando a que uno de ellos empezara el combate. A su alrededor, Kertch se encontraba enfrentado ya a Selene, mientras Hino y un asqueado Uranior se enfrentaban la que parecía la jefa del grupo.


-Las damas primero.-Dijo haciendo una reverencia, al ver que ninguno se decidía a atacar.-¡¡Hino eso va también por ti, deja de babear y ataca de una vez!!.




-¡Arrrgh!, lamentarás lo que acabas de decir, ¡acabaré contigo antes de que puedas abrir de nuevo tu bocaza!.













Enfadada y provocada por Pyros, la rubia se abalanzó furiosa sobre él, dispuesta a asestar un sablazo al cuerpo de Pyros. Con un rápido movimiento Pyros dio una voltereta hacia atrás y se quedó sentado en una roca, con las piernas cruzadas.


-No hay que ponerse así señorita, veo que he empezado con mal pie, dirigirme a usted sin haberme presentado siquiera, que mala educación la mía. Soy Pyros y usted es...


El enfado de la rubia no hacía mas que crecer. Agarró con fuerza la espada y corrió de nuevo hacia Pyros.


-¡Para que quieres saber mi nombre, dentro de cinco minutos no serás capaz de recordar ni en dónde han enterrado los pocos trozos que queden de ti!







Cuando estaba a un par de metros del rubio, Rythia lanzó una rápida y mortífera estocada al corazón de Pyros. Sin más problemas, el rubio se escurrió fácilmente por debajo de la afilada hoja, agachándose y luego rodando hacia un lateral.


-Acabamos de conocernos y ya intentando partirme el corazón, esa no es forma de tratar al hombre de tus sueños.
-Pyros encendió otro porro y se lo llevo a la boca.-¡Mira!, ya me has llevado a las drogas...-Dijo medio lloriqueando.

sábado, 11 de julio de 2009

Capítulo 11. El ataque de las mercenarias. ¡¡Aaaaay pajarraaca!!






Nara Kertch













-------------------------- ----------------------------- -----------------

Después del desafortunado encuentro con el legendario templo y su duro guardián, el grupo recorría el bosque de bambúes tratando de encontrar una salida. Kertch había estado muy pensativo, preguntándose qué sería ese templo que parecía esconder tantos secretos. Estaba inmerso en sus pensamientos hasta el punto de no haber notado que desde hacía un rato era Uranior el que estaba dirigiendo al grupo, seguramente para sustituir a Kertch, que estaba demasiado meditabundo como para marcar una ruta. Sonriendo, el joven le llamó para agradecerle la tarea.

-Oye, Uranior, ¿nos llevas a algún sitio en concreto? jeje









-¡¡¡¿¿Eh??!!! ¿Yo? ¡Ehh.. Qué va!! ¡¡Noooo! ¡¡¿Por qué lo dices?!! Eh...hehe...






Kertch se extrañó de la reacción tan exaltada que había tenido el chico. Mirándole de reojo le aclaró que era una broma, y le dio las gracias por haber guíado él durante ese rato.
Se puso al frente, le lanzó una última mirada de sospecha mientras Uranior reía con nerviosismo y siguió caminando. En cualquier caso, el camino que había tomado el pelirrojo había resultado ser una buena opción, porque ya podían ver la salida del bosque. Estaban solo a unos pasos de alcanzarla cuando tres sombras se movieron a toda velocidad a su alrededor, y un grito de batalla estalló en el cielo. Rápidamente, Kertch se giró hacia el resto del grupo y les empujó gritando:

-¡¡Todos al suelo!! ¡¡Es una emboscada!!















Los cuatro se lanzaron al suelo justo a tiempo de esquivar una lluvia de shurikens y armas varias que por cuestión de milímetros no pusieron fin a su aventura allí mismo. Kertch se incorporó de un salto y echó un rápido vistazo alrededor, tratando de localizar a sus agresores. No tardó mucho. Enfrente de ellos estaban tres chicas de curvas imponentes y aparatosas armaduras, mirándolos con altanería y sonriendo con descaro. La que estaba subida en una rama del árbol que les quedaba a la izquierda soltó un bufido mientras los miraba y comentó:

-¿Estos son los que tenemos que matar, Lady Kairos? Pero si tienen pinta de ser bastante tontos... No creo que nadie diera un duro por ellos. ¿Está segura de que hay una recompensa considerable por sus cabezas?














-Selene... No estarás por un casual cuestionando mi criterio, ¿verdad? ¿Es necesario que te recuerde quién está al mando?


















-¡¡Por supuesto que no, capitana!! Solo quería asegurarme...
















La chica hizo un mohín de protesta y se quedó callada, observando con detenimiento a sus enemigos.
La tercera sombra se correspondía con la joven que estaba en la rama de la derecha. Ésta, que había permanecido callada, ahora miraba con interés a Pyros.


-Jefa, déjame a mi al rubio ese con cara de estar fumado. Parece el típico chulito insoportable.




















-Vale, como quieras, Rythia. Ocúpate tú de él. Y Selene que se encargue del otro. Los niños no creo que nos den problemas jaja. Si tenéis algún problema os ayudaré.






Pyros, que había estado mirando a las tres chicas con una mirada lasciva de pronto carraspeó y cruzó los brazos.

-Bueno, bueno, señoritas. Parece que les va la marcha. Pero lo siento mucho, pelirroja. Tú no decides quién juega con quien aquí. Así que si tú puedes lanzarnos a tus zorrillas, yo te lanzaré a las mías también.








Y sin más miramientos agarró por el cuello de la camisa a Uranior y a Hino y los lanzó contra la líder de las mercenarias, que por poco consiguió esquivarlos.


-¡Estás loco! ¡Pedazo de anormal! Mira, porque está muy buena la pava esta, que si no te metía una galleta por lanzarme contra ella.¿A que sí, Uranior?




-Sí. Eso. Que está muy vieja la tipa. Si no acaba de hacer la comunión y pesa más que un pollo yo no me la foll...





Y no pudo acabar la frase porque vio que sus compañeros lo estaban mirando con cara de asco.



-Oye, Kertch, recuerdame que el maricón este tiene que cobrar luego, ¿vale?






-Desde luego que sí.







Y en ese momento, hartas de la cháchara las dos chicas que habían decidido ser sus rivales se lanzaron al ataque.


-Vale, tipo duro, veamos de lo que eres capaz...








-Jeje, peliverde. Será mejor que no digas nada... No creo que puedas hacer dos cosas a la vez.

Capítulo 10 ¡¡Batalla en el templo ancestral Suu!! ¡¡El camino para ser un porreta legendario!!









Nara
Pyros






-¡¡Alto ahi!! ¡Deteneos inmediatamente! ¡Este templo es sagrado! ¡Un paso más y seréis fumados!








El monje del techo del templo saltó hacia adelante y se dejó caer justo enfrente del trío que acababa de llegar al edificio.
Pyros, mientras tanto, azuzado por la esperanza de un buen porro y aún bajo los efectos del colocón que acababa de pillar, sobrevolaba la zona, con la nueva habilidad que había conseguido.


-"Esta es la mía, debo de aprovechar ahora que el bola de billar esta entretenido, debo ser silencioso".



Pyros descendió cuidadosa y silenciosamente hasta uno de los laterales de la enorme construcción y, sin pensárselo dos veces, comenzó a excavar con sus manos, intendando arrancar la enorme torre de sus cimientos, para llevarse aquel edificio con tan buena pinta.



-"Tiene que ser mio, este porraco tiene que ser mío".



Hino se tubo que morder la lengua para no poner en alerta a aquel extraño monje al ver a Pyros excavando para llevarse la torre. La parte racional de Hino le estaba gritando que no se moviera ni dijera nada, que si echaba a correr, solo empeoraría las cosas y no conseguiría nada, que al ritmo al que iba Pyros, tardaría años en sacar la torre, si es que era posible usando solo las manos, ni con su ayuda podrían desenterrar por completo los cimientos, pero no pudo aguantar. Gritando como un loco: "¡¡CABRÓN!! ¡Yo la vi primero!", salió corriendo hacia donde se encontraba Pyros y se puso a excavar a su lado.

La cara del monje cambió por completo, su cuerpo entró en tensión y las caladas a su porro se intensificaron, no cabía duda, se estaba preparando para la pelea.



-Ya os lo advertí, vosotros os lo habéis buscado.







Si alguna palabra pudiera describir la pelea, esa sería sin duda rápida. El monje empezó a correr en todas direcciones, echando cada vez más humo por la boca. Se fue volviendo poco a poco cada vez más borroso, hasta llegado el punto en el que, todo el recorrido de su carrera, era un enorme borrón. A partir de ese momento, el monje se fue haciendo más y más nítido en determinados puntos, hasta que al final, había cuatro monjes en la zona.


-Es extraño, es como si estuviera en cuatro sitios a la vez, Hino, usa tu chinakugan y dime que ves.







-¡Buena idea!, veo unos cimientos muy profundos, tardaremos meses.





-¡Mierda!, la cosa se pone fea, para colmo hay rocas. Hino, ve a buscar una excavadora, debe de haber una por aquí cerca.





Hino estaba a levantándose cuando una patada lo tumbó de nuevo, la misma patada que dio a Pyros, que Kertch esquivó y que habría dado a Uranior de no haber huido ya de allí con la incomprensible excusa de que era demasiado mayor para su gusto. Los cuatro monjes habían atacado a la vez, como si de copias se tratasen.

Al fin Hino y Pyros se percataron de que se encontraban en medio de una pelea, y aunque de eso tardaron un poco más, se dieron cuenta de que ahora había tres monjes más.


-Bienvenidos al mundo chicos, ¿pensáis colaborar un poco?, ¿o seguiréis haciendo el MONGOLO?, ¡¡¡queréis que nos maten o qué!!!, ¡¡¡¡¿en que estabais pensando?!!!!, ¿no sois conscientes del peligro de la situación?. ¡Hino por una vez en tu vida usa tu chinakugan para algo que no sea fumar y dime cual de todos es el original y cuales son copias!.



Hino se concentró durante unos momentos y miró a uno y a otro monje, cada vez más exrtañado.



-¡¿Solo hay uno?!.





-Pues yo veo cuat...-Pyros se quitó el porro de la boca y se puso a mirarlo mientras intentaba recordar la receta con la que lo había hecho.-Eres bueno... sehhh...-Pyros asentía con la cabeza a la vez que acariciaba el porro.




-Quiero decir, vemos cuatro, pero son el mismo, se mueve tan rápido que engaña a nuestros ojos.



Kertch apretó los dientes y frunció el ceño, la cosa se ponía fea, aunque a Pyros le agradó aquella explicación, no conseguía recordar qué o quién había dentro del porro y estaba apunto de acabárselo, el que aquel porro fuera uno normal y corriente le alivió bastante la conciencia.



-No nos alarmemos, si esta en cuatro sitios a la vez, será cuatro veces más vulnerable, que cada uno ataque a uno distinto, veremos si puede esquivar también a la vez.





La deducción parecía de lógica elemental, si alguien está en 4 sitios a la vez, sus puntos débiles se multiplican por cuatro. Lo único que había que tener en cuenta es que, para alguien con la velocidad suficiente como para estar en 4 sitios a la vez, no iba a resultar muy difícil repeler tres ataques. Así, cuando los tres estaban ya a escasos metros de dar el golpe, una lluvia de puñetazos y patadas invisibles a alta velocidad, incluso pudo liar a Hino y darle una caladita antes de que se dieran cuenta de que eran ellos los atacados y retrocedieran.

La cosa era totalmente increíble, ninguno de los tres había visto moverse al monje. Pyros intentaba recordar de nuevo la receta del peta que se acababa de fumar, era imposible que ninguno de los cuatro se hubiera movido, y aquella torre, aquel edificio con tan buena pinta, parecía llamarles. Mil veces lo intentaron, tanto el como Hino, de mil maneras distintas, pero siempre eran repelidos por el mismo e inmóvil monje.

Cansados y agotados, Pyros e Hino, no supusieron ningún problema para Kertch a la hora de imponerles la retirada, su entrenamiento era aún insuficiente para obtener la victoria, y parecía que Kertch era el único que se había dado cuenta. Y así, con la promesa de regresar a por la revancha, el grupo de tres amigos abandonó el misterioso lugar y a los cuatro monjes.



Los próximos días de viaje, fueron tranquilos, afortunadamente, para Kertch, quién se tiró horas hablando con Uranior, su hermanastro, mientras su hermano e Hino, extrañamente pacíficos y unidos, se escondían cuando creían que Kertch no les veía, y se ponían a planear una buena estrategia para arrancar la torre y burlando al monje.


-Y en ese momento entro yo con la excavadora que ganaremos en la ruleta de la suerte y sacaré la torre de su sitio, ayudado por los explosivos situados estratégicamente a uno y otro lado de la torre.-Dijo señalando lugares en un mapa mal pintado.-Una detonación sincronizada y ¡Zas!, la torre es nuestra, nada puede salir mal.


-¡¿Pero por qué en todos tus planes acabo fumado por el monje o fumado por el Yonko?!, debe de haber otra manera.



-Si quieres conseguir la torre hace falta que te sacrifiques un poco, con esa actitud no llegaremos muy lejos. Bueno como te iba diciendo, tu entras disfrazado de porro por aquí...

jueves, 25 de junio de 2009

Capítulo 10. ¡¡Batalla en el templo ancestral Suu!! ¡¡El camino para ser un porreta legendario!!






Nara Kertch













-------------------------- ----------------------------- -----------------


Kertch no daba crédito a lo que veían sus ojos. Kratos acababa de lanzar volando a su hermano con tantísima fuerza que este había desaparecido totalmente en el horizonte, y parecía llevar energía cinética para varias horas de "vuelo" antes del aterrizaje forzoso.

El líder espartano dio dos palmadas, ignorando a todos los que estaban en la playa y se fue tarareando una melodía que parecía un canto de guerra.

En ese tiempo Kertch no se había fijado en Uranior e Hino, pero cuando se giró se dio cuenta de que Uranior estaba tirado en la arena semi-inconsciente por el golpe de Kratos, del que le habían llegado las brutales ondas del choque mientras Pyros le agarraba y luego había caído varios metros al soltarle el rubio.
Hino estaba nadando desenfrenadamente, y llevaba varios metros.
Kertch suspiró y puso los ojos en blanco, recogió a su hermanastro y usó el tobidasu para volar por encima de Hino y "pescarlo" del cuello de la camiseta mientras este pataleaba.

Esperaba llegar a tierra firme cuanto antes y comunicarse telepáticamente con su hermano para ver dónde estaba.
Por el aire, pudo reconocer la misteriosa Isla Espejismo, con su suelo y sus paredes de cristal... Algo en aquel lugar le daba escalofríos, y su intuición le decía que algún día habrían de volver a pisar su suelo acristalado para desentrañar sus misterios.

Después de muchas horas de vuelo, notó que se le acababa el chakra, pero afortunadamente ya estaba llegando al continente. Concretamente al país del té.

Allí unos bosques inmensos de bambú poblaban todo el territorio, por lo que tuvo que posarse en el tronco de uno especialmente grande para reposar y depositar en el suelo a sus pasajeros.
Mientras recobraba el aliento, miró en derredor, pero no encontraba ninguna diferencia entre el paisaje cercano y el que se veía más a lo lejos.

Parecía aquello un inmenso e ilimatado desierto de bambúes, y le preocupaba la idea de no poder salir de allí hasta que su chakra se recobrara.
Se giró hacia los chavales y les preguntó cómo estaban.


-Estoy bien, pero deberíamos buscar un sitio donde buscar la noche... Y algo de comer, a ser posible. Me muero de hambre, jeje...








-Seh... Y algo de fumar. ¿Has conseguido tranquilizar ya al borrico de tu hermano? Así no hay manera de explicarle que fue un accidente.







-Lo estoy intentando, pero parece estar demasiado lejos. No hay forma de conectar con él, aunque también puede que esté demasiado cansado.
Está bien, Uranior, movámonos.




Y los tres empezaron a caminar por el bosque. Llevaban un buen rato ya de andadura cuando de pronto el bosque se despejó y una gigantesca estructura se apareció delante de ellos.
Tenía forma de cilindro, y sus colores recordaban a los de un porro; pero claramente parecía un edificio que tenía muchos milenios de antiguedad, por lo que estaba ostensiblemente deteriorado.



-Vaaaalla... Esto sí que es un buen porraaco...






Sujetando al chico para que no se avalanzara sobre la construcción, hizo un gesto a Uranior, que contemplaba todo muy callado, para que lo acompañara, y los tres se adentraron en el interior del edificio.
Con algo de retraso, le llegó al fin conexión mental con Pyros, que había oído de alguna manera la intervención de Hino. Kertch le indicó dónde estaban y esperó a que el rubio apareciese de un momento a otro, aunque no comprendía muy bien cómo, y este tampoco se lo había revelado.

Se estaba fijando en unas letras extremadamente borrosas y prácticamente ilegibles escritas en el marco de la construcción cuando escuchó un grito que provenía del techo del edificio.

-¡¡Alto ahi!! ¡Deteneos inmediatamente! ¡Este templo es sagrado! ¡Un paso más y seréis fumados!

viernes, 19 de junio de 2009

Capítulo 9. ¡¡Esto es Esparta!!









Nara
Pyros







Pyros apenas pudo decirle a Uranior que no huyera tan rápido antes de que un grupo de espartanos los rodearan. No había mucha escapatoria, si algo se les daba bien a este pueblo era hacer formaciones cerradas, eso, y luchar.

Pyros sin pensárselo dos veces usó su fuego, si aquellos musculosos guerreros le cogían al cuerpo a cuerpo no tendría mucha escapatoria. A pesar de las intensas llamas los espartanos no dudaban ni un segundo en lanzarse a la lucha, estaban haciendo honor a su aclamado renombre.
Rápidas y certeras lanzadas atacaban el cuerpo de Pyros desde diversos ángulos y posiciones, pero el metal y la madera no es rival para las llamas. El acero se fundía, la madera se quemaba, pero el fuego parecía no hacer mecha en aquellos guerreros, si uno caía otro le sustituía.

Parecía que la pelea se iba a prolongar indefinidamente hasta que, con paso firme, llegó Kratos. Todos los guerreros retomaron sus posiciones y hicieron un pasillo a su señor, Kratos lucharía, y lo haria solo.


Kratos y Pyros intercambiaron miradas expectantes, estaban deseando lanzarse el uno contra el otro para medir sus fuerzas, pero había que saborear cada momento. Al fin, con una mutua sonrisa, el combate comenzó, Kratos desenfundó sus espadas encadenadas y Pyros comenzó a hacer sellos. En esta ocasión el fuego no se serviría de mucho, las espadas que llevaba su adversario ya estaban de por sí en llamas, y el cuerpo de su adversario, recubierto de ceniza, era ignífugo.

Pyros no pudo terminar de hacer sus sellos, una espada le habría cortado antes la mano de no haberla esquivado, y el cuello, y el brazo, y la pierna... una sucesión de golpes de espada encadenados se abalanzó sobre el ninja. Ni la tremenda rápidez del anbu ni su chacra le sirvió para mantenerse si quiera un instante alejados de los espadazos de Kratos, cuando una espada golpeaba, con un simple tiron de la cadena era recogida para ser lanzada de nuevo. Si Pyros quería ganar el combate debería de acercarse a su adversario, a larga distancia ganaba Kratos y sus espadas.

Esquivando hábilmente unos espadazos, Pyros consiguió comer toda la distancia que les separaba. El combate se decidiría en un mano a mano. Sin perder tiempo, Pyros sacó un papel enorme de la espalda, su vida dependía de que esta maniobra saliera bien. Desconcertado, Kratos no previó aquel extraño movimiento, acabando envuelto en un papel de fumar extragrueso, "para adversarios inquietos" ponía en una esquina, estaba reforzado con hilos de acero, malo a la hora de fumar, pero garantizaban una firme sujeción.

Debido en parte a que el acero no deja buen sabor de boca y a que la cara de Kratos no era precisamente de muchos amigos, Pyros dejó a Kratos enrollado, confiado en que al menos medio minuto le entretendría, lo suficiente como para perderlo de vista

Con una mirada de desprecio hacia el papel, Kratos tensó los músculos de su espalda y brazos, rompiéndolo como si de aire se tratase. Invadido por la ira, persiguió a Pyros, y cuando este se paró, en un enorme salto, impulsado por la carrerilla de la persecución, levantó su pierna derecha y llevó su rodilla hasta su pecho, para luego, con un grave y fuerte grito, extender de golpe la pierna sobre la espalda del desprevenido Pyros, que se encontraba gritando y amenazando al pobre Hino.

La tremenda patada, "a lo Kratos", mandó por los aires a Pyros, sin rumbo conocido.


[Pyros llegó a Konoha, donde pudo ver lo que estaban haciendo su copia y la de su hermano. Allí descubrió que sus clones estaban realizando un combate verdaderamente penoso (especialmente patético en el caso del Pyros clonado), y el rubio decidió darles una lección por su pésima y barata imitación. El resultado quedó grabado en ninjaswar, y podría verse en: "http://ninjaswar.foros.ws/post.php?p=221949#221949" (donde está el resto del penoso combate) si no fuera debido a la extrema censura que tienen allí, por lo que los posts fueron borrados inmediatamente. No obstante, aquí tenemos las capturas ^^:

http://img37.imageshack.us/img37/8526/movidanw1.jpg

http://img37.imageshack.us/img37/9843/movidanw2.jpg


http://img530.imageshack.us/img530/429/movidanw3a.jpg

http://img31.imageshack.us/img31/8651/movidanw3b.jpg]



Tras varias horas de vuelo, Pyros sobrevoló Esparta, pero allí no estaban su hermano e Hino por ninguna parte, y Kratos había ido a ayudar a reponerse a Leónidas y al resto de espartanos mientras reía entre dientes. EL rubio le hizo una mueca desde el cielo y siguió volando, prometiendo que la próxima vez se la devolvería a su amigo.
Atravesó el mar y sintió cómo se le acababan las fuerzas por la falta de entrenamiento con su nueva técnica.
Al final aterrizó en un inmenso bosque de bambúes. Estaba deseando mostrarle el nuevo truco que había aprendido a Kertch.
Su hermano ya no sería el único que sabría volar.