viernes, 12 de septiembre de 2008

La verdadera historia... Capitulo 1.4









Nara
Pyros









Pyros salió de la casa del Hokage frótandose enérgicamente las manos, bajó las escaleras y sintió, derrepente, la presencia de su hermano, pero junto a esta, la de otra persona... o animal...



-¡¡¡¡Hijo de puta!!!!, ¡¡Ese hokage era mio!!, ¿¿Cómo has osado?? Esta vez vas a morir... Te fumaré de una vez por todas








-Oooh... pobre lorito, se ha quedado sin su porrito.




Tras la provocación, Kertch, poseído por el Yonko, prepara su ténica de fumada definitiva... El cielo se vuelve verde por unos segundos, la tierra tiembla... Esta vez nada podría salvar a Pyros de la ira del Dios-porro.
O eso parecía; porque aprovechando el momento de debilidad del loro gigante, por el inmenso consumo de energía para hacer "la gran técnica", Kertch salió de las tinieblas y atrapó al Yonko, mientras lo empujaba hacia su interior...



-NOOOOOOOOOOOOOOOOO!! DEJAME MATARLO... DEJAME FUMARLO... PUTO PYROS...ALGÚN DIA TE FUMARÉ... LO JUROOOO!!!





-Bueno... Problema resuelto... Y ahora... ¡¡¡Pedazo de inconsciente!!! ¿Has estado a punto de provocar una masacre?!! ¡Sabes de sobra lo peligroso que es el Yonko y aun asi me pusiste todas esas trampas! ¡Y por si fuera poco te has fumado al Hokage, animal! ¿Qué haremos ahora?



-Un buen porraco y listo.




Dijo con una entonación grave y un poco rara.


-No todo se arregla con un peta... Ya deberias saberlo, hermano...






-Si algo no se arregla con un peta, prueba con otro mucho más grande.



Y dicho y hecho, Pyros sacó un porro gigante, que llevaba a la espalda, y, gracias a unos sellos, le dió forma de Yondaime.



-Es una copia perfecta, y pensar que está llena de... de...
Agasaahasa... gwaaaaaargh...


Pyros lanzó un grito escalofriante y se abalanzó velozmente sobre la copia-porro y antes de que nadie puediera hacer nada por evitarlo se la había fumado.

Al cabo de un rato salieron a la calle, Kertch un tanto cabreado iba echandole la bronca a Pyros.


-Eres subnormal, te has fumado lo menos treinta copias hasta que te he tenido que sujetar y sacar a patadas de la torre... ¿Ese era tu maravilloso plan? Por no hablar de la copia... Parecía aún más tonto que el original... En fin, será mejor que nos vayamos de la Aldea cuanto antes. Ve a comprar provisiones para una semana, ¡y rapidito!



Pyros agacho la cabeza y refunfuño algo prácticamente inteligible.



-Pero, ¿por qué tengo que ir yo?.







-Porque te has fumado al puñetero Hokage, porque has estado a punto de provocar el cabreo del Yonko, y con ello la destrucción de esta Aldea y la muerte de miles de inocentes... ¿Es necesario que siga? ¡Y ahora deja de lloriquear como una nenaza y de protestar, y corre, joder! ¡Que si nos ven aqui los tendremos persiguiendonos todo el maldito viaje!


-Eres un puto negrero.




Y Pyros se fué en dirección a su casa.

Al cabo ya de unas cuantas horas, Kertch vio por fin a su hermano, que venía corriendo.


-¿Pero qué cojon...? ¿Qué hace este perseguido por cientos de personas ahora? ¿Por eso estaba tardando tanto? ¡Joder, joder, jodeeeer...!





Kertch se quedó inmóvil, observando como se acercaba Pyros y aquella muchedumbre, cuando ya Pyros estaba a unos 30 metros, vió que llevaba a un genin debajo del hombro.


-¡¡Que me sueltes te digo!!, ¡¡¡maldito anbu chiflado!!!, ¡¡¡como no me sueltes te matoooo, te estás metiendo con el futuro Hokage de esta aldea!!!.






-Ahora entiendo el por qué me entraron tantas ganas de fumarte.



-¡¡¡¿¿Otra vez??!!! ¡¿Pero qué te ha dado con ese crío?! ¡Te dije que fueras a por víveres, no a por víveres y un niño! ¡Suéltalo, idiota!



Kertch usó su técnica de línea sucesoria para atrapar a su hermano empleando su propia sombra. Luego le obligó a soltar al niño.




-Lástima, tiene que estar rico.





Pyros soltó al genin y éste, al ver que el anbu seguia corriendo miró a la multitud y gritó.




-¡¡¡A por él!!!, ¡¡intentó fumarme y ahora ha intentado raptarme!!



-¡¡Eso!!, ¡se fumó los papeles de la casa que acababa de comprar, y ahora no tengo donde dormir!

-¡Se fumó el dinero de la casa que le acababa de vender!.



-Es que no tenía otra cosa con que liarme los petas.



Pyros pasó corriendo al lado de Kertch y este aprovechó para seguir insultandole mientras le seguia corriendo. Al doblar una esquina y perder de vista a la multitud durante un rato, Kertch realizó una copia suya y de su hermano, acto seguido agarró a su hermano, que ya estaba a punto de fumarse una, del cuello y le obligó a esconderse.
Rápidamente la multitud atrapó a las dos copias y se pusieron a propinarles una buena paliza.


-Ya los puedes ir poniendo a dormir, o se darán cuenta de que no son los de verdad... ¡Rápido!










Técnica oculta de la aldea del peta: ¡Resacón no-jutsu!

Kertch se tapó rápidamente la nariz y aguantó la respiración mientras Pyros comenzaba a fumar frenéticamente, produciendo una nube de humo tan espesa que los allí presentes no tardaron en caer al suelo, todo colocados los muy mamonazos.

Tras haber solucionado el problema Kertch y Pyros abandonaron la aldea, parándose a descansar en las afueras.


-Aaahh. Por fin un descansito... Pásame los víveres, anda, que tengo sed.








El rubio se quitó la bolsa de la espalda y se la lanzó a su hermano que estaba acomodándose en el suelo. Kertch cogió la bolsa al vuelo y la abrió avidamente.



-Pero... ¡¡¡¡¡PERO QUÉ MIERDA ES ESTO!!!!! ¡¡AQUÍ SOLO HAY PETAS, PAPEL Y HOJAS DE MARIA!! ¡TE DIJE QUE COJIERAS PROVISIONES, IMBÉCIL! ¡¡Ahora tendremos que volver a la Aldea!! Cómo te vuelvas a meter en un lio ahora cuando entremos te juro que te enteras...




Y Kertch aún cabreado, puso rumbo a la aldea, junto con su hermano.


Estaban ya entrando en la aldea cuando, un hombre un tanto bajito, gordito y calvo, saltó delante de los hermanos impidiéndoles el paso.
-¡¡Eh!! A vosotros os conozco, tu fuíste el que se fumó mi peluquín.-Dijo mirando a Pyros.-Ahora pagareis vuestras fechorías, pues, no sois rivales para mi técnica, técnica.

Las dos últimas palabras las pronunción con un especial entusiasmo, abriendo mucho la boca y moviendo la cabeza hacia delante y hacia detrás en movimientos rápidos y cortos.

Sin abrir siquiera la boca, Pyros fué girando lentamente su cabeza hasta toparse con la mirada de su hermano, el cuál asintió levemente.
En apenas un instante, imperceptibles para todo ojo que no estuviera bien entrenado, Pyros se avalanzó sobre el "taponcete" y antes de que este pudiera hacer nada, estaba bien liado y encendido.

Tras aquél "pequeño" contratiempo los dos naras reemprendieron la marcha, rumbo a la casa de Pyros, que era la que se encontraba más cerca de las dos.


Tras escasos minutos andando, los dos anbus, entraron en la casa.


-Bueno, ¿dónde está la dichosa despensa?











Pyros señaló un rincón de la cocina, donde se hayaba una puerta de madera. Kertch cogió su mochila y se acercó a la puerta andando, esta vez no quería fallos, no le gustaba mucho andar, asi que el mismo se encargaría de guardar las provisiones necesarias. Una vez hubo llegado a aquel lugar, giró el pomo de la puerta y esta se abrió sola empujada por el enorme peso de los cientos de petas que ahora mismo se le estaban cayendo a el nara encima.



-Que raro, juraría habermelos fumado...





-¡Yo te mato!









-Aaaah... haberme dicho antes que te referías a la despensa de comida... esta allí.



Y señaló a otro rincón de la cocina, uno un poco oscuro y leno de telarañas.




-Bien... Aunque podrías limpiar de vez en cuando, so guarro...









Kertch se acercó al rincón señalado y vió dos puertas, estaba a punto de abrir la de la derecha cuando la voz un poco alarmada de su hermano le interrumpió.


-¡¡¡NO!!!, ¡esa no la otra!.




Pero Kertch hizo caso omiso de lo que decía su hermano, como solía hacer y giró el pomo de la puerta, con curiosidad y por otra parte con miedo, en aquella casa podía pasar de todo, decidido, pegó un fuerte tirón de la puerta y saltó hacia la otra punta de la habitación por si las moscas.
Nada más la puerta se abrió una figura humana salio de aquella pequeña y oscura habitación.



-¡¡¡HIJO DE PUTA!!! ¡Esta si me la vas a pagar!, ¡¡tenerme varias horas ahí encerra...




Antes de que pudiera acabar la frase, Pyros, le puso la mano en la boca y se colocó entre él y su hermano. Cerró la puerta de un portazo.



-¡Eh! Un momento... ¿Quién era ese? Me ha parecido ver...










-No nadie... un gato... ¡Si!, mi gato.



Dijo mientras arrojaba al niño por la ventana.




-No sabía que tuvieras un gato...






Y Kerch se dirigió de nuevo hacia las puertas, y abrió la puerta correcta, encontrando, un par de latas que más que latas parecían dos globos a punto de estallar.




-Bien, ya puedes ir explicando esto.







-No, estas son para los invitados, yo suelo comer fuera.






-¿Me estás diciendo que hemos venido para nada? ¡ERES ANORMAL! ¡NO TENEMOS TIEMPO PARA ESTO! ¡AHORA TENDREMOS QUE IR A MI CASA,Y HEMOS PERDIDO MUCHO RATO POR TU CULPA! ¡SI ES QUE YA LO DECÍA MAMÁ... TE HAS QUEDADO AJILIPOLLAO CON TANTO PORRO...



Y la singular pareja pusó rumbo a la casa de Kertch.


-Mira... La casa de Anjiresu... Qué recuerdos ¿eh? Como cuando le destrozaste la pared para ayudarme a hablar con ella... Jaja, fue un detalle por tu parte, pero no hacia falta que fueras tan bestia jajaja.






Pero Pyros ya no le estaba escuchando, estaba uno cuantos metros más atrás, apuntando a una de las ventanas.


-Y el jugador veterano de los Fumeta's Team se dispone a lanzar, agarra fuertemente la bola, recula y con espléndido juego de muñecas lanza la bola... y...







-¡Ni se te ocurra!








Pero ya era demasiado tarde, Pyros había lanzado.


-¡STRIKE!. El público enloquece, weeeee.



Un objeto se dirige rápidamente hacia la casa de Anjiresu, poor suerte, la ventana se encontraba abierta y no se rompió ningún cristal.



-Te dije que no hicieras eso... Las ventanas de la gente no son para tirarles piedras, imbécil. Que pareces un crío. Esta vez has tenido suerte, porque no se ha rot... Oye, ¿por qué te tapas los oídos?








La respuesta a la pregunta no tradó en llegar, no acababa de pronunciar la frase cuando, una explosión proveniente de la habitación a la que había tirado la supusta piedra.

BoOoOoOoM

Kertch aún no daba crédito a lo que acababa de ver y oir, estaba inmovil, con un ojo más cerrado que el otro y la mirada fija en aquella habitación, que acababa de estallar.




-Wooooojuu... eso si que ha sido una buena explosión, espero que Anji no se cabree por la bromita.





-Ya hablaremos de esto. Ahora vámonos.



Agarró a su hermano por el cuello de la camiseta y se lo llevó corriendo de la aldea, antes de que una multitud, molesta y furiosa por haberles despertado, les persiguiera de nuevo.



-Tengo hambre... ¡¡Y no hay nada para comer por tu culpa!!










-Habérmelo dicho antes, aqui tengo unos bocatas.




Pyros lanzó un bocata al hambriento Kertch que no tardó en agarrarlo y en pegarle un primer bocado, mientras masticaba, o más bién engullía, el bocado, levantó la vista del suelo y se cruzó con la fija mirada de Pyros, el cual estaba atento a todos sus movimientos, con los ojos ligeramente cerrados y con una media sonrisa dibujada en los labios, estaba como esperando algo... Entonces algo saltó en la cabeza del Kertch, una señal de alerta, bajó rápidamente de nuevo la mirada y la posó sobre el bocata, que, hasta ahora no había ni mirado.












Rápidamente escupió lo que le quedaba en la boca del bocata y se avalanzó sobre su hermano para extrangularlo.

Tras tranquilizarse, Kertch mandó a su hermano lo único que sabía hacer bien, fuego.
En apenas unos segundos, Pyros, hizo una humeante y calentita hoguera.


-Joder, qué rapidez... No te he visto ni ir a por leña. ¿De dónde has sacado estos troncos que arden tan bien?







-Ah... Los troncos... los he sacado de mi maleta...






-Pero si ahí solamente había porr...










Rápidamente Kertch empezó a tirar tierra encima de la hogera, temiendo volviera a tomar el control el Yonko.



Harto ya de las imbecilidades de su hermano, Kertch cogió uno de los sacos y se acostó.
Allí tumbado estaba tan agustito... la almohada blandita, una sábanita tapándole, un colchón blandito, hecho con hojas, un suave aroma a hierbas, todo con un suave tacto a... a... ¿celulosa?.
Kertch se dió la vuelta para acomodarse bién y vió que el otro extremo de la almohada estaba ardiendo, pero no sólo la almohada, sino también el fondo del saco, rápidamente saltó de la cama y miró a su almohada desde otra perspectiva.









Pero no sólo la almohada era un peta, toda la cama era uno, las sábanas, papel para fumar, el colchón, hojas de maría...

Lleno de una furia incontrolable Kertch salió corriendo hacia Pyros, lo agarró fiertemente por el cuello y comenzó a gritarle.



-¡¡¡Insensato!!! ¡¡Has estado a punto de liberarlo otra vez!! ¡Sólo unos segundos más y no habría podido controlarlo! ¿Cuándo vas a comportarte como una persona adulta?






Pyros dio una laaarga calada a su peta y se la hechó a su hermano a la cara. Una explosión sacudió la tierra.

La verdadera historia... Capítulo 1.3






Nara Kertch














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Después de conseguir separar a su hermano del genin, Kertch oyó al rubio refunfuñando algo de que se iba a casa. Mirandolo todavía con desconfianza, echó a andar hacia su propio apartamento, en las urbanizaciones Anbu.

Al poco rato llegó, abrió la puerta de su casa y cerró con llave. Decidió que había sido un día duro, y sería agradable darse una ducha antes de cenar y acostarse. Mientras abría el agua caliente, se desvistió y metió en la bañera tarareando una melodía absurda y pegadiza.
Kertch se sintió muy reconfortado con aquella ducha de agua caliente. Pensó en que el trabajo como líder de la Anbu no estaba tan mal mientras pudiera disfrutar de momentos de paz y tranquilidad como aquél... Con el agua caliente relajando sus músculos... El chapoteo del agua al caer, tan relajante... La enorme humareda que salía y obstruía sus pulmones cada vez más... Y más... Y le hacía sentirse extraño... Y algo despertaba en su interior... Oía una risa rara, como de ave... Y notaba como empezaba a perder el control y...



-¡¡¡¡Pero qué demonios es esto!!! ¡¡Esto no es vapor!! ¡¿De dónde sale toda esta humareda?!







Antes de que ocurriera la catástrofe, Kertch salió de la ducha a una velocidad sobrehumana, de un salto y con el teléfono de la ducha en mano mientras se avalanzaba sobre los más de cincuenta porros encendidos que misteriosamente había sobre el lavabo. Tras apagarlos todos, el Nara se inclinó y observó que llevaban un sello escrito que los activaría al encenderse la ducha. Estaban muy bien escondidos tras un montón de ropa. Pero a Kertch no le engañaban. Aquella escritura... La de los símbolos... La había visto muchas veces. Esa caligrafía horrible y casi ilegible por culpa de los agujeros en el papel, provocados al caer la ceniza ardiendo de los petas. Había sido Pyros, y Kertch decidió que al día siguiente le cantaría las cuarenta a su hermano menor por la gracia.

Tras una apacible cena, en la que misteriosamente Kertch había encontrado en la cocina una radio con forma de loro verde (Sospechosamente parecido a El Yonko) y que también despedía humo y una canción titulada "la canción de porro", el peliverde decidió que estaba cansado de pelearse con tantas trampas por toda la casa, y que al día siguiente cambiaría la dichosa cerradura.

Así que se fue a la cama. Se acomodó entre los almohadones... Se echó por encima las sábanas... Y disfrutó de la brisa que entraba por su ventana mientras sentía que el sueño lo dominaba poco a poco. Al final cayó dormido... Y es curioso, porque soñó que por ambos extremos de su cama, dos largos brazos mecánicos con manos enfundadas en guantes blancos y un porro en el extremo de cada una se avalanzaban sobre su boca sin que pudiera hacer nada, y los dos porros gigantes se le introducían por la comisura de la boca mientras el humo entraba por sus pulmones y hacía que algo estallase en su interior.

Tenía gracia, porque el sueño parecía tan real... Tan real que Kertch juraría desaparecer en un mundo de tinieblas mientras la figura de un loro gigante tomaba posesión de su cuerpo irremediablemente.

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Yonko






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Kertch, dirigido por el Yonko fue el que surgió de la gigantesca humareda que se había levantado en la habitación...
Se incorporó de un salto, fuera de la cama, y se lió en un segundo un inmenso puñado de porros... Tantos que parecía imposible que pudieran caberle en la boca. Después, con una sonrisa cíncia, empezó a caminar hacia la puerta, que había cerrado con llave, y la derribó de una patada digna del más fuerte espartano.

Mientras caminaba por las oscuras calles de la Aldea, el joven poseído iba riendo entre dientes, directo a la torre del Hokage. Por el camino se encontró con una pareja de enamorados.








-¿Alguna vez te he dicho lo mucho que te quiero, vida mía? No sé que haría si no estuvieras aquí. Desde que vi por primera vez tus preciosos ojos, tu precioso pelo, tu sonrisa, tu encantador acento inglés... Me enamoré de tí. Por eso, hoy que es nuestro cuarto aniversario te he preparado una sorpresa, pero tienes que taparte los ojos, ¿vale?













-Oooooh, nicee. No tendrías que haberte molestado, darling... Jaja (risa tonta).Weell, cerraré los ojos, pero no me hagas esperar mucho ¿ok? Cuento hasta trés y me das lo que tengas para mí.
Uuuuuno... Twooo... Y ....








El novio desaparece tras un enorme papel de fumar, sin darle tiempo a gritar siquiera.



-¡¡¡¡TRES!!! ¡¡¡BWAAAHAHAHAHAHAHA!!!
















-¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!!! ¿Qué has hecho con mi novio? ¡Animaaaal! ¡¡Oh my fucking God!Eh... No, espera, ¿qué haces con eso? No irás a fumarme... Eso... Es una locura... This is madness...











Kertch ya estaba preparando el peta, pero al oír esa frase se vuelve hacia la chica con la mirada cambiada de locura a ansia asesina.







-¿Has dicho madness? No sabes lo que acabas de hacer... THIS...IS...SPARTAAAAAAA!!!







La chica desaparece entre el humo y las ostias.

Prosiguiendo su camino, el Anbu llega a la torre y se dispone a entrar para fumarse al Hokage de una vez por todas cuando...


-Py py Pyr... os... ¡¡De dónde has salido!!, ¡¡Quién te ha dejado entrar!!,
¿Qué, q... que haces aqui?, ¿a que ha... as venido?. ¿Pe, pe, per... o qué haces con ese papel tan enorme?. ¡¡Hey!! n, n, n... o me mires con esa cara. Sue, sue, suel, ¡¡¡suéltame!!!, ¡¡¡Socorro!!!, ¡¡¡Alguien me ayude!!!, ¡¡¡intentan fumarme!!!, ¡¡¡Mamáaaaaa!!!...


Kertch escuchó todo esto, y derribó la puerta de un golpe. Tenía que llegar a tiempo... No podía permitir que Pyros se le adelantase otra vez... Aquél Hokage era suyo... Y solo suyo...

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[firmilla.jpg]

La verdadera historia... Capítulo 1.2






Nara
Pyros














-¡Maldito Anbu salvaje! ¡Intentabas fumarme! Ahora te vas a enterar, vaya que sí... ¡¡Rasengaaaaan!!






-O vamos... solo una caladita, tienes pinta de estar muy bueno.
Eyh! No te pongas así hombre... ¿Qué vas a hacer con esa bolita?... ¿jugar a las canicas?, yo también se jugar a eso.


Pyros creó una bola gigantesca de llamas y estaba a punto de arrojársela a la cara cuando escuchó una voz que le resultaba muy familiar.


-¡¡Pyros!! ¡¡¿Se puede saber que diablos haces?!! ¡¡Suelta al niño inmediatamente!!
Ah, y deja de hacer pellas en las reuniones Anbu, que ahora soy el líder y tener que perseguirte no me hace ninguna grac... ¡He dicho que lo sueltes, coño! ¡No, no está rico, y te he dicho cientos de veces que no se fuma a la gente!


-Jooo... tu siempre tan aguafiestas...




Agachó la cabeza y dijo en una voz baja y un tanto deprimida.


-Pos nada... me iré para mi casa a ver si me animo...
Y a ti ya te cogeré otro dia renacuajo.



A lo que el chavalín respondió sacando la lengua. Y cada cuál puso rumbo a su casa.

Cuando ya se hubo Pyros alejado lo suficiente del resto de personas como para que no le vieran, puso de nuevo el rumbo a la casa del Hokage, sitio donde se dirigía hasta que se encontró con aquel muchacho rebelde.


-(Bueno, ya es hora de ir zanjando asuntos pendientes...)




Cuando por fin llegó, se encontró en la puerta a un par de guardias.

-¿A dónde te crees que vas?, Nadie puede entrar sin autorización.



-Traigo un papel para Yondaime, es importante, va a estar que arde en cuanto lo vea.



-Mmmm... bueno está bién, pasa.





-Me has decepcionado Hino... confié en ti y me has fallado, creí que podía contar contigo como genin... irte por ahí a comerte pasteles de maría con tus amigos... beber... ¡¡¡Y fumar!!!, ¡¡Crees que eso lo puede hacer un genin!!. ¡Por que nadie me hecha caso!, ¡Soy el hokage!...


-A ver Tontaime, no me toques lo huevos, que ya me tienes hartito con tus estupidas normas... te lo advierto no me calientes.



-Oooh!!... que miedo... mira como me tiemblan las piernas, ¿y que vas a hacer fumarme?.




En el mismo instante en el que Yondaime terminaba se pronunciar la última sílaba de su frase se oyó una voz susrrándole al oido, mientras un humo gris se extendia alrededor de su cara, una voz y un olor conocidos...



-Él no... pero yo si...



-Py py Pyr... os... ¡¡De dónde has salido!!, ¡¡Quién te ha dejado entrar!!,
¿Qué, q... que haces aqui?, ¿a que ha... as venido?. ¿Pe, pe, per... o qué haces con ese papel tan enorme?. ¡¡Hey!! n, n, n... o me mires con esa cara. Sue, sue, suel, ¡¡¡suéltame!!!, ¡¡¡Socorro!!!, ¡¡¡Alguien me ayude!!!, ¡¡¡intentan fumarme!!!, ¡¡¡Mamáaaaaa!!!...



-Nada como un buen peta...






-¡¡¡Ahhhh!!!...





martes, 9 de septiembre de 2008

La verdadera historia... Capítulo 1.1








Nara Kertch











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"Cuando se está en medio de las adversidades ya es tarde para ser cauto."
(Séneca)



Era un día de verano en Konoha. El atardecer ya casi había llegado y la rojiza bola de fuego arrojaba hermoso destellos de luz sobre los cristales del observatorio astronómico...
Bueno, o lo que quedaba de él.

Habían pasado ya varios meses desde el desastre. Desde aquél fatídico día en que Pyros había conseguido alcanzar a su hermano Kertch, y aprovechando un momento de debilidad del entonces pelirrojo, había conseguido hacerle fumar después de muchos años de abstención.
El resultado había sido catastrófico, y es que Pyros y Kertch no eran ninjas normales.
Como el propio Kertch había explicado ese dia a su amiga Anjiresu, ambos provenían de la Aldea Oculta del Peta, una comunidad de ninjas fumetas que vivían refujiados en los confines del mundo, y que habían existido básicamente como un poblado de camellos que defendían su territorio con técnicas militares ninjas, lo que les había concedido el mismo rango que las demás Aldeas Ocultas de los distintos paises.

Pero la historia de estos dos jóvenes iba más allá. Como Kertch le había explicado a su compañera de la Anbu, habían pasado ya más de 22 años desde su nacimiento en aquella Aldea de drogadictos. Una criatura gigantesca con aspecto de loro llamada "El Yonko" y que se alimentaba con el humo de los porros había hecho su aparición en la Villa justo en ese momento, y por poco la quema entera.
Lo que salvó a los habitantes de la Aldea fue que el Petakage, su líder, logró sellar el espíritu de la legendaria criatura justamente en el interior de Kertch. El niño sufrió numerosos achaques durante su infancia y adolescencia, pero finalmente logró dominar a la criatura y encerrarla en su interior. (Esto podía notarse en su pelo, de color pelirrojo una vez sellado El Yonko, que había sido verde hierba durante la posesión del bicho.)
El problema es que durante uno de los arrebatos en que El Yonko dominaba al muchacho, Kertch había dado a su hermano pequeño Pyros, dos años menor que él, un peta que, de algún modo, había impulsado al rubio hacia un ansia fumadora sin precedentes. La consecuencia final había sido que Pyros terminó fumandose la Aldea entera y Kertch hubo de huír, con su hermano pisándole los talones durante el viaje. Al final de este viaje llegó a Konoha, donde se hizo Anbu, y su hermano llegó poco después, obteniendo el mismo rango. Las cosas parecían haberse calmado...

Toda esta historia había relatado Kertch a Anjiresu aquél día... Pero entonces, cuando Pyros logró que un porro volviera a rozar los labios de su hermano se dio la transformación, y el observatorio había sido destruído en una gigantesca batalla entre los dos porreros.

Acabada la lucha, ambos habían despertado en sus casas, y el incidente parecía olvidado, pero desde entonces el color verde del pelo de Kertch se había mantenido, y en el fondo el joven se sentía intranquilo.

Desde aquello habían pasado muchos meses, y ahora el joven Anbu estaba sentado sobre las ruinas del que fue el escenario de la épica batalla. Miraba pensativo los rayos del sol danzando entre los cristales rotos de la enorme cúpula de vidrio.

Al cabo de un rato, el Nara se desperezó e incorporó de un salto al suelo, mientras reemprendía su regreso a la Aldea. En todo este tiempo habían sucedido más cosas... El campeonato para designar al líder de la Anbu, donde había permitido que su hermano venciera, pero finalmente el Hokage había acabado designándole a él mismo como el líder de la Anbu...
Tras su asombrosa elección, Kertch reunió a todos los anbus para organizar escuadrones y luego todos se fueron a casa.

----------- [Nota: Hasta aquí todo puede leerse en ninjaswar (la batalla del observatorio está en el link >> http://ninjaswar.foros.ws/t1101/ruinas-del-observatorio-astronomico-de-konoha/105/ , el campeonato en este >> http://ninjaswar.foros.ws/f67/torneo-anbu/ y la reunión de la Anbu en >> http://ninjaswar.foros.ws/t5037/aviso-general-a-los-miembros-operativos-de-la-anbu/).
Aquí es donde empezamos la verdadera historia de lo que ocurrió después] -------------------

De camino a su casa tras la reunión, Kertch andaba pensativo por las oscuras aceras de la Aldea en mitad de la noche.


-("¿Dónde estará Pyros...?" Hace muchas semanas ya que desapareció, y debería haber acudido a la reunión de Anbus, maldita sea.")





Entonces, escuchó un fuerte ruido no muy lejos de donde se encontraba. Oficialmente no estaba de servicio, y no tenía por qué acudir, pero la curiosidad era demasiado grande, y alguien parecía estar en problemas.
Tras correr en dirección al centro del alboroto dobló una esquina y entonces...


-¡Maldito Anbu salvaje! ¡Intentabas fumarme! Ahora te vas a enterar, vaya que sí... ¡¡Rasengaaaaan!!






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