domingo, 9 de noviembre de 2008

Folgore Capítulo 2.2






Nara Kertch










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Kertch logró separar a su hermano de Naruto justo un segundo antes de que le prendiera fuego al genin. Tras llevarselo a rastras, el peliverde encontró a hino, que volvía jadeando en su intento por alcanzarlos, y le dijo que le siguiera.


-Bien... Debemos encontrar al tal Folgore y averiguar qué le ha estado haciendo a este pueblo. Parece tan pobre...





Se pusieron a ello, y recorrieron varias casas del poblado, pero en ninguna respondieron a sus preguntas. Sus miradas estaban teñidas por la desconfianza y el miedo, y la mayoría les suplicaba que se fuesen o simplemente no les abrían la puerta (lo que llevaba siempre a tener que sujetar a Pyros para que no entrase por lo que él llamaba "la otra puerta" mientras se avalanzaba sobre la pared).

Al final, Kertch decidió que lo más inteligente sería dividir esfuerzos y separarse para buscar al susodicho personaje. De este modo, cada uno fue por un lado, mientras Kertch miraba con desconfianza a Hino y Pyros, que se relamían de una forma muy sospechosa.

Mientras caminaba, Kertch se decía a sí mismo que era la única manera de acabar con esto pronto y comer de una vez por todas.


Sus pasos le llevaron hasta un templo de impresionante diseño situado en pleno centro del pueblo. Entró por si alguien ahí le podía dar una pista, pero la puerta estaba cerrada a cal y canto.
Mientras rodeaba el edificio y buscaba alguna forma de entrar, el peliverde se preguntaba si alguien vivía ahí. La estructura parecía tener muchísimo tiempo, pero presentaba el aspecto de un edificio en ruinas... Completamente abandonado.

Al final, descubrió una ventana entreabierta en lo más alto del edificio, y empujándola con una pequeña ráfaga de viento, se impulsó con el Tobidasu hasta entrar por el hueco de dicha ventana.

En el interior del edificio todo estaba totalmente a oscuras, y el joven se vio obligado a sacar su kodachi (katana de menor tamaño) para abrirse paso entre las telarañas que poblaban todo el interior de la estancia. Finalmente, sacó un mechero y lo utilizó para iluminarse hasta que descubrió una mesa con una vela y un enorme cenicero. Empleó el mechero para prender la vela y una luz tibia iluminó el lugar, mientras Kertch echaba un vistazo alrededor y confirmaba sus sospechas de que el sitio estaba abandonado desde hacía mucho tiempo.

Ya se disponía a marcharse, seguro de no encontrar a nadie allí, cuando su mirada se posó casualmente sobre el antiguo y enorme cenicero de piedra sobre la mesa, y descubrió una nota escrita sobre papel de fumar, que aún se conservaba legible en gran medida. En la nota podía leerse:

"John, querido amigo, ha pasado mucho tiempo y no sé nada de tí desde aquel incidente en la fábrica de la Aldea.
(...parte ilegible...) ...si que creo que he encontrado lo que estabamos buscando, pero necesito saber si aún sigues con vida. (...) Me llegan rumores de todo tipo sobre tu estado actual, pero ninguno es bueno, y temo por todos vosotros. Además, (...) ha empezado a moverse y se nos está acabando el tiempo para darle caza. Por ello, confío en que me contestes, pues estoy convencido de que sobreviviste a aquello. Un abrazo, cuidate mucho.

A la espera de noticias tuyas.
Tu rival y siempre amigo, Jack."

Kertch se quedó paralizado al leer aquello... ¿un incidente en la fábrica de una Aldea? ¿Sería una coincidencia? Y por otro lado, John era el nombre de su padre...
¿Y si...?

Todavía muy intrigado, el peliverde recogió la nota y se la guardó para analizarla con más cuidado después. Ahora mismo tenía demasiada hambre.

Kertch salió volando del edificio, y siguió recorriendo el poblado, hasta que escuchó un grito de alegría. Corrió hacia el lugar del que provenía el ruido y encontró a Hino, que estaba partiendose de la risa en un bar completamente vacío, mirando hacia una cortinilla apoyada en un biombo en semipenumbra.


-¡Hino! ¿Qué ocurre? ¿Qué te resulta tan gracioso? ¡Se supone que tendrías que estar buscando al tal Folgore, y no aquí, partiendote tú sólo!








-¡AAhahaha, espera! ¡Siéntate aquí y mira, que lo va a hacer otra vez, ya verás que descojone!




Kertch miró hacia el biombo, donde algo parecía estar movíendose detrás, y esperó.
Al cabo de unos instantes en los que empezaron a sonar tambores, la cortinilla se movió y una figura alta apareció, acompañada de otra mucho más pequeña, y un montón de siluetas femeninas que danzaban a su alrededor. Y entonces empezó el baile:





Tras el baile que Folgore hizo con coreografía, y hasta en japonés, Kertch se quedó con la boca abierta. Cuando logró recuperarse, giró la cabeza y desubrió a Hino con la misma pose final con que había acabado el bailarín. Y lo que es más!! Pyros, que no se sabe de donde había salido, también estaba en la misma postura.

Kertch les metió un collejón a cada uno para desatontarlos y luego se dirigió al chalado que tenían delante.



-¡Pero tú quien demonios eres! ¡Qué te metes!




-¡Ohhh! ¡¡Graaandioooso!! ¡¿Quieres que haga el baile otra vez, nooo?!
¡Maagnifico!







-¡De eso nada! Lo que vas a hacer es respondernos a unas cuantas preguntitas...




-¡De acuerdo! ¡Pero antes tendréis que ganarme a un baile, uaaahahaha!
Tenéis que demostrar que teneis estilo como para merecer que os responda a esas preguntas.



Pyros ya se adelantaba para ponerse a bailar cuando Kertch le sujetó el brazo. No tenían tiempo para aquellas tonterías, así que se giró hacia su contrario y con una sonrisa diabólica dijo:



-Pues a mi se me ocurre algo muucho mejor. ¿Qué tal si te damos una paliza y nos respondes para salvar la vida?







-¡OOhh! Vaamos, no seas así. Podemos llevarnos bieen... Ser amigos y bailar juntos, ¿no?








-Lo siento, pero tengo demasiada hambre como para eso.






Y dicho esto se avalanzó sobre el tipo, dispuesto a darle un par de galletas, pero resultó ser mucho más rápido de lo que había previsto.
Esquivó con facilidad al peliverde y luego siguió a lo suyo. Bailando como si tal cosa, mientras Kertch se volvía, y le lanzaba esta vez una potentísima onda de viento, que lo lanzó contra la pared.

El tipo cayó al suelo, y no se levantó. Su ayudante corrió a ayudarle y entonces...






Después de que se levantase y Kertch lo derribase varias veces, Folgore corrió hacia Pyros.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Folgore Capítulo 2.1









Nara
Pyros










-Humm... ¿Qué me estás preparando?





Hino se dió la vuelta sorprendido, aún no sabía de quién era la voz que había oido a su espalda, justo pegada a su oreja.


-¡A ti no te estoy preparando nada!, ¿qué te has creido que soy tu cocinero?, ¡esto es para mi, solo para mi y no pienso compartirlo con nadie!


-Pero será posible, mira niño, o me preparas un buen peta con unos buenos ingredientes o te uso como ingrediente para un buen peta. ¡Venga!, ¡vamos!, ¡manos a la obra! , ¿a que esperas?.


Dijo mientras le metía unos empujoncitos en la espalda. Cabreado, el genin, sa dió la vuelta hecho una furia y se abalanzó sobre Pyros, el cuál retrocedió mientras intentaba sacar un papel tamaño genin.

-¡¡¡¿Queréis dejar de hacer el idiota los dos?!!!, ¡¡¡quién me mandaría traerme a los dos juntos!!!, debería de encerraros en jaulas distintas, alomejor así estaríais pensando en un posible destino y dejaríamos de dar vueltas estúpidas.




-Mmmpff... mmmpfff...




-Bueno creo que Hino tiene algo que decir, claro que para ello tendrías que ¡¡¡DESENROLLARLO DE UNA PUTA VEZ!!! ¡¡¿Cuantas veces te tengo que decir que dejes al nuevo en paz?!!


Con la cabeza gacha, Pyros fué desliando poco a poco a Hino, nada más quitarle el papel que tenía en la boca, el genin empezó a lanzar toda clase de insultos y amenazas contra Pyros, acordándose también de todo su árbol genealógico. Al final, y ya un poco más calmado, aunque siempre mirando a Pyros con odio, dijo


-Podríamos ir a la aldea de la nube, yo conozco gente allí, nos darán de fumar.



Dicho esto entornó los ojos y empezó a imaginarse aquello mientras se le caía la baba.



-Humm, esa idea no cuaja, no creo que me acepten allí.





-O vamos... no me digas que también te conocen allí...







-No pensarás que ese nombre salió de la nada.... yo la bautizé... aunque no con agua.



Tras una larga conversación, en la que quedaron descartadas muchas aldeas, se decidieron a partir rumbo a los campos de arroz, a través de el valle del fin.

Tras un largo camino y agotador camino, llegaron por fin a los campos, ahora abandonados y en un estado lamentable. Cosa bastante extraña, pues, aquella región producía la mayor parte del arroz de toda la región.
Atravesaron los cultivos con cierta lentitud, pues, Pyros le preguntaba a Hino a cada paso, por todas las plantas con las que se cruzaban, deseoso de fumarse alguna en un estado perfecto.

La aldea, al final de los campos, tenía un aspecto fantasmagórico, todo lucía como si un plaga hubiera pasado por allí hace mucho tiempo y aún no se hubiese marchado, matando a todo el mundo. Intrigados, fueron pasando puerta por puerta, pero nadie abría. En circunstancias normales, se hubieran marchado, pero ya no les quedaba apenas comida y tenían que encontrarla como fuera, así que dejaron a Pyros, que era el que más experiencia tenía forzando casas para que abriera una de ellas.
Tras convencerle de que lo que tenía que forzar no era la pared, sino la puerta, consiguieron entrar y, para sorpresa de todos la casa no estaba abandonada, escondidos en su interior estaba una familia al completo, que, ahora asustada comenzó a gritar. Debido a que fallaron todos los intentos por tranquilizarlos, tanto a ellos como a Pyros que, harto de sus gritos comenzó a perseguirlos para callarlos según él a su forma, tuvieron que salir de la casa.


-Buena la has liado, ahora no nos enteraremos jamás de por qué se escondían de nosotros y por lo tanto tampoco conseguiremos la comida que tanta falta nos hace.



-No creo que se hubieran tranquilizado, gracias a mi chinakugan, pude descubrir por qué nos tenían tanto miedo, creían que eramos los cómplices de un tal Folgore, parecían bastante seguros, es raro, ¿seguro que no te conocen ya aquí Pyros?, conocían ya tu nombre.

Pyros sacó una extensísima lista con nombre tachados.


-...Es completamente imposible, mira, aquí está, aún sin tachar de mi lista de aldeas. Alguien que me conozca me ha debido de calumniar.


La conversación quedó interrumpida por un griterío, no muy lejos de allí, en una plaza se iban reuniendo poco a poco una muchedumbre, con todo tipo de armas rudimentarias, antorchas y piedras. A su cabeza, una persona pequeña, con vendas por casi todo su cuerpo.

-Veis, han venido para atacarnos, os dije que no bastaría con esconderse, debemos luchar, ¡¡LUCHAR!!. Ya se han enfrentado conmigo en varias ocasiones y os digo que no son tan terribles, los podemos vencer.
¡¡VAMOS HIJO DE PUTA, VEN A POR MI, HOY ME VENGARÉ DE TI PYROS!!

(Como era evidente no podíamos sacar a Naruto de nuestra historia, para los más quejicas, aquí está la explicación de que aún no haya muerto. Tras cientos metros de caída, Naruto llegó al suelo, y, para sorpresa suya, el impacto no fue tan duro como era de esperar, algo en su ropa le había servido de colchón, amortiguando el golpe. Intrigado por aquel nuevo descubrimiento, Naruto se puso a investigar entre sus ropas, para sorpresa suya, lo que le amortiguó la caída no fue ni el algodón ni la tela, sino unas hojas de maría que inexplicablemente le cubrían todo el cuerpo.
Aquel misterio no duró mucho tiempo, pues, al examinar detenidamente una de las hojas encontró lo siguiente escrito en ella: "Condimento para porros propiedad de Pyros".)

La muchedumbre rápidamente rodeó a los tres amigos con una formación circular cada vez más estrecha. La cosa hubiera acabado muy mal de no ser, de nuevo, a la capacidad de Kertch para la diplomacia, tras preguntar cuál de ellos era el alcalde, consiguió convencerle de que no eran ellos los peligrosos, y, que si les dejaban en paz, ellos mismo se encargarían gustosos de ese tal Folgore, a cambio claro está,
de un poco de comida.

-Me gusta tu estilo, creo que hemos llegado a un acuerdo, me pregunto por que mi hijo nos habrá contado esas cosas sobre vosotros, por cierto, me pregunto donde estará...



(-¿¡Naruto el hijo de bobobo!? ¡Nos acabas de reventar la serie! -Oh vamos... fans de Naruto... no os hagáis los sorprendidos, todo el que haya visto Bobobo, ya habrá adivinado como acaba la serie, no creo haberle reventado el final a nadie, solo he confirmado sospechas, joder, solo hay que fijarse en el parecido, pelo rubio, un poco tontos y con rayas negras por el cuerpo, Bobobo en los brazos y Naruto en la cara, son como dos gotas de agua)

Un escalofrío le recorrió la espalda a Kertch, sabía que le habría resultado imposible a Pyros atravesar toda la multitud y llegar hasta Naruto, pero estaba seguro de que lo había conseguido, rápidamente giró la cabeza y miró... con un gran suspiro, soltó todo el aire que había contenido en sus pulomones, debido al momento de tensión, Pyros aún seguía allí.


-Uffff... que susto me has pegado, por un momento pensé que te estarías fumando a... "
Mejor no pronunció ese nombre en su presencia". Por cierto, ¿qué haces sin tu pet...




Kertch se echó a correr lanzando maldiciones al aire, siguiendo el rumbo que le marcaba su olfato. Pronto encontró, por suerte, a sus dos objetivos, Pyros agarrando por el pié a Naruto, que intentaba escalar desesperadamente por una de las paredes del callejón


-¡¡¡SUELTA AHORA MISMO A ESE NIÑO!!!, ¡¡¡QUE TE CREES QUE SOY UN LORO Y QUE NO TENGO MÁS COSAS QUE HACER QUE REPETIRTE LO MISMO UNA Y OTRA VEZ!!!,-Pyros miró a Kertch con una sonrisa y las cejas levantadas-Vale olvida lo del loro... ¡Pero deja de intentar fumarte al niño!, de no ser porque conocía tu manía de quitarle los porros a tus copias una vez creadas, ahora tendríamos un problema con el alcalde de la aldea.







lunes, 3 de noviembre de 2008

La verdadera historia... Capítulo 1.9






Nara Kertch










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Algo extraño estaba ocurriendo... Al aparecer Hino, El Yonko se fue retirando voluntariamente, y replegándose sobre sí mismo. Mientras salía de nuevo, Kertch se preguntaba el motivo de este extraño comportamiento... ¿Acaso El Yonko quería dejar su pique personal con Pyros como algo privado y se retiraba para que el genin no se inmiscuyera? ¿O había otra razón? El cerebro de un loro gigante porreta es tan dificil de descifrar...


Tras el divertido comentario de Hino, Kertch regresó y se alegró de ver a un superviviente... Y además un niño.

Con los ojos brillantes y el pelo momentáneamente pelirrojo, se acercó al chico para abrazarlo, y así lo hizo, aunque tuvo que retirarse enseguida porque el peta de Henki que aún se estaba terminando le empezó a quemar la ropa.




-Hino... La ultima vez que nos vimos fue en el observatorio... Aquella vez arriesgaste tu vida para separarnos a Pyros y a mi, cuando el Yonko me controlaba, y todavía no he tenido ocasión de agradecertelo.




-Es verdad... Esa fue la vez que Anji trató de violarlo, ¿no? Yo también me alegro de saber que sobreviviste. Aunque ya lo sabía, porque te vi en la Torre del Hokage hace nada... AAgagashagashagasha... Eso me recuerda... Qué rico estaba Yonda... Ufff... Agashagasha.... Ejem... Pero centrémonos. En cuanto a tu pregunta, la Aldea supo muy bien, pero el que mejor estuvo fue el Petakage. Eso si que fue un delicatessen...


Por un momento pareció que Pyros fuese a entrar en el estado de Nirvana, y a dejarlos a todos atrás en su ensoñación nostálgica de la que fue la mejor fumada de su vida. Pero al poco ya estaba respuesto, y ahora miraba con avidez el porro de Nux, que era el siguiente que Hino se estaba preparando.


- Pyros, dejalo. Nos ha salvado, por segunda vez, y quiero oír su historia... ¿De dónde ha salido esta cueva? No parece natural...














Bueno... No tiene mucha maría la cosa... Yo... Traté de fumarme al tontaime, pero se me adelantó Pyros. Después de que creaseis la copia esa rara, todos los guardas se me echaron encima y me juzgaron por intento de asesinato al líder de la Aldea.
Los muy idiotas no se daban cuanta de que era una copia, y yo me moría de ganas por fumarme ese peta con forma de yonda. Así que como no aguantaba más la tentación dejé que me desterraran y vagué por estas tierras mientras fui capturando a los genins que salían en misiones desde Konoha y los metía en jaulas. Así llegué al precipicio de allí arriba y lancé 20 de mis jaulas para ver cuanto de profundo era. El resultado es que las jaulas chocaron contra las rocas, y como había algunos del clan ese de los gordos, provocaron un destrozo enorme e hicieron este "bujero". Luego me tiré con una cuerda y los fui metiendo a todos aquí para hacerme mi propip alijo.




-Joder, tio... Qué suerte... Yo también quiero... Dame un poco, que tienes muchos genins... Agashagashaaaaaa!!





Kertch atrapó a Pyros rápidamente y lo sujetó por los brazos con fuerza. Luego se giró hacia Hino y le sonrío con simpatía. Aquel genin... No era un chico corriente... En la Aldea del Peta habría llegado muy lejos por sus habilidades, y les vendría bien llevarlo en el equipo. Aunque solo fuera por la deuda que tenían con él no podían dejarlo allí. Ya iba a proponerle la idea cuando Hino se quedó mirando fijamente el peta que Pyros se estaba preparando. Los ojos del genin se volvieron totalmente de un color verde, con la forma característica del byakugan hyuuga, pero de color verde hoja. Por si esto no fuera lo bastante raro, se lanzó sobre el porro de Pyros y se lo tiró al suelo.




-¿Qué crees que haces, renacuajo? Ahora vas a ver lo que ocurre cuando se le tira su peta a tito Pyros... Muajajaja



Se lanzó sobre el genin como poseído, pero, antes de que Kertch lo detuviera, Hino recuperó el color norma de sus ojos y le gritó:


-¡¡Atontao!! ¡Ese peta estaba en mal estado! A la hoja le faltaba 4 horas, 6 minutos, 3 segundos y 4 décimas para estar en su punto justo, ¿y ese papel? ¿lo has sacado de un clínex o qué?


Pyros se le quedó mirando como si se le hubiera aparecido la virgen, o estuviera mirando el mayor tesoro del mundo. Sin mediar palabra, todo serio, fue caminando lentamente hacia Hino y... ... Lo trincó con un brazo, mientras este pataleaba y salió corriendo a rastras con él mientras gritaba a su hermano, que estaba flipando:





-Kertch, nos lo pillamos. Este crío es la monda, y me va a preparar unos porrancos maravillosos. Así que recoje las jaulas con los genins y todas las hojas de maría que puedas y las metes en una bolsa, que yo lo llevo todo. Necesitamos que nos subas usando el Tobidasu.


Kertch puso los ojos en blanco mientras murmuraba que ni de coña iba a hacer eso. Subirlos con el Tobudasu... Y mucho es.
Así que siguió corriendo al rubio hasta la entrada y le sujetó el hombro con fuerza mientras concentraba todo su chakra en la planta de los pies. Una corriente inmensa de viento los levantó en el aire, mientras Pyros miraba con horror a Kertch percatandose de que no llevaba las jaulas ni la bolsa, y le atizaba con el brazo que le quedaba libre. Tras un accidentado aterrizaje en el que todos salieron muy magullados, los tres se incorporaron y se pusieron en marcha. Hino le había mangado a una de las genins, Kirie, un mapa de la zona, así que los tres se asomaron para ver dónde estaban.



















Tras ojearlo por encima, Kertch miró por el rabillo del ojo a Pyros y este tragó saliva.


-Yo me cago en ti!! Todo este tiempo hemos estado dando vueltas en círculo. Si hubieramos seguido por la ruta inicial, por la cascada esa de las dos estatuas habríamos llegado al puerto mucho antes y podríamos haber escapado de los dos plastas esos por mar. Pero no!! El señorito no quería pasar por el pasadizo bajo la cascada porque eso apagaría su porro un par de segundos!






-Lo sieeento... Ya sabes que me pongo malísimo... Si hasta para ducharme tengo que lavarme la cara y el pelo por partes para que no se me apague... Tendrías que ser más comprensivo con tu hermanito...



-Jajaja, di que si, Pyros... Si en la Aldea eso era lo normal... Aquí Kertch es el rarito del pueblo...






-¡¡¡Eh, vosotros!! ¿¿Que cuchicheáis?? ¡¿Os creeís que no os oigo?! Si yo no estuviera aquí para poner un poco de cabeza hace tiempo que estaríais fiambres!



Y la extraña comitiva desapareció en el horizonte... Sin saber qué otro grupo les venía pisando los talones...



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Transmisión en conversación de máxima seguridad.
Culo del mundo... Laboratorio a oscuras.


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-Jefe... Aunque el escuadrón Beta no estaba al completo, sus informes revelan que los porretas legendarios han sido ejecutados.
Además, Lady Kairos, la líder de las mercenarias ha aceptado la hora y el lugar de la reunión acordadas para el encuentro.












-Estupendo... O lo sería, de no ser porque aún están vivos.
No, no hace falta que te excuses. El equipo Beta será informado y lanzado al ataque de nuevo, a su debido momento, y por supuesto, también será castigado por el error.
Ahora lo importante es que las negociaciones con la señorita Kairos salgan bien...
Con eso mataremos dos pájaros de un tiro...
Corto y cierro.




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Fin de la transmisión.

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La verdadera historia... Capítulo 1.8









Nara
Pyros







Tras una mirada de complicidad los dos hermanos saltaron, precipitándose al vacío, Kertch dejó que el viento acariciara su cara en lo que serían sus últimos segundos de vida, mientras que Pyros aprovechó sus últimos segundos de vida intentando fumar todos los petas que le quedaban.

A los pocos segundos de caída, los dos hermanos cayeron sobre unas ramas, que frenaron un poco su caída justo antes de estamparse contra un saliente oculto tras ellas.




Al ver el increíble salto, los dos perseguidores se asomaron al barranco.



-Crees que habrán sobrevivido.







-Solo hay una forma de averiguarlo.






-Ni de coña, no pienso saltar solo para comprobar que estan muertos.





-No imbécil tu no, yo pensaba más bien en...




Dijo mientras miraba de reojo a Naruto, que, aún bajo los efectos del porro, estaba agachado, con la pupilas dilatadas empujando con un palito una piedra del suelo, mientras se le caía la baba y emitía unos sonido muy extraños.

Para que no se diera cuenta de nada, en un rápido ,aunque innecesario movimiento ya que Naruto apenas mantenía contacto con la realidad, le cogieron y lo arrojaron al vacío.
A pesar de todo esto, Naruto, seguía con su palito, empujando la piedra, que según él, aún seguía delante suya. Continuó su caída, pasando al lado de las ramas que tapaban el saliente, hasta que, por fin finalizó con un ruido seco, seguido de un gran crujido.

Sin mediar más palabras, ni discusiones acerca de la posiblidad de la supervivencia del par porretas, los dos de la liga anti-drogas bajaron la cabeza en señal de respeto, se santiguaron y se fueron de la zona, dando por muertos a los tres.
(Para los fans de Naruto: No os preocupeis, ya encontraremos alguna forma de devolverlo a la vida)


Conmocionados por el golpe y lleno de raspones, se quedaron allí tumbados, medio en coma, sin energías suficientes para afrontar el dolor que les supondría levantarse.


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Antes de continuar, aclarar, que las frases dichas por Hino pertenecen a un tercer narrador, que, debido sobre todo a falta de tiempo, nos dice sus frases por messenger y nosotros se las escribimos. Una vez protegidos los derechos de autor podemos proseguir con la historia.

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Así se quedaron durante un largo tiempo, sin apenas ningún movimiento, salvo algunos que lo dos realizaban periódicamente Kertch el de insultar a su hermano y culparle por lo sucedido y Pyros el de encender un peta y llevárselo a la boca cada vez que se le acababa el que ya tenía.

Así, pasaron unas cuantas horas, hasta que, atraído por un olor, Pyros, haciendo acopio de sus últimas fuerzas logró levantarse y entrar en una cueva situada justo delante suya, pegada a la pared del barranco.


Pasó un buen tiempo y Pyros aún no había vuelto, percatado de ello y preocupado, Kertch se levantó ayudado por una rama que había en el saliente, sin duda proveniente de las que sobresalían poco más arriba de él.
Avanzando lentamente se adentró en la cueva en busca de su hermano, por suerte, no tuvo que andar mucho, a pocos metros de la entrada, encorvado y susurrando cosas sin sentidos, se encontraba su hermano, con las manos muy ocupadas agarrando hojas de maría de una pequeña plantación que allí había y fumándoselas.

Derrepente y, alzándose sobre los ruidos que emitía Pyros, se oyó un grito proveniente del fondo de la cueva.

Haciendo un rápido gesto, Kertch, mando callar a Pyros, que estaba apunto de responder el grito con otro más fuerte y le dijo que le siguiera. Avanzando lenta y dolorosamente, se fueron acercando al supuesto emisor del sonido. A los pocos metros de cueva, las paredes antes rocosas se volvieron más lisas y con unas jaulas empotradas en la parte inferior. No tardaron en descubrir el por qué, encerrados en ellas, habían genins, algunos desconocidos pero otros muy familiares Nishiki, Nux...
Más decididos que antes, ambos ninjas avanzaron, buscando una explicación a aquellos hechos tan raros, la plantación, el grito, los genin enjaulados.

Al tiempo de caminata, las paredes de la cueva se fueron alejando de los hermanos, haciéndose cada vez más anchas hasta formar una especie de salón, con una persona en el centro, al lado de una hoguera que proyectaba su sombra en una de las paredes de la cueva, dando un ambiente un tanto terrorífico, pero no fué aquella persona la que emitió aquél escalofriante grito, sino otra, enrollada en un papel, con solo la cara visible e iluminada por el fuego, era Henki, que estaba apunto de ser fumado por una misteriosa figura.

Rápidamente supieron que debía de tratarse de algún superviviente de la aldea del peta, esos hábitos no lo tienen cualquiera, pero, lo extraño fue que esa persona pareció reconocerles a ellos...



-¡Sois los putos Kercht y Pyros!, ¡destructores de la aldea del peta!




-¡Eh!, a mi no me metas, de eso se encargo el solito.



Dijo señalando a Pyros con el dedo y echándose para un lado.


-Muy bonito... dejadome solo ante el peligro.
-Susurró. -Bueno tengo una buena escusa para eso... verás... yo estaba y... simplemente... va a sonar raro pero... fué sin...



Sus palabra fueron interrumpidas por la nueva intervención de aquella figura.



-¡¿Estaba rica?!