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domingo, 23 de noviembre de 2008

El Templo de Niebla Capítulo 5.2






Nara Kertch













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Justo cuando Wolx lanzó un potente chorro de agua, Kertch, que se había movido a una velocidad asombrosa, estaba entre el peliazul y su hermano.

-De eso nada. Tú a mi hermano no le tocas si quieres conservar la cabeza pegada al cuello.











Kertch había recogido dos de los petas que su hermano llevaba prefabricados en la mochila, y usando la técnica del porro-espada junto al que ya tenía, se había construido tres katanas largas y afiladas como el acero, con las que desvió sin problemas el chorro de agua, partiéndolo limpiamente por la mitad.

Luego, se movió rápido como un rayo hacia Wolx, y sin que este se diera cuenta siquiera le dio un corte limpio en el pecho, dejándole una diagonal descendente del hombro derecho a la cadera izquierda.

Wolx, que no podía creer la velocidad con la que el aparentemente inofensivo Kertch se había movido balbuceó:

-Jo... Joder... ¿Cómo te has movido tan rápido? ¿Y de dónde has sacado ahora esas tres cacho de espadas?






... .. .


-¡Mira, yo me cago en tu madre! ¡Eres un tramposo, tioo! ¡No puede ser que siempre te salga repoker de ases, barajando yo, y teniendote con los ojos cerrados y las manos atadas!




Kertch y Pyros, que ya habían descubierto el modo de vencer a la pareja, se volvieron de pronto a ver por qué diablos estaba chillando Hino histérico, y descubieron que, donde antes estaba la pantalla de plasma, ahora había una mesa, donde un hombre estaba jugando a las cartas con el genin, o más bien riendose del pobre chico.


-Jajajajajajajaja, ¡Venga! ¡No tengas mal perder chaval! Si te he dado todas las ventajas habidas y por haber y sigues perdiendo.
Pero al menos admite que te lo advertí... Lo siento mucho, pero yo... ¡Es que no sé perder!



El tipo parecía ir en serio, y hasta podría haberse notado un matiz de pena en sus palabras, que sin embargo lo decía con una sonrisa amable. Viendo que todos los ojos estaban puestos en él se levantó de la silla y dijo:

-¡Oh! ¿Ya habéis terminado? Bueno, chicos, perdonad mis modales, pero creo que no me he presentado... Soy Nick Alea, pero vosotros podéis llamarme Nicolás si lo queréis. Lo siento por lo de antes, lo de la pantallita y todo eso, pero es que me aburría un montón, y hasta que se me termine de bajar la peli porno...
En fin. Para hacer esta captura que por órdenes debemos hacer, se me había ocurrido hacer un pequeño juego... ¡Pero os habeis adelantado! Si combatís de esa manera, la lucha es muy fácil y aburrida... Casi me recuerda un poco a mis combates. Asi que ahora estaos quietecitos hasta que termine de explicaros las normas, ¿vale?


-Claaaro, y se supone que nos vamos a quedar aquí quietecitos hasta que lo organizes todo de forma que nos sea imposible ganar, ¿no?
Pues de eso ni hablar, por tu vestimenta pareces ser de la Liga, asi que cuanto antes te eliminemos, mucho mejor.




Y dicho esto le lanzó un shuriken, que curiosamente ni le rozó. Extrañado, pues su puntería solía ser excelente, Kertch trató de usar su sombra para sujetar al individuo, pero esta se quedó prexisamente a un milimetro de su objetivo, y regresó luego con su dueño.
Extrañado de la mala suerte que estaba teniendo, y un poco harto ya, Kertch volvió a sujetar un porro-espada con los dientes, y los otros dos, uno en cada mano, mientras se lanzaba al ataque.
Pero antes de llegar a tocarle, le pareció ver cómo Nick se encojía de hombros con una sonrisa compasiva, y un segundo después, una trampilla vieja se accionaba precisamente en el sitio que Kertch había pisado, cayendo el peliverde al vacío.

-Bueeeno. Parece que este quiere empezar el juego antes de tiempo, pero las cosas no siempre salen como uno quiere. Al menos eso dice la teoría.






Kertch volvió a caer del techo, donde otra trampilla se había abierto, y cayó justo una baldosa antes del sitio por donde habia caído.

(Esto... Esto es de locos... ¿Había calculado que yo pasaría por ahí? Parece que el tipo no quería que yo desapareciera aún, pero ¿qué probabilidad hay de que de todas las trampas que según parece debe de haber en este templo, yo haya caído justo en la que me volvía a traer aquí? Es imposible... ¡¡¿¿Cómo puede tener tanta suerte??!!)




-A ver, no te ofendas... Creía haber dejado claro que no tenéis elección. De no ser así, os lo hubiera dicho, para no perder tiempo. AAaahhhhhh (bostezo). Hum... Creo que me voy a tumbar por aquí... ¿No os importa verdad?
Oh... Así, perfecto.




El tipo se acomodó de lo lindo antes de seguir hablando, mientras abría la FHM.

-Buff... Menudas bufas... ¿De verdad, creeis que estas chicas existen? ¿Habrá alguna soltera? Ay... Oma, que me pongo malo.
En fin... Que parece que me he desviado... ligeramente del tema. Ah, si. Las normas. Vais a luchar, los que yo diga esta vez, pero antes, para darle vidilla al asunto, quiero que me digáis quién vencerá en cada combate, ahora. Los implicados no opinan, claro.
Sabiendo que van a combatir...

"Pyros vs. Wolx"
"Kertch vs. Ghoss"
"Hino vs. Nick"


La respuesta fue unánime. Kertch y pyros se apoyaron mutuamente, secundados por Hino, mientras que todos estuvieron de acuerdo en que el genin perdería de forma abusiva.

-¡¡Pero seréis zorras!! ¡¿Cómo que yo pierdo?! ¡Al tipejo este peliblanco yo me lo fumo! ¡¿Me oís?! ¡Digo que me lo fumooo!





Tras callarlo a leches, Nick les explicó a los tres que debían acertar en sus predicciones para salir del templo, o de lo contrario les dejaría allí encerrados y lo tiraría abajo, sepultándolos.

Mientras todos le miraron sobrecogidos, y comprobaron que esta vez no parecía estar de guasa, cuatro trampillas colocadas coincidentemente donde estaban los dos hermanos y el dúo del escuadrón Beta de la Liga, desaparecieron accionadas por algún mecanismo aleatorio y que, curiosamente se abrió cuando Nick dijo la última palabra.

El combate había empezado





-Bueno, ¿qué? ¿Te apetece otra partida, amigo? Esto va a ir para largo.









Una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro mientras Hino barajaba refunfuñando.

El Templo de Niebla Capítulo 5.1









Nara
Pyros








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Tomás no paraba de revolverse, intentando zafarse de aquél papel. No parecía muy contento y no dejaba de pegar gritos y alaridos.

-¿Y ahora qué hacemos con esta fiera?, no parece de muy buen humor... ¡¡PYROS QUIERES DEJAR DE GRITARLE, SOLO CONSEGUIRÁS ENOJARLO MÁS!!... Tenemos que buscar la forma de calmarlo, ¿alguna idea?.





-En un documental que vi decían que algunos animales se calmaban si se le acariciaba el hocico.





-Por probar que no quede, pero... ¿quién lo hará?,
quien lo intente puede perder el brazo.






-A mi no me mires, la idea ha sido del enano, voto por él.




La pareja de hermanos se quedó mirando fijamente a Hino y empezaron a acercarse a él lentamente.


-Hey chicos... ¿Por qué me miráis así?... No... Me estáis asustando... enserio dejadlo ya... NOOOOO




Los dos arrojaron al genin al lado de Tomás, que empezó a revolverse, intentando seguramente hacerle alguna llave.


-Rápido, la cara, la cara, sóbale la cara.




Desesperado, Hino hizo caso a Pyros, y le sobó la cara durante un laaaargo rato, a ver si así se tranquilizaba. En apenas unos instantes, el sobeteo dio sus resultados, aunque no los esperados, y ,hecho una furia, Tomás rompió el papel que le envolvía y pegó un tremendo alarido, momento que Hino empleó para alejarse.



-Y... y... y ahora que hacemos.






-Arrojémosle algunos turistas, alomejor así se calma un poco y nos da tiempo a escapar.




Mientras Kertch se tapaba los ojos y les decía que no serviría de nada, Hino y Pyros empezaron a lanzar a turistas al Tomás, intentando convencerles de que era por una "buena causa". Por suerte, uno de los turistas, llevaba en su bolsa un bote de gomina, que se le cayó mientras era lanzado. Para asombro de todos, el ser, no mató a ese turista, sino que fue corriendo al bote de gomina y empezó a peinarse (nota para los que quieran peinarse así, solo tenéis que ir a una peluquería y pedir que les hagan un Tomás).

Agradecidos, los de la isla, abrieron los cerrojos y entregaron los tickets, por fin, ahora, podrían ganar dinero con el turismo y no tener que sacrificarlo, solo tendría que darle un bote de gomina al día a la bestia, poco si se tiene en cuenta todo lo que tenían que hacer hasta ahora.

Los tres estaban contentísimos, no solo habían conseguido escapar de la bestia, sino que tenían un pasaje para un barco rumbo a niebla, esta vez, no tendrían que ir escondidos en la bodega, sino en un camarote cada uno.




Era ya el primer día de viaje y estaban los dos hermanos (Hino se encontraba encerrado en su camarote, Kertch lo había dejado allí para no tener a Pyros todo el día molestando preguntando cual de los pasajeros estaba rico) paseando por cubierta, cuando oyeron una vocecita.



-¡Eh!, vosotros, venid aquí, tengo algo que enseñaros.






-¡Eh!, ¿quién habla?.






-Aqui abajo imbécil, soy el grandioso Joda.






-¡Ostias!, es Jodas, el dios de los regates.




(Para los que no entiendan nada, aclarar que Jodas es un conocido de los narradores de este blog, para mas información enviar "No me Jodas!" al 5555 o mensaje a los narradores).

-El mismo, vengo a deciros que para que alcancéis vuestro máximo poder habréis de enfrentaros a vuestro lado oscuro, a vuestro mayor miedo, y entonces, y solo entonces, alcanzaréis vuestro mayor potencial.
Y ahora, os enseñaré unos regates, para que alucinéis conmigo. ¡Mirad, mirad!, ¡mirad como me voy de esta barand...


CHOFFF



-¡Ufff!... menos mal... no se llega a tirar él al agua y lo hago yo, llevaba ya un tiempo molestando a los pasajeros con un rollo de alcanzar su mayor potencial y afrontar miedos. Pobre... Debe de estar loco. Al parecer su pandilla de canis le han rechazado; decían que jugaba demasiado bien al fútbol para ellos, ha debido de ser duro para él...


Por fin, y sin algún otro incidente, los tres llegaron a puerto, al fin habían llegado a la Niebla.
Sin ningún otro motivo aparte que el aburrimiento, los 3 se adentraron, buscando el afamado templo de la isla. Durante el camino, iban charlando acerca de lo que les dijo aquel enano, de superar sus miedo, todos coincidían en que el mayor miedo de Kertch era que el Yonko le controlase, y el de Pyros el mono, pero ninguno supo el por qué el enfrentarse a ello le iba a dar un mayor poder, al final, acabaron pensando que aquellas palabras, fueron más bien las de un loco que las de un sabio, dejando de buscarles el sentido.

Entretenidos como estaban por la charla, no se dieron cuenta que, una misteriosa y enmascarada criatura, les atacó por la espalda durmiéndolos con un trapo empapado en alguna misteriosa sustancia.
No fueron tan desafortunados como cabe pensar, pues, fue cosa del destino que acabaran despertando en el mismo templo al que iban, aunque no en las circunstancias en las que querían, pues, encerrados con ellos, estaban los dos del escuadrón beta.
Estaban apunto de enzarzarse en una pelea, pues, aparte del odio que ya se tenían, las dos partes acusaban a la otra de haberlos atacados y encerrados allí, cuando de improvisto una pantalla gigante se encendió iluminando toda la sala.



-Hola, quiero jugar a un juego. Hasta ahora, no habéis hecho mas que luchar entre vosotros, pero nunca ha habido un claro vencedor, ahora, habréis de ganar, para salvar vuestras vidas...







-Jooo... bueno, la verdad es que los prefiero antes que a Tomás.




Dicho esto, Pyros se fue corriendo hacia Ghoss y lo lió en un papel, parecido al que había usado para envolver a Tomás, ultragrueso y ultraresistente.





-Ja ja ja... es inútil, todo lo que hagas no sirve de nada, puedo salir fácilmente de aquí, mira, ahora solo tengo que transformarme en humo y...








-¡Qué bien!, ¿no tengo ni que encenderlo para que pase a ser humo!, ¿por qué no todos lo enemigos mios son así?, me ahorraría uuuucho trabajo.



Pyros dió una laaarga calada a su porro con una gran cara de felicidad.

-Coof, coof... ¿pero qué mierda es esta?... joder vaya suerte la mía, primero el pin de Tomás y ahora este, ¡qué asco!.




Dijo mientras echaba todo el humo de sus pulmones, que poco a poco iba tomando forma humana y se iba espesando.






-¡¡¡AAAHHHH!!!... ca... ca... caa... casi me fuma... no... no te me acerques... ¡Ah!... Wolx... ¡Dale su merecido!